) .fn ( font-site: 150% ; color: #ffffff ; )

Translator

Astropsicología Holística

Todas las Entradas del Curso paso a paso...

Las Doce Casas Astrológicas


La Casa 1

Modo de Expresión: Angular, Acción. Regente: Aries/Marte Nivel de Experiencia: Fuego, Identidad

En el Ascendente la atención no está dirigida hacia el mundo visible, exterior, de continuos cambios, sino hacia la vida interior, intima, personal, con la esperanza de encontrar una realidad central: la suya. Al nacer, somos niños, no individuos completos. Nuestra primera y única preocupación es nosotros mismos, la búsqueda progresiva de lo que nos dará un sentimiento de seguridad, de estabilidad y, eventualmente de poder. Por esto estimamos que es falso ver en la 1 el cuadro de una personalidad completa; ella representa un punto de partida, una serie de potencialidades humanas, que han sido "seleccionadas", de manera todavía misteriosa bajo forma de "genes". Esta "selección" nos diferencia a los unos de los otros, nos propone una estructura de ser capaz de manifestar una actitud particular de la naturaleza humana, según el ritmo que nos es propio. En la 1, se tiene pues una visión de las posibilidades de base. Hay un impulso, aún imposible de formular, hacia la búsqueda instintiva o intuitiva (en el sentido junguiano del término), del núcleo de su ser. Pero este ser no es lo que el "yo" creo ser. El "yo" consciente o ego se identifica a su nombre y a su cultura, el lado social del ser. Pero el ser -es decir lo que se es- es una expresión de los cuatro ángulos del mapa en su relación particular con el universo. Este ser esencial es el resultado de su orientación precisa con el universo, en el lugar y en el momento del nacimiento. Los cuatro ángulos establecen la estructura de esta orientación y su carácter es revelado por los Signos que se encuentran en ellos. El Ascendente nos indica el carácter  fundamental así como la finalidad del ser esencial, la razón de su encarnación, desde el punto de vista de las necesidades del universo del cual se es una expresión particular. Esto de lo que se ha llamado el destino: lo que uno va a ser y también lo que se es. La egoícidad es el ser en tanto que forma única existente en el espacio; el destino estructurado por el mismo poder que nos hace lo que somos, traduce esta egoícidad en el tiempo, bajo la forma de futuro. Se refiere a la actualización de la potencialidad de la egoícidad definida al nacer por los genes y las influencias del entorno social, cultural, planetario y cósmico. Cada ser posee así una forma permanente y una forma dispuesta a llegar a ser lo que es esencialmente, lo más frecuente al hacer la experiencia de lo que no se es. La experiencia más esencial de la 1 es la de la diferenciación. El carácter de su unidad no es un hecho concreto de la 1; es preciso esperar a la 4 para demostrar concretamente lo que se es. El Ascendente no es más que el principio del proceso; la 1 la concepción de sus diferencias, diferencias que darán poco a poco, nacimiento a una conciencia del yo particular. El poder dinámico en el centro de los esfuerzos que se hacen para individualizar y actualizar lo que la humanidad espera de nosotros, está representado por el planeta que "gobierna" el Signo del Ascendente. Por el contrario, los planetas que se encuentran en la 1 indican las energías, las funciones que afectan poderosamente el sentido de egoícidad: dado esto es preciso tener en cuenta en la vida, para emerger como individuo, de su condicionamiento familiar, social y religioso. Durante tanto tiempo como una persona respira según un ritmo instintivo condicionado por la sangre y el ritmo cardíaco, vive en un nivel biológico y socio-cultural; es un ser humano que no posee más que una identidad social  y que está estructurado por un ego. Obtiene su sentido de egoícidad de su familia, de su herencia particular, del lugar en el que vive con sus tradiciones, su religión, su manera de comportarse. Esas son sus diferentes posesiones que le condicionarán y le procuran su sentido de egoícidad: mi país, mi familia, mi hogar, mi marido, mi mujer, etc. En lugar de una conciencia de la egoícidad auténtica, hay un ego formado por las circunstancias de la vida, ego que lucha por mantenerse frente a las diversas presiones ejercidas por otros egos y por los valores culturales adoptados por su comunidad "de ahí la ley del más fuerte" y el "engaño del consciente" del que habla Jung: se es una expresión de automatismos raciales, biológicos, colectivos. Al partir del momento en que una persona empieza a respirar deliberadamente, según su ritmo individual establece poco a poco sus propios valores de la vida; separándose gradualmente de la naturaleza psíquica constituida por el país, la familia, los valores e instituciones colectivas. Individualizarse quiere decir que se es bastante fuerte para mantenerse de pie solo, sin "muletas", como individuo responsable e independiente de los ataques biológicos y socio-culturales. Se está dispuesto a pasar por la prueba del aislamiento de la que habla Rudhyar en "Tryptych", prueba de la Casa Primera. Esta separación de las matrices psíquicas y culturales -que son necesarias en un primer tiempo- conduce a lo que los hindúes llaman un "segundo nacimiento", condición en que la situación positiva de aislamiento puede crear una reacción negativa bajo forma de soledad. El que consigue aislarse aparece como un ser distinto. Pero relativamente sólo y distinto porque no es un miembro de la multitud, sino que posee su carácter propio. Actualmente, a mucha gente le gustaría llegar a esta distinción, pero no siendo aún más que egos en los cuales la verdadera egoícidad no ha nacido todavía, tan sólo conseguirán volverse "diferentes". Acentuarán las diferencias más o menos artificiales y llegarán a ser individualistas más que individuos. Y el individualista no hace más que crear sentimientos de distancia, de incompatibilidad, de alienación, de miedo, de soledad. Como dice Rudhyar: "puede ser original, no un origen". No intenta hacer valer su verdadera identidad, sino tan solo acentuar las diferencias que lo alejan de los otros; manifiesta sus posesiones en lugar de su egoícidad. Es necesario de todas formas darse cuenta que el aislamiento de la 1 no es una meta en si sino un punto de partida, una fase transitoria de desarrollo. El Ascendente. y la Casa 1 indican las condiciones o las circunstancias necesarias y utilizables para realizar su egoícidad así como el papel que puede y debe interpretar para cumplir una necesidad de la humanidad. Funcionar es expresarse por las acciones de lo que se es; expresarse por las acciones necesita un gasto de energía. Hay numerosas formas de energía actuando en el hombre y en el universo. La astrología las reduce a doce Signos del Zodiaco, pero estipula que cada Signo tan sólo es una expresión diferenciada de la única energía solar. Por esto el Signo que se encuentra en cada uno de los ángulos del mapa indica el género de energía de la función (junguiana) representada por el ángulo. En cada caso es preciso emplear conscientemente la energía del Signo; es preciso desear hacer la experiencia de esta energía lo más completa posible, incluso si el hecho de actuar así plantea problemas, provoca crisis o la incomprensión de los demás. Hay una segunda relación con el (o los) planeta que se encuentra en 1. Hemos dicho que el Ascendente representa la capacidad de ser o de lo que se es en tanto que individuo relativamente único. Imaginemos de nuevo al recién nacido en observación tumbado boca bajo sobre el Horizonte y escrutando el Este. ¿Qué es lo que la vida le traerá? ¿Qué desafío emergerá de sus primeras experiencias y condicionará así su aproximación al universo? Este desafío se encarna en el primer planeta que aparece al Este, imprimiéndose así sobre el consciente abierto de la persona. Esta huella será muy poderosa si el planeta que sale primero se encuentra en la 1. Mas el concepto de "planeta que sale primero" se aplica también a un planeta que se encuentra en 2 o 3, siempre que sea el primero en alcanzar el Ascendente en sentido horario.

