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Astropsicología Holística

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El desequilibrio de los Elementos y el énfasis auto-expresivo o auto-represivo



Astrología: Herramienta del Autoconocimiento

Tras haber usado durante un tiempo este sistema de palabras-claves resultará evidente que es valioso no sólo para entender las pautas de la vida en general del mapa natal, sino también que hace que el significado de tendencias y ciclos corrientes y futuros sea más preciso y psicológicamente significativo. Por ejemplo, si en un mapa natal en particular carece del elemento de Aire como lo indica la ubicación planetaria, ¿por qué es que esta persona se interesa tanto por la gente y se compromete continuamente en actividades sociales? Un énfasis sobre las Casas de Aire revelará que, aunque no tenga armonización de energía con ese elemento, esa persona puede concentrar aún algo de su energía de Agua, Fuego o Tierra hacia actividades sociales, intelectuales y de relación. O si una persona no tiene armonización con el elemento de Fuego, ¿por qué es que parece ser ejemplo de las cualidades de elevada espiritualidad y optimismo de las que supuestamente carece? Un énfasis en las Casas de Fuego de su mapa indica que, aunque no tiene armonización de estas energías con el elemento Fuego, no obstante derrama sus energías de Aire, Agua y Tierra dentro de los campos inspirados, creativos e idealistas de la experiencia. En casos como los antes mencionados, el individuo carecerá aún de armonización con cierto elemento y, por lo común, manifestará todavía algunos de los problemas asociados con esa carencia. Sin embargo, puesto que las clases de actividades que les interesan compensan en alguna medida su desequilibrio de elementos, tales personas experimentarán a menudo una forma más moderada de la dificultad esperada. Sólo mediante un gran examen paciente y minucioso del mapa natal integro uno podrá evaluar el grado en que un factor astrológico compensa o desequilibra a otro. Sin embargo, si una persona en particular carece de énfasis en los Signos de Agua y las Casas de Agua, uno podrá estar casi seguro de que el problema indicado llegó a un grave estado de desequilibrio.

El desequilibrio del Fuego

Si uno tiene demasiado poco énfasis en los Signos de Fuego, falta energía ígnea y es probable que la digestión sea débil. Una carencia de Fuego se manifiesta habitualmente como falta de energía, tendencia a no confiar en la vida misma. La alegría de vivir está a menudo marcadamente ausente, y con frecuencia la persona está carente de fe y optimismo. La confianza en si mismo puede también ser pobre, y hay asiduamente tendencia al desaliento y a la falta de entusiasmo para afrontar las exigencias de la vida. A menudo, los desafíos asustan a estas personas, y cualquier problema mayor de la vida les lleva largo tiempo para que lo venzan, puesto que los efectos psicológicos residuales tienden a demorarse mucho tiempo después que la experiencia llegó a la cima. Una falta de Fuego es casi siempre índice de un problema mayor en el modo con que la persona enfoca la vida. El ejercicio físico vigoroso tiende a estimular la energía ígnea y está muy recomendado para este tipo de persona. También debe vigilarse esmeradamente la dieta, en especial si la persona carece también de Tierra, pues entonces no tiene la fuerza digestiva para quemar a los alimentos pesados y concentrados. Todo, incluidos el ejercicio y los hábitos dietéticos, debe hacerse con moderación para que la persona no agote la energía que tenga. Sin embargo, estas personas tienen a menudo gran paciencia, y el fuerte énfasis de Marte o del Sol puede compensar algo. El individuo raras veces juzga que demasiado énfasis sobre el Fuego sea un problema, hasta que es demasiado tarde para hacer algo al respecto. Esto podría manifestarse como "quemarse uno mismo", dejando de esa persona una cáscara vacía, especialmente si se abusa del alcohol o de las drogas. Tienden a ser demasiado activos, inquietos y muy interesados en hacer que en el mundo ocurra algo. Demasiado Fuego puede llevar también a problemas en el trato con los demás, pues la impulsividad, el egocentrismo y un deseo irrestricto de actuar directamente a toda costa, puede suscitar un modo extremadamente insensible y tosco de acercarse a los demás. Esto podría repetirse si hay mucha Agua o mucho Aire en el mapa. En el mejor de los casos, los que armonizan fuertemente con el Fuego son buscavidas que se motivan solos, y a menudo se ponen en marcha con buen éxito y promueven nuevas empresas, proyectos y aventuras idealistas que exigen tremenda dedicación, valentía y energía.