La Casa 2

Modo de Expresión: Sucedente, Seguridad. Regente: Tauro/Venus Nivel de Experiencia: Tierra, Material

En esta fase del ciclo individual, nos encontramos todo lo que será necesario para manifestar concretamente nuestra egoícidad durante esta vida: todo lo que la raza, la nación, la familia nos ha llegado, todo aquello que es fruto de encarnaciones pasadas y que nos da, esta vez, bajo nuestra propia óptica, el sentimiento de nuestro valor personal. Esta Casa se refiere pues a nuestro cuerpo y a nuestros instintos, a los sentimientos y los pensamientos que caracterizan nuestro temperamento personal, a los dones especiales o a las cualidades innatas. Abarca todo lo que "yo" de la 1 puede utilizar, diciendo: Eso es "para mi", para demostrar personal y socialmente su egoícidad. Es la síntesis de todos los elementos heredados de un pasado racial, familiar y personal, síntesis que servirá al alma para conseguir el objetivo de su encarnación. La estructura de la persona y su destino se encuentran en 1; la 2 nos enseña lo que se debe utilizar para transformar esta estructura, en un primer tiempo, lo que es necesario transformar progresivamente si verdaderamente se desea ser un individuo actuando en función de su destino potencial único. La Astrología tradicional tan sólo reconoce las posesiones de la 2 en un nivel social y material: el dinero, los bienes, la fortuna personal, en particular adquirido por sus propios medios. Pero en efecto, aparte de estas posesiones adquiridas existen también las posesiones heredadas por las que no se ha hecho ningún esfuerzo particular: primero el cuerpo y enseguida, todos los elementos materiales y psicológicos que nos son necesarios, se nos ha dicho, absorber para funcionar, no solamente como ser biológico sino como persona que tiene un nombre y una etiqueta social. Aceptamos en general de una manera inconsciente y automática todo lo que la 2 nos ofrece como medios. No buscamos ser consciente de esto y aún menos utilizarles de manera significativa y creadora, según el objetivo propuesto por el Ascendente. Nos identificamos con las posesiones en vez de utilizarlas objetivamente. En efecto cuando la 2 está acentuada en el mapa natal, o por Progresiones y Tránsitos, las experiencias de la vida nos inducen a volvernos más objetivos con las posesiones, bien sea en uno o otro plano. Nuestra actitud habitual se cuestiona o puede hacernos sufrir. Uno se individualiza en la forma y en la medida en que se intenta escoger conscientemente lo que se quiere aceptar como perteneciente a uno mismo. Y esta elección puede hacernos sufrir porque no se quiere lo que se posee o se quiere lo que no se posee. En efecto, sin las tradiciones, los conceptos, los sentimientos y los hábitos adquiridos y enraizados en la sangre de la raza, la mayoría de las personas creerían que no existen. La 2 deberá sin embargo enseñarnos que es necesario hacer una separación personal con un solo objetivo de nuestra vida, y solamente aquellas. Lo que importa espiritualmente, es el empleo que se hace de estas posesiones, empleo que no depende ni de la cantidad, ni de la naturaleza de estas posesiones, es la calidad del empleo lo que cuenta. Hay que utilizar lo que se posee de manera más individual, más creativa, más generosa, más noble y lo más responsable posible. Lo que poseemos, ya sea mucho o poco, es exclusivamente el medio, el único medio, de que disponemos para poder dar cuerpo a lo que somos potencialmente en 1. No se puede demostrar o probar a los otros lo que somos, más que utilizando lo que poseemos. Y debemos aún transformar  estas posesiones heredadas y adquiridas para adaptarlas al objetivo de nuestro verdadero ser esencial. En 2, debe revelarse su verdadero valor personal, así como las cosas y las ideas que se encuentran personalmente valiosas y no porque la sociedad les adjudique un gran precio. Esta Casa nos revela nuestro sentimiento de "potencia" (o de impotencia) frente a no importa que campo de experiencia; puede también sugerir una tendencia a un complejo de superioridad o de inferioridad en un caso particular. Hemos visto que la prueba de la 1 consiste en transformar su individualidad cada vez más distinta y más precisa en vez de simplemente diferente con relación a las otras individualidades. De la misma manera nuestras posesiones no tienen ningún valor espiritual si las utilizamos únicamente para acentuar nuestras diferencias, nuestro egocentrismo, nuestro orgullo, si las consideramos como privilegios. En la vía de la transformación, es necesario utilizar los medios a nuestra disposición para vivir más eficazmente, más exactamente el destino innato. Es preciso sentir y percibir intuitivamente lo que es posible en medio de lo que se es, y adaptar el empleo de sus posesiones al objetivo de transformación. La astrología no debería querer cuantificar a la manera de la ciencia; ella trata ante todo de valores y de esfuerzos cualitativos. De hecho los planetas que se encuentran en 2 no se refieren a la cantidad, pequeña o grande, de las posesiones, sino a la actitud que se deberá tener hacia lo que se posee. El hecho de tener muchos planetas en 2 no significa necesariamente que en principio las cosas van a ocurrir en ese campo de experiencia. Eso significa más bien que lo que ocurra en ese campo atraerá la atención de la persona de una manera especial y tal vez compleja, según la naturaleza de los planetas. El empleo conveniente de las posesiones va a desencadenar problemas que es preciso resolver activamente, voluntariamente. Una persona que tiene muchos planetas en 2 no es por lo tanto ni muy rica o muy pobre en bienes o capacidades; más bien el empleo de los bienes o capacidades que posee van a plantear problemas específicos. Los problemas significan siempre ocasiones de desarrollarse y indicará la manera más adecuada que un individuo tendrá para desarrollar y utilizar sus capacidades y de su riqueza para hacer efectivo el poder que dará sustancia y cuerpo a su personalidad. El Signo en la cúspide de la 2 indica la actitud de base que debe tener el individuo hacia lo que posee "por derecho de nacimiento". El planeta regente de este Signo indica el género de actividad  o medio por el cual esta actitud de base debe exteriorizarse normalmente de la mejor manera, se refiere al género de actividad del individuo, al madurar, puede utilizar para adquirir riqueza, posesiones o capacidades. Las Casas representan los 12 "campos de experiencia" fundamentales que nos permite a cada uno llegar a la madurez psicológica y de esta manera realizarse en tanto que individuo. De esta manera podemos decir que no estaremos jamás en plena posesión de nuestros poderes y facultades si no nos atrevemos a realizar plenamente la experiencia de todo lo que la vida nos presenta y encontramos la solución a los problemas que nos plantean. Esta "plena posesión" es el objetivo final de todas las experiencias de la 2. Los bienes materiales o el dinero, los inmuebles y una cuenta bancaria no garantizan esta "plena posesión"; de hecho, a veces, ocultan el problema principal de la 2 y el medio de resolverlo. La "plena posesión" no se consigue más que a través de un empleo significativo, intencional, creador o transformador.
La Casa 3

Modo de Expresión: Cadente, Aprendizaje. Regente: Géminis/Mercurio Nivel de Experiencia: Aire, Social e Intelectual

El primer significado de esta Casa viene del hecho que ella sigue a las Casas 1 y 2. Cada uno de nosotros es un campo para la integración potencial de su visión individual (1) y de los hábitos adquiridos (2). En 3 tiene lugar esta integración, que es a menudo un conflicto. La calidad del entorno y de la mentalidad personal -condicionada como está por la educación- decide en 3 de la forma en que el ego y el hogar serán (en 4) alimentados preferentemente por las energías de la 1 y la 2. En todos los casos, los valores de la 1 y la 2 deben encontrarse, unirse, interpenetrarse y, si es necesario, luchar por la supremacía. Esta integración, o esta lucha tiene lugar en un marco diario, por las relaciones que establece con sus semejantes y las condiciones de vida que ofrece la sociedad. Estas relaciones nos revelan lo que somos potencialmente, ya que nuestros semejantes encarnan numerosos elementos humanos que nosotros poseemos, aunque no los deseemos. En nuestro entorno, somos confrontados a los hábitos, costumbres y creencias de nuestra familia, a los vecinos, a los compañeros de escuela, etc.; vemos todos estos factores colectivos en acción. No podemos rechazarlos a menos de rebelarnos y de dejar el entorno o de huir con los sueños y las fantasías. Si, una vez vuelto objetivo y critico a su parecer, rechazamos este entorno, eso significa que la 1 -nuestro sentido innato de nuestro carácter único -se ejerce tan intensamente que queramos repudiar la 2 -el pasado colectivo y las tradiciones familiares y sociales que hemos heredado. Pero tal repudio no quiere decir que no hayamos heredado nada de esta naturaleza colectiva y ancestral; significa solamente que le damos un débil valor reprimiéndola o no deseando reconocerle las manifestaciones. Si rechazamos este pasado, ¿sobre qué basarnos para dar cuerpo a nuestra visión y a nuestros ideales individuales? Las reacciones del entorno nos van a revelar en primer lugar nuestras limitaciones. Salimos al mundo intentando hacernos aceptar, poniendo a prueba todas nuestras cualidades innatas y nuestras ideas y ¿qué encontramos? Que, frecuentemente lo que somos, hacemos o decimos disgusta a ciertas partes de nuestra comunidad. Ella puede ignorar nuestras necesidades y problemas o tener prejuicios contra lo que somos y hacemos. La insensibilidad, ver la enemistad del entorno, puede crear toda clase de obstáculos, pero estos obstáculos y estas limitaciones son las que nos van a permitir descubrir nuestra auténtica fuerza y encontrar los medios para mantener la cabeza alta frente a los desafíos y pruebas de la vida diaria. Conociendo nuestras limitaciones podemos pues definir mejor  lo que somos y el valor de lo que poseemos. La 3 nos va a enseñar la mejor manera para nosotros , de unirnos a las personas y a las cosas de nuestro entorno inmediato; la mejor manera de probar a los otros lo que somos esencialmente como individuo. Naturalmente hay entornos más hostiles o más difíciles que otros. Pero hay que admitir que el entorno en el que se ha nacido nos provee de lo que es necesario para descubrirnos y conocer poco a poco el mejor medio de utilizar nuestros dones y posesiones de nacimiento. Si el entorno es duro, será porque debemos desarrollar la fuerza del carácter necesaria para hacernos un sitio. El problema consistirá sobre todo en la forma de transformar nuestra fuerza potencial latente en poder efectivo. Algunos se van a someter al entorno, a aceptar pasivamente sus condiciones o a desarrollar un sentimiento de inferioridad personal. Otros van a luchar contra los impactos de la vida y otros a intentar dominarlos por la astucia o incluso van a transformar los enemigos potenciales en amigos o en servidores gracias al amor y a la bondad que sabrán expresar. Pero en 3, la actitud es en principio la del oportunista que va a sacar el máximo sin inconvenientes. Los problemas de la 3 son problemas de relación (esta Casa forma parte del triángulo que parte de la 7 y comprende también la 11), pero de relaciones vistas únicamente en función de la ventaja personal y de lo que se puede obtener. Estos problemas serán por otra parte siempre de naturaleza muy concreta, práctica y inmediata. Incluso si se los aborda de manera idealista y muy poca práctica. Se desea demostrar su manera de relacionar las cosas y las ideas, sus opiniones, y se debe hacer cuando la 3 está acentuada. De esta manera se aprende si su "modus operandi" es el mejor o no: la experiencia vivida  es aquí nuestra mejor enseñanza. En un nivel biológico esta Casa se refiere a los sistemas que adaptan la percepción interior de la egoícidad personal a los impactos recibidos por los sentidos y que integran las células y órganos con miras a una operación orgánica eficaz. En un nivel psicológico, la 3 se refiere al desarrollo de la inteligencia y de las facultades intelectuales. La lengua es la base necesaria para el desarrollo intelectual. Sin ella es difícil expresarse y relacionarse personalmente con los demás, con la sociedad, con las generaciones futuras. En un nivel intelectual, el lenguaje constituye la unión entre generaciones, entre el pasado y el futuro. Es por esto que la 3 se relaciona con los estudios que permiten integrar su originalidad potencial (1) a los tesoros colectivos de la civilización (2). Además se puede en 3, comunicar los frutos de esta integración, oralmente o por escrito, a su entorno próximo o lejano. Según Rudhyar, se puede definir la inteligencia como la capacidad de adaptarse totalmente a las necesidades del entorno. Ella exige el desarrollo del pensamiento que permite la asociación de las impresiones y de las sensaciones, de las ideas, de las palabras. Permite el empleo eficaz del saber y del saber hacer: para ser uno mismo, para integrar las diferentes partes de uno mismo al nivel del cuerpo y de la psique, para relacionarse armoniosamente con el entorno, para integrar su pensamiento y las ideas. Rudhyar dice que en 3 afrontamos las pruebas de la inteligencia, porque es ante todo el carácter de nuestro pensamiento el que decide nuestra manera de absorber y, benéfico, de asimilar nuestras experiencias del entorno. Si los valores de la 1 predominan sobre los de la 2, la erudición y el saber basados sobre la memoria de informaciones aprendidas, se vuelve sabiduría. No se puede aprisionar la inteligencia en los sistemas o los dogmas intelectuales o el intelectualismo tan estimado por nuestros contemporáneos. Se debe observar el Signo que está en la cúspide de la 3, porque cada uno establece una orientación particular  hacia el entorno y una manera particular de utilizar el poder del pensamiento. Se debe mirar también en que Casa se encuentra el planeta regente de este Signo. Esta Casa y este planeta van a indicar la mejor manera de actuar según la orientación indicada por el Signo, así como el campo de experiencia en el que es preciso aplicar está orientación. Esta manera de actuar (planeta) estará naturalmente condicionada por los aspectos que recibe de otros planetas. La 3 es una Casa mucho más importante de lo que nos hacen creer los significados tradicionales. En ocultismo se dice que la energía sigue al pensamiento, que nuestros pensamientos condicionan lo que somos capaces de llegar a ser. Así, gracias al desarrollo del pensamiento estamos a punto de llegar a ser en 3 aquello que somos potencialmente en 1 o, en su aspecto negativo, se es la víctima inconsciente de las circunstancias del entorno circundante. En los momentos en los que la 3 está acentuada podemos saber mejor donde estamos y lo que somos capaces de conocer sobre nuestra egoícidad: es preciso buscar los significados, establecer los contactos, buscar demostraciones y pruebas.
La Casa 4