El desequilibrio de la Tierra

Los que tienen demasiado poco énfasis sobre el elemento Tierra no están naturalmente armonizados con el mundo físico o las limitaciones y exigencias de la supervivencia en el plano material. En consecuencia, pueden estar en las nubes, puesto que no se afirman en la concretización del aquí y ahora de su dependencia de cosas materiales como los alimentos, el dinero, el techo y otras consideraciones prácticas. Tal persona puede a menudo ignorar lo que exige el sobrevivir en el mundo material y tienden a combatir "desarrollarse" y acomodarse a las arduas necesidades hasta que sea obligada a hacerlo por las contundentes demandas de la realidad que ella prefiriera ignorar. Esta falta de contacto con el mundo material y con la dimensión física de la realidad puede inducir a esa persona a que se sienta totalmente fuera de lugar en este mundo, sin base ni raigambre que le provea sostén y solidez en sus esfuerzos por expresarse. Con frecuencia, siente como si no tuviera sitio donde pararse, no se adecua a ningún hueco dentro de la estructura social, y con asiduidad tienen problemas en encontrar un trabajo para ganarse la vida que les satisfaga. Esta sensación de estar fuera de lugar en el mundo induce con frecuencia a estas personas a buscar la experiencia directa con alguna dimensión de la imaginación o perseguir una búsqueda espiritual a fin de transcender las limitaciones del mundo material de una vez por todas. En otras palabras, esta falta de Tierra puede tener algunos efectos beneficiosos, pues la persona no acepta limitaciones a los que es posible, espiritualmente o en sus esfuerzos creadores. La imaginación podrá desbocarse, y en ocasiones esto puede llevar a resultados fructíferos, pero sólo si el individuo aprendió por lo menos a aceptar las exigencias fundamentales de la vida terrena. Una falta de Tierra puede también inducir a ignorar las exigencias del cuerpo físico. Sus necesidades físicas les parecen más bien secundarias, si es que en realidad se las considera; y de allí que a menudo se olviden de comer, hacer ejercicio y descansar en intervalos regulares. A menudo tienen una pobre tonalidad de piel, índice de que la energía vital no vitaliza vigorosamente al vehículo físico, mientras que los que tienen un gran énfasis sobre la Tierra tienen a menudo y en especial, piel aceitosa y activa, con buena tonalidad y color. Los que tienen carencia de Tierra pueden beneficiarse sin medida cultivando conscientemente en sus vidas un programa regular, periodos definidos para comer de modo descansado, hacer ejercicios moderados y tener reposo suficiente. En otras palabras, aceptando conscientemente las limitaciones del mundo físico, podrán dominarlo y hacer uso de la energía sustentadora de la Tierra. Tal vez sea de utilidad mencionar aquí que, aunque uno carezca en su mapa del énfasis sobre el Signo de Tierra, fuertes aspectos con Saturno podrán compensar de muchos modos el lado problemático de este desequilibrio. Los que tienen demasiado énfasis sobre el elemento Tierra tienden a confiar en demasía en las cosas como son o parecen ser. Puede haber visión estrecha, interés obsesivo más por las "obras" que por los ideales a los que se debe apuntar, y a menudo una marcada falta de imaginación. Naturalmente, los que tienen mucha armonización con la Tierra ejemplificarán una fuerza y una eficacia notables en la mayoría de los casos, y necesitan encauzar su energía dentro de un trabajo especifico que los exija. Sin embargo, el mundo laboral y de los asuntos prácticos tienden a menudo a dominar íntegramente sus vidas, con el eventual resultado de que todo su sentido de valor personal es amenazado cuando hay un cambio imprevisto en sus actividades vocacionales. Hay con frecuencia un cinismo y un escepticismo particulares, presentes en estas personas, cualidades de la mente que surgen inevitablemente si uno no tiene un ideal o inspiración para infundirle significación a la vida. Un fuerte énfasis sobre Neptuno o, en alguna medida, sobre Júpiter podrá ayudar a que la persona encauce su practicidad de modo que le permita trascender las cualidades más negativas de este desequilibrio.

El desequilibrio del Aire

Los que tienen en sus mapas demasiado poco énfasis sobre el elemento Aire perciben raras veces que esto sea un problema, pues están inmersos en la acción, los sentimientos y los intereses materiales como para que presten atención a las implicancias de sus compromisos. Sin embargo, son precisamente esta falta de percepción, esta ineptitud para reflexionar sobre la vida y sobre uno mismo las que crean problemas a estas personas. Les es difícil lograr separarse de sus acciones personales y, de allí que a menudo se hallen cargadas de compromisos no tenidos suficientemente en cuenta de antemano o de falta de satisfacción en las relaciones estrechas que brotan de su ineptitud para cooperar efectivamente. El elemento Aire es una cualidad unificadora y a uno le permite ajustarse fácil y rápidamente a ideas nuevas y, en consecuencia, a personas nuevas. Esto puede inducir desconfianza hacia cualquiera que parezca demasiado "intelectual". Una armonización con Aire indica que uno podrá ver fácilmente las cosas en cierta perspectiva, pero quienes carecen de esta armonización tienen dificultad para obtener una perspectiva de si mismos y no pueden reflexionar con facilidad desde un punto de vista objetivo. Por regla general no se analizan (a menos que Virgo esté enfatizado para compensar esto) y raras veces se los conoce por su facultad racional y su modo articulado de expresarse. A veces el sistema nervioso es débil y la falta de aptitud para ajustarse con facilidad a las ideas nuevas podrá, en algunos casos, causar problemas psicosomáticos. Estas personas pueden tener reacciones violentas si oyen una idea que no pueden asimilar mental y emocionalmente. Su reacción física a las ideas inasimilables o a los nuevos tipos de personas las sacude hasta tal punto que se enferman físicamente o se desatan irracionalmente en un esfuerzo por eliminar la fuente de este pensamiento amenazante. Los que tienen demasiado énfasis sobre el elemento Aire tienen una mente superactiva que deberá ser guiada y controlada. Esta es la clase de persona que "vive en la cabeza" y, si hay poco de Tierra o de Fuego para que se motive y actué sobre esas ideas, podrá llegar a ser un aficionado en toda clase de curiosidades sin mucho efectividad o sin desarrollar mucha profundidad dentro de si mismo. Estas personas pueden hacerlo todo sin pensar primero en ello, lo cual podrá, en casos extremos, inducir una parálisis de la voluntad y grandes trastornos psicológicos. La mente puede desbocarse con ellas, introduciéndolas en ocasiones en un mundo imaginario y un brillo conceptual, pero otras veces en un sentido de la "realidad" totalmente fuera de contacto con lo que es posible. Con disciplina mental apropiada, este tipo de personas podrá ser innovadora en el mundo del pensamiento. A menudo tienen aptitudes especiales para la cooperación de actividades con diversas clases de personas. Físicamente, este tipo de persona puede estar tan fuera de contacto con su cuerpo que permita que su mente se desboque con él hasta que esté cabalmente agotado. El sistema nervioso está muy activado y es extremadamente sensible, pero estas personas agotan su energía nerviosa más rápidamente que otras, puesto que la usan más. Un descansado periodo de recuperación o meditación es necesario para permitir que el sistema nervioso se recargue e impedir que la mente las conduzca a un estado de agotamiento psíquico. Para estas personas es necesario que tengan un cambio periódico de escenario fuera de su trabajo habitual y de sus obligaciones domésticas para permitir que la mente salga de sus profundas preocupaciones rutinarias, pensamientos secundarios y planes sin fin.

El desequilibrio del Agua

Demasiado poco énfasis sobre el elemento Agua puede manifestarse como una vasta gama de problemas psicológicos, emocionales y físicos. La mayor parte de la gente con falta de armonización de Agua tienen gran dificultad para introducirse en los sentimientos de los demás con empatía y compasión, lo mismo que para entrar en contacto con sus propios sentimientos y necesidades emocionales. Esto no significa que en todos los casos carezcan de sensibilidad, sino que inevitablemente tienen problemas al ocuparse de sus propios sentimientos; el mundo de las emociones les parece tierra extraña con grandes peligros que es probable que sean más molestos que beneficiosos. En casos extremos, uno encuentra con este desequilibrio a personas frías, reservadas y insensibles. Tales personas se destacan por su falta de simpatía y raras veces tienen buenas relaciones emocionales con los demás. Tienden a desdeñar los sentimientos de los demás como carentes de importancia, incapaces de ver en los demás lo que no pueden aceptar en ellas mismas. En su intento por ser emocionalmente autosuficiente, niegan a menudo y por completo su naturaleza emocional, lo cual podrá inducir una dependencia particularmente inconsciente de los demás que expresen sus sentimientos. Una falta del elemento Agua se manifiesta también como desconfianza innata hacia el conocimiento intuitivo. De hecho, en algunos casos, el principal problema emocional de estas personas es que no confían en ellas mismas, puesto que desechan con facilidad sus sentimientos como fastidiosos y sin importancia. Sin embargo, como lo señalara Jung en todos sus escritos, aquello a lo que se le niegue acceso consciente sigue influyendo sobre el individuo de algún modo, pero a través de procesos inconscientes. Las personas que carecen de Agua resistirán muy a menudo a todos los esfuerzos de los demás por sacarlas de su vacío emocional, mientras que, al mismo tiempo, harán gestos semiconscientes, como a tiendas, en procura de los demás, lo cual revelará su aislamiento, su miedo y su aflicción interior. Los que tienen este desequilibrio en sus mapas podrán lograr una medida de estabilidad emocional dejando que, con lentitud, el aparentemente interminable estanque de los sentimientos salga a la superficie, liberando así el dolor y el sufrimiento acumulados que negaran durante largo tiempo. Estas personas parecen temer fanáticamente el dolor, y el resultado es su desdén hacia las necesidades emotivas les asegura que experimentarán más dolor. En el nivel físico, una falta de Agua se manifiesta casi siempre como un perturbación física más bien grave, habitualmente debida, en gran parte, a excesiva toxicidad. El elemento Agua es la energía que limpia, cura y purifica, y los que carecen de él permiten envenenarse lentamente por la acumulación simultánea de productos de desecho emocionales y físicos. Tal estado tóxico podrá expresarse a través de una variedad interminable de síntomas, pero la terapia que se necesita es, por lo general, la misma para todos: una completa purificación física y emocional. Los que tienen un énfasis excesivo sobre el elemento Agua pueden sentirse como lanzados a la deriva en mar abierto en un botecito sin timón, vela, remo ni brújula. Por lo común, influye sobre ellos con facilidad cualquier viento que sople, volviéndolos muy impresionables y, a menudo, a merced de pautas emotivas sobre las que no tiene control. La mayoría de la gente con este desequilibrio es extremadamente sensible a cualquier experiencia, lo cual podrá inducir una intuición profundamente penetrante o una sobre-reacción al más ligero estimulo. Si las emociones están totalmente fuera de control y si la persona funciona habitualmente en un estado de aprensiva autoprotección, los miedos, las negativas pautas de reacción y la timidez podrán desvitalizarla con facilidad. El ser abrumado por las emociones como una experiencia de la vida diaria desgasta en última instancia a cualquiera, y el hecho de que estas personas se sienten a menudo incapaces de imponerse a las tensiones en su trato con el mundo externo puede acuciarlas a recogerse en su vida interior o a escapar de los desafíos de la vida. Más que cualquier otro elemento, los que tienen demasiado énfasis sobre el Agua tienden a irse a los extremos de conducta, y por ello es difícil efectuar generalizaciones que sean ciertas para todas las personas de esta categoría. Sin embargo, es evidente que los que tienen esta combinación en sus mapas tienen la potencialidad para expresar con plenitud las supremas cualidades espirituales: amor, compasión, devoción y simpático auxilio. Los que alcanzaron este nivel de autoexpresión pertenecen decididamente a la minoría. En el nivel físico, un gran énfasis sobre el elemento Agua indica que el cuerpo está eliminando siempre venenos, tanto toxinas físicas como residuos emocionales. La eficiencia de este proceso de purificación depende, sin embargo, de cuán consciente esté la persona de sus necesidades emocionales.