Modo de Expresión: Angular, Acción. Regente: Cáncer/Luna a  Nivel de Experiencia: Agua, Alma y emocional

La astrología humanística y transpersonal de Rudhyar da un sentido psicológico a los significados superficiales que se encuentran en los manuales habituales. Esta profundización es muy necesaria para la 4, Casa en general mal comprendida. El simbolismo tradicional viene del antiguo concepto de una Tierra llana, sólida, sobre la que se construye casas y en la que se recolectan frutas, verduras y riquezas del subsuelo. Para la tradición es el hogar, el mundo familiar, los padres, la casa y el país natal, el hogar propio; nos da datos sobre los negocios inmobiliarios y la muerte: el hombre debe volverse polvo. Este significado superficial es naturalmente todavía válido. Debemos sin embargo, añadirle un sentido más profundo desde que sabemos que la Tierra es un globo y que, por este hecho: tiene un centro. El Horizonte del mapa es una porción de la superficie curva del globo, de manera que el centro de la Tierra corresponde simbólicamente al Nadir (fondo del cielo). La 4 se extiende por lo tanto más lejos que el centro de la Tierra. Prolongando el eje vertical Cénit-Nadir hacia abajo llegamos a las antípodas, a todo el cielo, visto por aquellos que viven al otro lado de nuestro planeta. A causa de la rotación axial de la Tierra, algunos de estos cuerpos celestes pueden llegar a ser parte integrante de la experiencia de una persona; pero, de manera general, podemos decir que representan el contenido del inconsciente, la parte subjetiva del ser. Esta parte subjetiva del ser es el depósito del que surgirán las facultades, realizaciones y actitudes de una persona, bajo el estimulo de contactos con el mundo exterior y los otros seres humanos. La 4 representa, pues, un conjunto de posibilidades y sentimientos inexpresados, de influencias ancestrales y ambientales, de impresiones de infancia. Constituye la vida interior del ser, la raíz de sus intuiciones, de sus sentimientos, de sus fantasías y sueños, de sus deseos subconscientes: los contenidos de su vida psíquica. Todo lo que puede emerger en la vida consciente, "encima del suelo", tiene sus raíces aquí y esta emergencia se llevará a cabo bajo el impacto de las experiencias de relación con el mundo exterior. Sin embargo, la persona no llega a relacionarse verdadera y objetivamente a los otros mundos y al mundo exterior antes de la Casa 7. En las Casas bajo el Horizonte, y en 5 en particular no se une a los otros; se expresa, se proyecta el contenido de su psique sobre un sueño, una imagen, encarnada por razones misteriosas y kármicas, en otra persona. Es preciso observar aquí que, aunque analicemos las Casas como continuación, en la experiencia real "actúan" todas a la vez; se interpretan. Pero, de hecho, antes de llegar al nivel individual, cuando se es aún más que una expresión no diferenciada de la multitud, toda la vida subjetiva y psíquica del ser (las seis Casas bajo el Horizonte) se establece bajo el poder dominante del hogar y la familia (la 4). El hogar y los padres constituyen el "eje" de la persona y todas las otras Casas son "raíces secundarias" que contribuyen a sostener una vida interior homogénea, sólida, pero todavía de hecho inadaptable e inadaptada. A este nivel, la vida interior es una vida de sentimientos (palabra clave de la 4 y de todo el cuadrante Norte-Oeste). Se limita a lo que da sentido de seguridad y de fuerza que condiciona la evaluación de las cosas. En 4, cada uno de nosotros tiene su propio sentido de estabilidad, enraizado en el sentimiento de que "pertenecemos" a alguna cosa vital, fundamental, con un pasado y un futuro y raíces que nos aportan vida. Cada uno tiene su cuadro de referencias que le permite juzgar si la persona o experiencia con la que se relaciona tiene un significado mentalmente hablando o le satisfacen emocionalmente. En un primer tiempo, este marco está constituido por el hogar, la familia y, más tarde por la tradición social, religiosa, ética. Pero el hecho de haber pasado de una imagen de la Tierra plana a la esférica con un centro y el simbolismo que esto conlleva nos lo puede decir. En vez de buscar la seguridad, la estabilidad en nuestras relaciones superficiales y nuestras posesiones materiales, debemos actualmente buscarlas en nosotros mismos, en el centro de nuestra naturaleza transformada en global. En el nivel biológico y socio-cultural, esta experiencia de centro y de globalidad no es todavía posible. Se es aún una criatura ligada al suelo productivo, generalmente enraizado en un lugar particular que se llama "mi país", "mi familia", etc. En tanto que miembro de una comunidad, de una cultura, de una linea particular, se está enraizado en el suelo psíquico colectivo que establece para si el modo de aprehensión a las presiones de la sociedad. Al crecer llegamos al momento en que debemos seguir el ejemplo de los mayores, casarnos y establecer nuestro propio hogar, nuestro puesto en la sociedad. En un nivel socio-cultural, el mismo hecho se repite de generación en generación y encuentra su simbolismo en la 4. Cada uno desea establecerse según los valores que dominan su psique, enraizarse, llegar a ser una persona concreta en el mundo objetivo. Hay que querer individualizarse, de contar con uno mismo. En lugar de buscar seguridad, es preciso buscar su "centro". Al alcanzar su centro se puede, como el planeta Tierra, llegar a ser "global". Pero esto requiere un cambio en la cualidad esencial de la conciencia y de los sentimientos. Es preciso haber sentido la inutilidad de la búsqueda habitual de cimientos, de seguridad. Nunca es fácil alcanzar el centro de su ser global, a menos de desearlo con todo su ser, es casi imposible llegar allí. Es necesario mucha energía, una concentración de todos sus medios con el único objetivo de llegar al centro, para que no sea desviado en el camino por el descubrimiento de recursos o de "dones" que nos empujan a detener allí nuestro camino. Si se tiene la fe y el valor necesario para persistir, se debe llegar un día al centro, y como dice Rudhyar: "a ese punto en el ser donde todo irradia verticalmente del yo esencial y creador". En el centro todo se equilibra perfectamente; desde de su centro, uno se puede mover en todas las direcciones, de forma que, lejos de ser un concepto estático, el hecho de encontrar su centro quiere decir que se empieza a actuar en los sucesivos de forma mucho más dinámica y creadora. Si no es éste el caso, no se ha llegado aún al verdadero centro. Incluso, si el esfuerzo por llegar no ha sido bastante arduo, bastante decisivo, lo que se alcanza no es aún el verdadero centro. El nivel transpersonal se abre a aquel que ha llegado al centro de su personalidad global, porque se comprueba que este centro es también el de la humanidad ("la humanidad común de los hombres" dice Rudhyar), o se llega a encontrar la Fraternidad de los seres que forman la colectividad "superior" en el seno de la cual es preciso ahora funcionar en lugar de hacerlo en el nivel de la colectividad "inferior" que engloba a los que viven aún en el nivel socio-cultural. La persona que participa pasivamente en la vida de su colectividad no es más que un espécimen indiferenciado; no es aún un individuo capaz de manifestar concretamente la plenitud de su ser. Pero ya se viva como espécimen de su nación y de su cultura o como individuo que ha alcanzado su centro global, la cualidad de su vida básica, así como los medios óptimos para llegar, están indicados por la 4. Se encuentra aquí aquello que se presume seguro; aquel que ha pasado por la individualización se siente seguro en 4 porque está "centrado", integrado. A partir del nivel individual, la vida interior y psíquica de la persona toma, pues, un aspecto diferente, ya que la persona es simbólicamente capaz de expresar creativamente en su vida consciente no sólo lo que está visible en su nacimiento encima del Horizonte, sino también lo que está visible en los cielos en las antípodas. Se ha vuelto un ser global, que actúa a partir de su centro individual y que es capaz de revelar concretamente los poderes existentes en todos los niveles de su ser total. Rudhyar, al hablar de la 4, nos dice esto: En un nivel individual, se empieza a realizar que los dos polos psíquicos, Hombre y Mujer, están tan activos uno como otro en un solo individuo, a partir del momento en se vuelve creativo. El hogar es el símbolo de, y la preparación para la formación de un alma individual, producto de lo que los hindúes llaman el "segundo nacimiento". Cuando el alma, la identidad potencial en 1, se encarna verdaderamente en la personalidad en 4, la individualización está realizada. Hasta donde esto es posible, las experiencias resultan de la pulsación rítmica entre los dos polos psíquicos constituidos por un hombre y una mujer, son un ensayo para objetivar esta realidad espiritual que se debe, al fin, encontrar en si mismo. Por esta razón, las profundas modificaciones que tienen lugar hoy día en los conceptos de matrimonio y del hogar tiene una importancia muy grande psicológicamente hablando. Cada vez más y más las personas son impulsadas a unir en ellos esos dos polos psíquicos -macho y hembra- y a expresar la unión en una vida de individuo creadora en la que domina el alma, el yo esencial, en lugar del ego, el yo existencial. Para descifrar el significado de la 4 en el mapa natal, se debe en principio mirar el grado y Signo que se encuentra en el Nadir. Estos factores indican la manera típica que tiene la personalidad de abordar el problema de la estabilidad y de la integración global de su ser en la continuidad de sus experiencias. Bien que se encuentre la estabilidad que resulte de un contacto con el centro de su ser o en acción en alguna fundación material, concreta y sólida, el Fondo del Cielo enseña lo que el destino nos ha preparado. No nos enseña hasta dónde se puede ir, ni lo que nos va a satisfacer, si cómo hay que abordar el problema como consecuencia de las experiencias desde el nacimiento.  La Casa donde se encuentra el regente del Signo indica el campo de experiencia en el que se debe concentrar su atención para encontrar una solución al problema de estabilidad. El (los) planeta (s) en 4 indica qué actividades va a modificar y colorear la búsqueda de estabilidad y del centro de su ser. No olvidaremos considerar los aspectos del planeta regente y de los planetas en 4. El hecho que no haya planetas en 4 no quiere decir que no pasa nada en ese campo de experiencia con relación a la familia, el hogar, los cimientos o que no esté interesado en la búsqueda del centro de su ser global, significa solamente que en esta vida, y por diversas razones, puede ser que el problema de estabilizarse, de centrarse haya sido resuelto "en el pasado"; en todo caso, esta falta de énfasis indica simplemente que, durante esta vida, es preciso concentrar su atención en otra parte, allí donde estén los planetas. 
La Casa 5