Como se menciona en la parte relativa a la clasificación de los elementos, los activos o auto-expresivos (Aire y Fuego) y los pasivos y auto-represivos (Agua y Tierra) forman dos tipos distintos de armonización de energías. En un mapa individual, uno encuentra a menudo que uno de estos tipos está superenfatizado y que el otro es considerablemente carente. Esto da pábulo a específicos desequilibrios psicológicos, particularmente evidentes cuando los elementos se clasifican como conscientes (Aire y Fuego) e inconscientes (Agua y Tierra). En consecuencia, aquí seria útil analizar brevemente cómo se expresan tales desequilibrios y qué particulares características psicológicas se indican en consecuencia.

El énfasis excesivo sobre el Agua/Tierra y la falta de Aire/Fuego

Las características más fuertes de este tipo son gran profundidad, seriedad y autoprotección en todas las actividades. Por lo común, son muy trabajadores y, de hecho, no se sienten cómodos si no llevan alguna carga, en lo emocional o en su trabajo cotidiano. Son muy conscientes de las necesidades de supervivencia, de la necesidad de seguridad, y de la confianza de los demás en su solidez y recursos. De allí que gran parte de su energía se utilice en un esfuerzo por mantener sus recursos y el resultado sea un gran apego al dinero, los bienes, el trabajo, los hijos y otros factores de seguridad. Tienen fuerte resistencia y aptitud para sobrevivir a toda calamidad. Su apego a la seguridad y a los valores más bien tradicionales se manifiesta a menudo en una fuerte adhesión a la familia, el hogar y los deberes comunitarios. El lado problemático de este tipo puede entenderse cuando se ve que estas personas son motivadas principalmente por sentimientos, miedos, hábitos, condicionamientos pasados, necesidad de seguridad, y otros factores inconscientes. Esto a menudo suscita una tendencia a manejar a los demás a fin de satisfacer las propias necesidades de seguridad y ser demasiado apegado al pasado y más bien temeroso del presente y del futuro. A menudo hay falta vital de ideales, fe y pensamiento positivo, y sus facultades intelectuales y comunicativas están habitualmente sin desarrollar. En el mejor de los casos, este tipo se afirma en la realidad actual de la experiencia cotidiana y enfrenta las cosas con gran fuerza y determinación interior. En el peor de los casos, pueden ser avaros, manipuladores, codiciosos y en última instancia profundamente frustrados en su necesidad de asumir algunos riesgos para promover su crecimiento.

El énfasis excesivo sobre el Aire/Fuego y la falta de Agua/Tierra

En el mejor de los casos, este tipo representa a una persona idealista, de aspiraciones y de pensamientos positivos, cuyas intenciones y motivaciones están por encima de todo reproche. Sin embargo, su enfoque de la vida no es particularmente realista, y a menudo descubren que deben aprender sobre el lado más oscuro de la vida a través de dura experiencia y desilusión. A menudo descuidan las necesidades y sentimientos mismos que les podrán dar más estabilidad y fuerza interior. Los que tienen este énfasis, sin embargo, se inclinan a menudo (a modo de compensación) a estudiar los problemas inconscientes y emotivos, y a cómo cuidar de las necesidades físicas. Este es un paso marcado en su crecimiento hacia un modo más amplio de vida. Este tipo de persona tiene la aptitud de poner sus ideas en acción y la capacidad para ganar una perspectiva sobre el significado y la implicancia de sus acciones. El peligro de este énfasis es que la persona vivirá en su cabeza y en sus aspiraciones y de ese modo descuidará el sendero emocional y las necesidades físicas de las que podría extraer recursos interiores. A este tipo se lo conoce por un agudo sentido del humor, un enfoque optimista de la vida y a menudo una marcada aptitud verbal. En el mejor de los casos, esta es una combinación excepcionalmente creadora, ideas armonizadoras, inspiraciones y planes con la aptitud y el impulso para ejecutarlos. Sin embargo, el problema de que las cosas se hagan realmente proviene del hecho de que esta persona no está afirmada; más bien está en lo alto, elevándose sobre las necesidades más mundanas de ocuparse de deberes, necesidades emocionales y trabajo persistente. En consecuencia, pueden esparcir su energía y extenderse hasta quemarse y agotarse. La falta de profundidad y potencia sustentadora les dificulta el que recarguen sus baterías en un esfuerzo por recuperarse de las tensiones cotidianas. En esta persona faltan las cualidades rejuvenecedoras y curativas de la Tierra y el Agua; por ello, necesitan darse cuenta de que no pueden hacer afluir sus energías libremente sin armonizar al mismo tiempo sus recursos más profundos si han de evitar un estado de agotamiento constante.