Modo de Expresión: Sucedente, Seguridad. Regente: Leo/Sol Nivel de Experiencia: Fuego, Identidad

Esta Casa revela la cualidad de la liberación de poderes y capacidades, que se han hecho suyos, en 4, de manera concreta y segura. Hay un movimiento centrifugo que permite a los sentimientos de la 4 transformarse en emociones, movimientos ajenos a uno. Hay liberación de una energía potencialmente creadora pero que se disipa a menudo por falta de conciencia. Se expresa o se exterioriza según lo que se es capaz de hacer. En 2, se heredan ciertas energías propias de la naturaleza humana, sobre la base de sus genes y de sus vidas anteriores. Primero, durante la infancia intenta afirmarse poco a poco por su manera de controlar y utilizar su cuerpo. Seguidamente gracias a las experiencias que ocasiona este esfuerzo de utilizar su cuerpo y a las reacciones del entorno de la 3 a su manera de actuar se empieza a conocer mejor esta naturaleza humana que se utiliza. Finalmente se llega en 4 a construir su propia personalidad, con un nombre, rasgos y capacidades muy propios. Puede parecer fácil decir "yo soy Pedro o Juan" o el nombre que se tenga. Sin embargo, delante de un público o de un grupo de personas que no se conocen particularmente bien, no siempre es fácil decir su nombre claramente y sin cierta emoción. La forma en que una persona anuncia su nombre puede ser reveladora de ciertos rasgos del carácter. Muchas personas tartamudean, son tímidas, no llegan a pronunciar claramente su nombre, tiene una risa nerviosa o bien nos arrojan su nombre como una bofetada. Nos es por lo tanto suficiente sentirse seguro de si mismo tan sólo cuando se está aislado, en familia o entre personas a las que se conoce bien (Casa 4). Hay que poder exteriorizar en 5, lo que se es, presentarse a los demás de manera que lo tomen en serio y causar un impacto en la sociedad. Es preciso poder anunciar lo que se es y quien se es. Dicho de otra forma, es la manera de como se expresa el poder (descubierto o establecido en 4) de su personalidad que hace que el mundo y los otros nos amen o nos odien, nos sonrían o tengan miedo de nosotros. El mundo nos va a preguntar: ¿Quien eres? y, en 5, vamos a responder no solamente por nuestro nombre, sino también con nuestra manera de ser, por nuestra actitud y también por nuestras pequeñas manías. En 5 el problema reside pues en la manera de expresar lo que se es individualmente y de acometer la obra de su vida sin perjudicar a los demás o a si mismo. Es preciso pues actuar en 5, no a través de una persona, una mascara, sino de manera que permitamos a los demás conocernos, según nuestras acciones, nuestro comportamiento, nuestras creaciones que deben ser una exteriorización de nuestra egoícidad, de nuestra vitalidad, de nuestros poderes o capacidades personales. Como hemos dicho es preciso actuar de forma que no nos perjudiquen ni a nosotros ni a los demás. La casa 4 es la Casa de los sentimientos porque se siente según el género de la personalidad que se ha llegado a ser en 4. Estos sentimientos pueden ser conscientes, nacidos con valores socio-culturales reconocidos y asimilados, o bien pueden ser inestables o incluso incontrolables. Sin embargo, tales sentimientos en 4, tales emociones en 5, a menos que haya obstáculos entre lo que se siente y el esfuerzo de expresarlo en emoción. Se puede estar enamorado de alguien pero ser incapaz de realizar la más mínima experiencia amorosa a causa de algún complejo. Esto se traducirá como una incapacidad de actuar como amante; se siente uno torturado, se vuelve agresivo. Según Rudhyar, se experimenta poderosamente en 5 el deseo de propagarse y de inmortalizarse. Cada organismo quiere hacer inmortal su esencia. Este es el sentido de las actividades procreadoras y creativas en 5, de todos los deseos de auto-proyección sobre el ser de uno o de un bienamado/a, de todos los gestos dramáticos, de los sacrificios personales necesarios en la educación de los niños que llevarán su nombre. Sin embargo, se puede en 5, extenderse personalmente como ego y dejarse propagar, gracias a sus actividades, a un objetivo al que se ha dedicado su personalidad en 4. La prueba de la 5 es también lo de la pureza, de la capacidad de ser un agente que permite la liberación, a través de él, de poderes que responden a una necesidad humana. Ser puro en 5 quiere decir intentar expresar lo que se es de manera innata, como yo mismo y nada como otro. Actuar como yo mismo significa interpretar el papel que es suyo en tanto que parte consciente de un todo más grande. Es preciso estar maduro para la necesidad inherente de ser conscientemente lo que se es y permanecer fiel al yo propio y su propósito esencial. Este propósito esencial se encuentra oculto, sobreentendido en la clase de poderes y capacidades que se encuentran potencialmente en la persona en 4 y buscan expresión en 5. Expresándose, la persona comprende poco a poco la naturaleza de sus poderes y capacidades y, al mismo tiempo, el objetivo esencial de su vida: su Dharma. Se aprende gradualmente a actuar conscientemente, según una motivación neta y clara, según un objetivo meditado, se individualiza. Pero es preciso no solamente aprender a interpretar su instrumento a la perfección, a desarrollar plenamente la eficacia de su cuerpo y de su psique, sino también a interpretar su papel en la orquesta de la humanidad, tal como existen en el "reparto" universal. Seguidamente si todo va bien, viene el nivel transpersonal, en el que se llega a ser consciente del papel que se puede interpretar en el seno del todo más grande según la naturaleza de sus poderes personales. Se comprueba que la fuente del poder que anima los poderes personales es el más grande todo, como el Sol es la fuente del poder que los planetas distribuyen, cada uno a su manera y según su naturaleza en el seno del sistema solar. Al igual que un planeta se intenta llegar a ser un agente puro del único poder solar y un agente particular y diferenciado de este poder único. El Signo de la cúspide de la 5 indica el género de expresión que permitirá a la egoícidad verdadera revelarse activamente, en las circunstancias  que condicionan el destino. El planeta regente de este Signo indica, según su posición en Casa, el campo de experiencia principal en el que es preciso focalizar esta expresión o quien la condiciona en primer lugar. Los planetas  en 5 van a colorear los intentos de autoexpresión así como la cualidad de la expresión. Ellos dan indicaciones sobre la naturaleza emocional y sobre lo que la modifica. Estas indicaciones no se refieren a lo que debe llegar en la vida, sino a lo que está a disposición del yo para utilizarlo. No representan una fatalidad, sino las ocasiones particulares y necesarias para exteriorizar y realizar concretamente su propia genialidad. Es pues preciso intentar utilizar de manera natural y espontánea las cualidades del Signo en la cúspide de la 5 como material de base para la expresión creadora individual, hay que aprender a utilizarlas plenamente. Es preciso también comprender que la creatividad de una persona no depende de la presencia o ausencia de planetas en 5, como Rudhyar por ejemplo, puede ser intensamente creador. De hecho, su creatividad no plantea problemas; será natural y espontánea. El desarrollo consciente e individual  está siempre ligado a las experiencias de las Casas que contiene planetas. Si hay énfasis en 5, indica sobre todo que la atención de la persona estará constantemente atraída por las experiencias propias de la 5, debe escoger conscientemente, crear según sus medios, a un nivel o a otro, o bien la vida le va imponer problemas en las experiencias de la 5, problemas que es preciso ver -nunca se repetirá bastante- como ocasiones para desarrollarse conscientemente como individuo. Allí donde no hay problemas la vida fluye apaciblemente en un nivel biológico y socio-cultural. No hay ninguna incitación a la individualización y mucho menos, a la transformación. Se individualizará y se transformará gracias a los problemas que resuelva, a las confrontaciones aceptadas valerosamente, a las crisis que solas permiten una metamorfosis. Estos problemas, confrontaciones y crisis no se presentan mas que en las Casas que contiene planetas. 
La Casa 6

Modo de Expresión: Cadente, Aprendizaje. Regente: Virgo/Quirón Nivel de Experiencia: Tierra, Material

Nos acontece a todos comprobar por fin que lo que hacemos, sentimos y pensamos no responde completamente al ideal de comportamiento y de realizaciones personales que perseguimos. Incluso la persona más competente es consciente de ciertas lagunas porque su competencia tan sólo es, generalmente, una máscara destinada a ocultar su sentimiento de incertidumbre, su miedo de no triunfar. La enfermedad, el dolor, los conflictos interiores son los signos de un fracaso relativo. En 6, vemos lo que debemos hacer constatando nuestras lagunas en la expresión personal. Cuando estamos a la altura de lo que la vida nos pide, enseñamos solamente nuestras capacidades para la obra. Pero cuando nuestras capacidades no están a la altura de lo que la vida nos exige, físicamente o mentalmente, nos revelamos entonces tal como somos como persona. Nos revelamos en la calidad de nuestra reacción a la comprobación de nuestras lagunas y de nuestros fracasos. No es nuestra capacidad de actuar lo que cuenta, sino la calidad de nuestro esfuerzo así como el efecto de este esfuerzo sobre nuestro carácter. Para que sea positivo, este efecto debe ser una transformación -primer significado de la 6, Casa Cadente- de nuestra personalidad, incluso si no es más que parcial en un primer tiempo. Y esta transformación debe alcanzar al empleo del cuerpo y de sus órganos así como a los deseos de los instintos. Así, buscamos en 6 una nueva forma de vivir, a continuación del fracaso o de la decepción que sigue inevitablemente a toda actividad egocéntrica de la 5 con vistas a expandirse o a inmortalizarse. ¿Qué hacer para transformarse? Muchos creen que es simplemente necesario actuar contra los impulsos egocéntricos de la 5, por la disciplina o perdiendo su identidad en una devoción total a un gurú, a un maestro o a un ideal. Esta creencia viene del hecho de que las Casas 4, 5 y 6 son tres formas de expresión del ego. La forma de la Casa 4, se manifiesta por lo que es la persona concretamente y de manera continua y por las experiencias del hogar. La forma de la 5 se manifiesta gracias a los esfuerzos, en todos los niveles de expresión de poder que se han incorporado en uno mismo en 4. En nivel biológico es la procreación; en los niveles socio-culturales e individuales, es la proyección del ego sobre la pantalla socio-cultural, sobre la base de los sentimientos y de la voluntad personal. La forma de la 6 difiere de las otras dos por las siguientes razones: Nosotros sabemos que el Horizonte - las Casas 1 y 7- representan los dos polos de la conciencia humana: subjetiva en 1, objetiva en 7. En 1, tenemos la proyección relativamente permanente de un sueño o de una visión subjetiva de nosotros mismos. Las Casas que la siguen bajo el Horizonte se refieren en principio a la búsqueda de los elementos que, en la experiencia parecen sólidos, seguros y permanentes; y después al esfuerzo de dar expresión a estos elementos. El ego establecido en 4 constituye, en un primer tiempo, aquello que parece a la persona un punto de referencia estable para los diversos acontecimientos y transformaciones con los que la conciencia realiza la experiencia. Este ego se expresa pues en 4 y 5; pero, en 6, su expresión debe sufrir una transformación. Sabemos que el Horizonte, que simboliza la conciencia, no es una linea recta, sino una curva que se desvía desde de la 12 hacia la 1 y de la 7 hasta la 6. Eso significa simbólicamente que la 6 se comprime en vista de lo que sucederá en 7, en el nivel de las relaciones humanas. De hecho se encuentra frente a una crisis de reorientación de todo lo que ha expresado en 4 y 5. Debe aceptar conscientemente sus limitaciones y errores, de ello resulta dolor o la necesidad de someterse a principios de comportamiento que frenan su libertad de expresión personal. Dicho de otra manera la 6 representa una forma de expresión negativa, de auto-maestría de renunciamiento. Se siente la necesidad de dedicarse a un personaje o a una causa que parecen incorporar las cualidades necesarias para franquear las crisis. Esta dedicación es la expresión de un ego que quiere negar su pasado y desea ardientemente un estado futuro. De hecho, él se venera tal como desea ser mañana; el niega lo que ha sido -y lo que es- y anticipa lo que será. Cualquiera que sea el modo elegido o impuesto por la vida, la 6 nos llama a la transformación. Cuando hay énfasis sobre la 6, por la presencia de planetas en el nacimiento o por Progresiones o Tránsitos, no hay que querer huir de esta llamada a la transformación. Conformarse, limitarse a los hábitos y técnicas adquiridas es aceptar una condición de existencia estática. Aquello que no se desea cambiar o mejorar se cristaliza en el nivel socio-cultural. Pero individualizarse es llegar a ser eventualmente un transformador, si se utilizan las crisis de la vida personal como trampolín para una metamorfosis. En 6 el ego debe prepararse para una participación fructífera en la sociedad en 7. Hay que prepararse para integrar el dominio subjetivo bajo el Horizonte al dominio objetivo de encima. Esta integración de lo subjetivo y de lo objetivo, del yo y de las relaciones, del ideal y de los hechos es la base de una conciencia global y de una vida humana plena. Según Rudhyar, la 6 nos presenta la prueba del sufrimiento y del servicio. En esta Casa afrontamos las circunstancias que nos obligan a ver y a sentir nuestras faltas. Este sentimiento de falta y de inferioridad ocasiona un sufrimiento; puede ser también la consecuencia de una enfermedad o de un fracaso. Abordar constructivamente tales circunstancias desarrolla el valor; abordarlas negativamente, conduce a la compasión de uno mismo y al abandono. La capacidad de decir no al pasado y de anticipar el futuro es el rasgo esencial de la 6. Cuando esta Casa está acentuada, la persona debe siempre pasar por una crisis que exige que vuelva la espalda a una situación dada y que a continuación se oriente hacia el género de vida que corresponda en primer lugar a su egoicidad verdadera. El trabajo y el servicio constituyen ocasiones de experimentar una participación social, ocasiones que se ofrecen a un ego aún demasiado centrado sobre si mismo; es una experiencia que despersonaliza. El Signo en la cúspide de la 6 indica qué género de energía, qué cualidad del ser debe ser utilizada para afrontar mejor las experiencias y algunas de las crisis de las Casas. El planeta regente del Signo enseña, por su posición en Casa, y también por los aspectos, el campo de experiencia en el que se van a encontrar los desafíos y las crisis más importantes con vistas a una transformación potencial. Este campo establece también el genero de crisis y la forma en el que el desafío se va a manifestar. Un planeta en 6 indica qué recursos se deben utilizar para hacer frente a sus crisis personales. Las actividades y facultades presentadas por el o los planetas en 6 pueden exteriorizarse fuertemente en los momentos de las crisis así como la ejecución regular de su trabajo. Indican también la actitud personal hacía la enfermedad y el problema de auto-disciplina.como la ejecución regular de su trabajo. Indican también la actitud personal hacia la enfermedad y el problema de auto-disciplina.
La Casa 7

Modo de Expresión: Angular, Acción. Regente: Libra/Venus Nivel de Experiencia: Aire, Social e Intelectual