Las combinaciones de Aire/Agua

Aunque este individuo se siente a menudo fraccionado entre orientaciones intelectuales y emotivas hacia la vida, esta combinación, en el mejor de los casos, podrá producir individuos que estén armonizados en ambos reinos de la experiencia. Ni el mundo abstracto ni el sentimental-intuitivo es ajeno a esta persona, y así es capaz de desarrollar una modalidad operativa que abarque ambos tipos de percepción. Esto da por resultado que la persona puede dar profundidad a sus ideas y a su aptitud para obtener desapego y perspectiva sobre sus sentimientos y anhelos más profundos. Aunque ésta es la más sensible de todas las combinaciones (tanto física como psicológicamente) y aunque esta sensibilidad puede impulsar a que uno sea un soñador, un escapista, o un descontento inclinado a fantasear, esa sensibilidad no es menester que obtenga lo mejor de esa persona. En el mejor de los casos, tiene imaginaciones asombrosamente fértiles, aptitud genuinamente creadoras con las personas en todas las artes consultivas o curativas. La aptitud que se emplea en estos campos es la de armonizarse con las percepciones más sutiles del inconsciente y poder verbalizar esto concisamente.

Las combinaciones de Aire/Tierra

En esta combinación, aunque puede haber una tracción alternada entre las orientaciones abstractas-conceptuales y de eficiencia práctica, no hay tanto conflicto como podría parecer. Esto es así puesto que los Signos de Aire y Tierra son regidos por los mismos planetas, matizándolos así con algunos de los mismos valores, cualidades y modalidades operativas. Sin embargo, uno debe comprender que su compatibilidad es más evidente cuando se halla dentro de un individuo que cuando se halla en los mapas de dos personas distintas en las comparaciones de mapas. Estos elementos son energías incompatibles en su modalidad real de expresión, pero sus armonizaciones particulares pueden considerarse como complementarias. Cuando estas energías se concentran en algún grado de armonía dentro del individuo, éste puede combinar el conocimiento intelectual y conceptual con una armonización práctica con objetivos concretos. En consecuencia, podrá tener una base práctica sobre la que se fundamenten sus ideas y una perspectiva particularmente innovadora concretando cosas en el mundo material. Este tipo de personas es dada la premeditación, el desapego, la inteligencia práctica y una lógica medianamente fría. El impulso y el emocionalismo no son su modo de obrar, y a menudo desconfía de quienes son ejemplo de tales cualidades. Es una combinación excelente para los ejecutivos comerciales, los organizadores, o para otros tipos de trabajo que sean intelectualmente exigentes. Muchas personas que se sienten cómodas en el burocrático tienen esta combinación, pues pueden ocuparse de muchos detalles concretos sin que esas exigencias abrumen su sistema nervioso.

Las combinaciones de Agua/Fuego

Esta combinación es precisamente la opuesta de la anterior, pues este tipo expresa todo de manera emocional, excitada y más bien impulsiva. Hay a menudo falta de pensamiento y procedimiento lógicos y sistemáticos, con inquietud resultante y tendencia subjetiva. Esta es una combinación de intensidad, extremos emocionales y sorprendente sensibilidad hacia lo que los demás piensan de ellas. Estas personas tienden a ser las que llegan hasta el limite, teniendo una marcada falta de auto-represión. Esta falta de control o disciplina los lleva en muchos casos a cambios de humor excepcionalmente graves. Estas personas funcionan en un estado de alta presión y, por regla general, lo hacen mejor cuando las circunstancias los exigen. Aunque puede haber un conflicto entre la libertad y el apego, entre las aspiraciones futuras y las necesidades de seguridad, entre el ego y el desinterés, esta combinación les permite moderar su entusiasmo con sensibilidad y expresar a los demás sus sentimientos directamente. Habitualmente, en estas personas hay modales sencillos y cualidad renovadoramente estimulante. En el peor de los casos, este tipo es explosivamente impredecible, dado alternadamente a inspiraciones y frustraciones profundas. En el mejor de los casos, son cálidos, y dan apoyo y protección en sus tratos con los demás. A menudo es una buena combinación para asuntos comerciales y profesiones del espectáculo, pues pueden moderar sus actividades promocionales con prudencia y proyectar sus sentimientos con convincente compromiso.

Las combinaciones de Tierra/Fuego

Es "la más creadora y productiva de las combinaciones con la iniciativa y la creatividad del Fuego y la practicidad de la Tierra con su impulso para producir en forma tangible". Además esta combinación tiene impacto sobre el mundo y todavía marcha cuando todo lo demás se deja de lado. Esta es una descripción exacta de las interacciones de estos dos elementos, pues la Tierra da poder sustentador al impulso de auto-expresión representado por el Fuego. Dentro de estas personas hay también una fundamentación práctica que usan para poner a prueba sus aspiraciones, a fin de ver si su gasto de energía es potencialmente productivo. Por tanto, estas personas tienen aptitud para conservar y dirigir su vitalidad más bien formidable y encauzar sus entusiasmos hacia ambiciones especificas. La armonización de la Tierra da más paciencia y disciplina al Fuego, mientras que el Fuego suministra la confianza y la fe espontánea de la que la Tierra carece. Habitualmente, estas personas aman el trabajo y obtienen gran satisfacción viendo manifestados en el mundo los efectos de sus energías. Los mapas de muchos empresarios que se automotivan tienen esta combinación, y ponen en marcha pequeños negocios que, a su tiempo, llegan a ser grandes empresas. En la combinación de Tierra y Fuego, a menudo hay un delicado equilibrio entre egotismo y humildad, generosidad y mezquindad. Por lo general, estas personas son muy felices más bien cuando por si mismas afrontan los desafíos del mundo que apoyándose en roles sociales establecidos o en pautas educativas para alcanzar el triunfo. El primordial problema de esta combinación es cierta tosquedad e insensibilidad. Las personas "apasionadoras" no son reflexivas acerca de si mismas ni particularmente cuidadosas acerca de a quién aplastan en sus esfuerzos de llegar a donde de dirigen. De allí que harían bien en cultivar mayor atención a los aspectos más sutiles de la vida, incluida su propia vida, ideales y valores. Una vez que esta energía se derrama en servicio de los demás y se dirige con plena consideración de las implicancias de sus acciones, la persona podrá manifestar activamente un amor poderoso a través de firmeza, confiabilidad y productividad.


El uso destacado de los elementos en la interpretación del mapa permite al estudiante humanista entender y explicar numerosos factores importantes que bien podrían ignorarse si sólo usa los aspectos principales. Como hecho concreto, me parece que los elementos constituyen la aplicación primaria de los aspectos, aunque de ningún modo subestimo la importancia de la teoría armónica a la que actualmente se le presta mucha atención. Como ejemplo, los astrólogos, en su mayoría consideran el Quincuncio (150º) como un aspecto menor que indica alguna tensión implícita en la expresión de los dos principios planetarios indicados. Este aspecto se relaciona también con pautas de conducta compulsiva y motivada por la culpa. Si consideramos a este aspecto según los elementos, hallamos que todos los Quincuncios que abarcan elementos inarmónicos pueden considerarse realmente como índices de problemas principales de la vida, puesto que está presente una irritación constante y una fastidiosa compulsividad que interfieren con la fácil expresión de los principios planetarios. (Nota: pueden formarse ángulos de 150º entre planetas en elementos armónicos -por ejemplo, Aries 1º y Leo 29º- pero el poder del aspecto se debilita con ello). De modo parecido, tenemos que considerar dos tipos de Semisextiles y Semicuadraturas respectivamente, si hemos de delinear con precisión los denominados aspectos menores. Los Semisextiles y las Semicuadraturas son particularmente fuertes cuando abarcan planetas en elementos inarmónicos. Cuando estos aspectos están presentes entre dos planetas en elementos armónicos, hay  un potencial de gran productividad que fluye con relativa facilidad. Estos mismos principios de interpretación deben aplicarse al análisis de Cuadraturas, Trigonos, lo mismo que de los demás aspectos. Por ejemplo, un Trígono entre dos planetas en elementos inarmónicos no significará la misma facilidad de autoexpresión que Trigonos en el mismo elemento, aunque aún haya habitualmente algún talento definido. 

Podría decirse que las posiciones de los planetas según los elementos (sin considerar los aspectos) revelan la armonización general y el tono de la liberación de energía en el individuo, mientras que cada aspecto próximo indica un especifico intercambio dinámico de energía dentro de la persona. Podrán obtenerse muchas revelaciones importantes acerca de un mapa contrastando simplemente las diferentes expresiones de energías planetarias según los elementos, aunque no está involucrado aspecto alguno. Este principio es más importante todavía en la comparación de los mapas, donde en efecto se analiza cómo interactuarán las energías de dos personas. Según el Dr. Stone, los elementos son como engranajes que se engranan o muelen. Engranarse con plena armonía podría inducir facilidad de expresión y buena salud, pero no necesariamente nuevas intuiciones o ulterior crecimiento acuciado por exigencia. Esa molienda y fricción que puede desarrollarse dentro de una persona desde de la interacción de los elementos inarmónicos conduce inevitablemente a un esfuerzo físico y tensión psíquica, pero esta tensión puede ser productiva si se la expresa creadoramente. La integración personal puede ser más difícil en este caso, pero también puede ser más probable un crecimiento que surja de la necesidad de ampliar la dimensión de la experiencia representada a fin de abarcar ambos factores involucrados en cierto conflicto. En otras palabras, la integración de cualidades aparentemente incompatibles de uno es posible y, en realidad, es potencialmente creativa, pues tal tensión interna fuerza a uno a actuar y producir, lo mismo que a crecer en el conocimiento de la complejidad de la vida. La necesidad de juntar dos elementos incompatibles en un desarrollo de un conocimiento más complejo y, de hecho, de una clase muy especial de habilidad. 

Es cierto que los aspectos tensionados, especialmente la Cuadratura (90º) entre los planetas muestran inevitablemente motivos o impulsos conflictivos o contradictorios, procurando ambos simultáneamente la expresión o interfiriéndose ambos entre si. Sin embargo, el énfasis de la astrología tradicional sobre las posibilidades destructivas o autodestructivas de estos aspectos impulsó a muchos estudiantes de astrología a ignorar la finalidad existente detrás de tales aspectos y los resultados extremadamente positivos que podrán aportar. Para resumir lo que dije en relación con los aspectos y los cuatro elementos: aunque los aspectos indican específicamente siempre una especial dinámica de energía con la que la persona tendrá que contener o de la que podrá extraer, sólo la esmerada comparación de la relativa armonía de los elementos en que están ubicados el Sol, la Luna, el Ascendente y otros planetas "personales" podrá suministrar una cabal comprensión de cómo la persona enfoca la vida y qué combinación de fuerzas trata de expresar. Como ejemplo, un aspecto en Cuadratura entre el Sol y la Luna en elementos inarmónicos indica que uno tiende a "mudar de engranajes" en la mitad de expresarse o recibir de otro. Este aspecto indica específicamente que las necesidades subconscientes (la Luna) inhiben la expresión de los deseos conscientes más esenciales (el Sol). Cuando uno encuentra este aspecto en Cuadratura en elementos inarmónicos, como es habitualmente el caso, hay una lucha interior evidente que se manifiesta como dos prominentes pautas de personalidad que rivalizan por el dominio, un conflicto interior que hace que los demás que traten a esta persona se pregunten: ¿qué quiere realmente ese individuo expresar? Cuando la Cuadratura está entre las "luces" en elementos armónicos, la lucha casi no es tan intensa o evidente, aunque la persona experimentará aún algunas manifestaciones comunes de ese aspecto, como dificultad en el trato con el sexo opuesto en estrecha asociación y la interferencia de pautas de hábitos inconscientes con un fácil fluir de la autoexpresión. Para explorar más el empleo de los elementos en un mapa, tomemos ahora el caso de un hombre con el Sol en Virgo y la Luna en Leo, sin tener entre ellos aspecto mayor o menor. El Sol y la Luna de este ejemplo están en elementos incompatibles; y, aunque no hay conflicto o inhibición del alcance indicado por el aspecto en Cuadratura mencionado antes, habrá aún discordia interior e intento de expresar dos modalidades incompatibles del ser simultáneamente. La manera verdadera de la autoexpresión esencial del hombre seria simbolizada por Virgo, su Signo del Sol, y estaría en sus mejores condiciones e irradiando su energía más dinámica cuando se comprometiera en actividades de Virgo y servicio útil a los demás. La humildad les sentaría bien y su radiación brillaría con máximo esplendor para los demás concentrando sus energías al modo de Virgo. Sin embargo, la Luna en Leo muestra que tiene la necesidad subconsciente de causar gran impresión a los demás, de enseñorearse sobre los demás, y lanzarse a tomar la delantera en toda actividad. Podría decirse que la personalidad esencial de su alma la muestra Virgo, mientras que su condicionamiento pasado le impulsa a expresarse en una modalidad de Leo, aunque inhiba el fluir energético solar. La humildad y las cualidades de modestia de Virgo no armonizan con el orgullo y los hábitos de autoagrandamiento de Leo, y por ello esta combinación refleja un mayor callejón sin salida en el sendero hacia la integración personal aunque no esté presente aspecto alguno. 

Uno de los primeros pasos en la interpretación de cualquier mapa debe ser evaluar la compatibilidad relativa del Sol y la Luna, las dos polaridades primarias de la personalidad lo mismo que los primeros índices cuyos elementos más elevadamente se dinamizan en el individuo. Un análisis de esta profundidad induce a menudo conocimientos no accesibles a los métodos más comunes de interpretación astrológica. Luego como otro paso, uno podrá examinar la compatibilidad relativa de otros pares de planetas: Sol y Mercurio; Venus y Marte; Mercurio y Júpiter; Júpiter y Saturno; Sol y Venus; Luna y Venus; y así sucesivamente, a fin de definir más específicamente varios modos posibles de resolver conflictos interiores. Unos pocos ejemplos de tal comparación de pares planetarios debe aclarar lo que quiero decir. Por ejemplo, tómese un hombre cuyo Sol está en Sagitario y Mercurio está en Capricornio. Su naturaleza esencial puede describirse como sagitariana: buscador de la verdad, mentalidad abierta, idealista, etc. Mercurio representa el modo en que enfoca las nuevas ideas, con lógica y reflexión. Puesto que Mercurio en Capricornio se conoce por un modo particularmente escéptico, cauto y tradicional de pensar, podría revelar que el modo de pensar de este hombre podría inhibir su aceptación intelectual de los ideales y las verdades mismas que busca con tanta desesperación. En este caso, aunque respondiera a las prometedoras ideas nuevas con una mente abierta al oírlas por primera vez, a su tiempo tendría que decidir qué valoró más: la seguridad intelectual y la comodidad, o las necesidades más esenciales y más profundas. Otro ejemplo, una persona cuyo Venus está en un elemento incompatible con el del Sol, podría experimentar, de modo parecido, una similar discordia interior. Pero en este caso, sus gustos condicionados emocionalmente (Venus) estarían en contraste con sus necesidades y valores más esenciales. Esto podrá manifestarse de muchos modos, por ejemplo, tendiendo a atraer a las personas hacia relaciones intimas que no satisfagan con plenitud las verdaderas necesidades de uno, o tratar de expresar los propios afectos de un modo que no armonice con los valores superiores de uno. Una situación similar podrá desarrollarse con el Sol y Marte en elementos incompatibles. 

Por ejemplo, tómese el caso de una mujer cuyo Sol está en Acuario y cuyo Marte está en Tauro. Ella atraería automáticamente a un nivel físico a hombres que encuadren en la imagen de Tauro, pero esos mismos hombres expresarían simultáneamente con fines intersectados con las necesidades acuarianas más esenciales de ella en cuanto a libertad y autoexpresión. ¿Qué va a dar? ¿Valorizará ella la atracción física sobre el nivel más esencial de compatibilidad, o llegará a darse cuenta de que ella no podrá tenerlo todo en un sola relación? (Adviértase que un planeta en Tauro está por Signo en Cuadratura con Acuario). Un ejemplo más debería bastar para explicar el procedimiento al que apunto. Si un hombre tiene la Luna en Libra y Venus en Cáncer, hay dos conjuntos de respuestas y armonizaciones emocionales que no están en armonía. En ocasiones, él seria atraído hacia personas (especialmente mujeres) que ejemplificaran la sensibilidad y simpatía emocional de Cáncer. Con estas personas, él se sentirá apreciado y emocionalmente libre para expresar afectos y pasiones, y experimentará mucho goce sensual. Sin embargo, la Luna representa una necesidad más profunda aún que la que representa Venus, y por ello él a su tiempo podría hallar que esta necesidad no se satisfizo con la persona del tipo de Cáncer. Digamos, pues, que encuentra un tipo de mujer Libra con la que se siente profundamente cómodo y con la que se identifica muy fuertemente. Al final, cree haber encontrado su compañera, su "otra mitad", y se casan. Sin embargo, suponiendo que ella no tenga mucho énfasis sobre los Signos de Agua para poder armonizar con las necesidades de Venus de él, entonces él descubre lentamente que gran parte de su vida emocional está insatisfecha. Y lo molesto que descubre es que lentamente empieza a ser atraído hacia las mismas situaciones románticas con tipos de Cáncer (o al menos con tipos de Agua), como antes. En consecuencia, está atrapado en un lado (en este caso, Venus en Cuadratura con la Luna), pues sus más profundas necesidades de seguridad y el sentido del yo e imagen pública (Luna) están todos satisfechos por su esposa, pero sus impulsos más románticos, sensuales y emocionales (Venus) están frustrados con ella. ¿Cómo podrá trabajar con estas dos necesidades? ¿Cómo podrá satisfacer ambas orientaciones sin arruinar su matrimonio? Ese es el dilema, y ese es el desafío con el que tendrá que trabajar para evolucionar hacia un mayor autoconocimiento y refinamiento emocional. En este ejemplo, los planetas están en un aspecto tradicional (Cuadratura), que tiende a causar un problema más grave. Pero los principios básicos son igualmente aplicables en los casos en los que la Luna y Venus están meramente en elementos incompatibles, sin ningún aspecto próximo. En este procedimiento de comparar pares de planetas, uno analiza, en efecto, dos armonizaciones especificas que pueden inhibir la expresión de cada uno de los principios fundamentales del otro. Es como si los dos planetas se introdujeran mutuamente en su camino, pero sin embargo, el individuo tendrá invariablemente que satisfacer ambas necesidades y expresar ambos impulsos si ha de sentir que está viviendo una vida plena. Esto no significa que el individuo triunfará en sus intentos de resolver el dilema, sino meramente que el intento de hacerlo es un principal desafío de la vida a través del cual podrá ensanchar su comprensión de si mismo y de la vida en general. Como lo expresa Jung, un verdadero conflicto nunca es capaz de ser resuelto en el mismo nivel de la conciencia en que se lo experimenta. Sólo podrá superárselo con el tiempo. Cuando el individuo creció en conocimiento al punto que ambos lados del conflicto se ven y se aceptan, la experiencia del conflicto podrá empezar a disolverse.
Stephen Arroyo "Astrología, psicología y los cuatro Elementos"



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