En esta Casa, nos dice Rudhyar, hay que desvelar uno de los más grandes misterios: el misterio de la evidencia, de lo que es. Encontramos allí todo lo que es necesario encontrar, queriéndolo o no, cada vez que salgamos de nosotros mismos y nos es preciso encadenarnos de una manera o de de otra a lo que encontremos en el camino de la vida. Al evitar encadenarse, retrocediendo, delante de la confrontación, uno se encadena por el miedo, forma negativa de relación. Si empujamos ciegamente contra lo que nos hace frente, establecemos una relación basada en el instinto. Pero si hacemos frente abiertamente con valor, con un espíritu de asombro o de curiosidad y con el propósito de querer crecer a través de la relación nos sumergimos en una verdadera expresión de amor. Todo tiene su fuente en el yo y se renueva por la relación. Hemos visto, como las experiencias de las seis primeras Casas bajo el Horizonte están condicionadas por el sentido que se tiene de si mismo; gracias a estas experiencias aprendemos sobre nosotros. Incluso los sacrificios y las entregas del ser de la 6 se basan en la renuncia del "mi-yo", lo que quiere decir que el mi-yo domina a una conciencia. Pero en 7, se encuentra el mundo en tanto que realidad objetiva, exterior al mi-yo. Se afrontan objetos y entidades sobre las cuales no hay ningún control auténtico. Se descubre que se debe admitir que están completamente fuera de uno. Se encuentran estos objetos y estas entidades porque se salen de uno mismo y porque se desarrolla poco a poco más allá de la imagen que se tenia del yo al partir en 1. Se los encuentra como si fueran iguales que ponen en duda nuestro supuesto derecho de extendernos hasta los confines del Universo. Hablando de la 5, hemos dicho que el adolescente que "se enamora" no sale realmente de la imagen que tiene de él mismo. No hace más que proyectar sobre la chica a quien ama la imagen de sus propias necesidades. La chica representa el complemento, el reverso de su personalidad. El dolor que puede provocar esta clase de amor si no ha satisfecho, viene de un vacío interior que no ha sido colmado; es un sufrimiento interior orgánico porque durante todo este tiempo él no sale de la circunferencia de su yo. En 7, se debe salir de si mismo para encontrar numerosas entidades diferentes. Y se las debe encontrar tal como ellas son, en lugar de verlos únicamente la mayor parte del tiempo a través del prisma deformante de sus tradiciones veneradas, de su educación, de sus deseos personales. Es por lo que creyendo conocer completamente estas entidades a las que se ha colocado debidamente etiquetas, se comprueba que no se las conoce, que su verdadero significado se nos escapa. En el mundo objetivo toda cosa cambia constantemente su relación con toda otra cosa, es por esto que debemos aprender en 7 a hacer frente a los cambios continuos, de manera serena, bella, cálida, generosa, con los ojos abiertos, honestamente e incluso con humor para encontrar la totalidad del otro con la totalidad del mi mismo. En el nivel de las relaciones que se forman entre individuos, vivimos pues en un mundo de cambio. Pero, en su totalidad colectiva, este mundo permanece como es de manera constante, bajo la forma de un todo social o cósmico. La 7 es el punto de partida de una eventual participación funcional en el todo social o cósmico. En la tradición, se hace una distinción entre el matrimonio, como una relación idealmente permanente en 7, y los amoríos y romances episódicos de la 5. No obstante, en 5 como en 7, las relaciones pueden ser bien sea permanentes, bien sean impermanentes. Lo que diferencia esencialmente la 5 de la 7 es que en 5 el amante no se une verdaderamente a una persona exterior a él, sino a una imagen que el proyecta sobre la persona. En 7, debe unirse a otra persona objetivamente, con los ojos abiertos, sobre la base de igualdad. Que la relación dure cinco meses o toda la vida no tiene importancia desde el punto de vista del simbolismo de la 7. Lo que importa en 7 es, para los dos compañeros, realizar la necesidad de desarrollarse por transformaciones constantes. No debemos olvidar que la 7, es un punto de partida de una fase de experiencia que no se materializa definitivamente antes de la 10. Es entonces falso ver en 7 experiencias de naturaleza estática. Toda tendencia a congelar las experiencias de relación impide una verdadera integración personal y social. Hay que aceptar al principio, la necesidad de una transformación dinámica de la relación. Sin una tal transformación, en vista de una participación tan plena como sea posible a la vida de sociedad -a la obra del mundo- según el nivel de sus competencias, ninguna relación tiene verdadero sentido. Es necesario ver esta participación en el todo más grande como la culminación y la prueba de toda relación humana verdadera. Hemos dicho que todo tiene su fuente en el yo y se renueva por la relación. En verdad el objetivo de nuestra vida se revela a través de las relaciones que nos permiten encontrar nuestra función esencial en la comunidad. No podemos demostrar el valor y la calidad de lo que somos de forma innata, más que en nuestras actividades en relación con otros seres humanos. En un nivel de la 7, la relación debe ser funcional con relación a un vasto proceso global que incluye e incluso transciende el objetivo de los individuos en relación. Pero será ese propósito global el que dará sentido a nuestros objetivos individuales, incluso si no se es consciente. He aquí la diferencia entre las relaciones en nivel de la 5 y de la 7. Sin embargo, esta diferencia puede ser bastante sutil, porque lo que empieza como un "asunto amoroso" en 5, puede llegar a ser una relación funcional en el sentido de la 7, a partir del momento en que ella estimula la actividad cultural creadora de los participantes: porque este estimulo conduce a una actividad de pareja que produce alguna cosa valiosa para el grupo, la sociedad o la raza humana. En 5, no se busca en general, una relación, sino solamente la expresión del yo. Se expresa lo que es; se enseña su manera de sentir las cosas, se libera sus emociones, se continúa lo que se cree ser su objetivo en la vida. Pero se es siempre (el eje yo-mismo) el actor, el centro de interés; el mundo sólo es la escena. Y lo que se siente ser no siempre corresponde a la verdad. La única forma de aprender lo que se es verdaderamente, de conocer el objetivo de nuestra existencia, es por una relación más o menos permanente a un grupo, a una persona, a una empresa que considera la realización deseada de algún objetivo comunal, social o universal. Por la puerta de la 7 se entra en un campo de actividad en el que es necesario aceptar la responsabilidad de llenar una función definida en el seno de algún todo mayor, ya sea la pareja, un grupo, una empresa o una comunidad. Hay que escoger una función que se comprenda y que se puede realizar eficazmente. En general, no se encuentra al primer golpe su verdadera función ni el género del "todo más grande" en el seno del cual se puede actuar eficazmente. Sino que, se encuentra todo después de años de cambio, de crisis, de esfuerzos; es siempre por estas experiencias de relación que se puede probar, a si mismo y a los otros, su verdadero valor y ocupar así su verdadero puesto en el seno de la sociedad. La 7 desea pues que se participe de manera productiva en la vida de un grupo, de una comunidad. No es suficiente decirse que, en una auténtica relación, no hay que ser egoísta sino darse, amar y comprender el otro. Hay que velar también para que la misma relación no sea egoísta. Existe siempre el peligro de un egoísmo a dos en el nivel de pareja, o de egoísmo de la parte del grupo o de la empresa que se desea exclusiva. En 7, el problema reside siempre en la manera de aportar al mundo algo valioso como consecuencia y por medio de una relación. Sin embargo, no es necesario ver la relación como un fin en si; la socialización del individuo nos es un ideal absoluto, así como no lo es tampoco un aislamiento espiritual del individuo. Hay siempre un juego mutuo y constante entre la 1 y la 7, una relación dinámica del yo que intenta descubrirse gracias a las experiencias con los otros. Pero en 7, hay acento sobre el descubrimiento de las experiencias relacionales que permiten demostrar la validez, la aportación y la cualidad de su ser verdadero. El Signo del Descendente muestra las cualidades que es necesario poner en práctica en las relaciones de todas clases y esto con el propósito de hacer valer con éxito las cualidades personales reveladas por el AS. No olvidaremos que al considerar la 7, es necesario siempre notar su relación con la 10, realidad concreta bajo forma de participación eficaz en la vida de su comunidad. Se puede tener en 7 ideas magnificas sin poder realizarlas concretamente en 10. El aspecto entre el regente de 7 y el regente de 10 puede dar una indicación. Se abordan las relaciones humanas y el mundo objetivo sobre todo en función de la Casa en la que se encuentra el regente de la 7. El énfasis de planetas colorean o condicionan las experiencias de relaciones interpersonales. Pueden también plantear problemas en este dominio o indicar actividades especificas a las cuales es necesario tener en cuenta en sus relaciones y en su vida objetiva. La prueba principal de la 7 es la fraternidad. Hay que aprender a compartir, a abordar a los otros con un espíritu de dador-dador reciproco. Es necesario también encontrar a los otros sobre una base de igualdad para que a través de las experiencias de relación o del amor se puede desarrollar todo, dejando a los otros (o al otro) desarrollarse plenamente. Es necesario cambios mutuos; un amor que está constituido del cambio continuo del uno en el otro por el reparto de sus dones y de sus cargas. Hay que cambiar una interdependencia inconsciente en fraternidad consciente, una reciprocidad a regañadientes en reparto deseado, en participación gozosa. Hay que darse cuenta que cada parte de un todo está unida a todas las demás partes por aquello que la hace distinta de estas otras partes -distinta pero no diferente.
La Casa 8

Modo de Expresión: Sucedente, Seguridad. Regente: Escorpio/Plutón  Nivel de Experiencia: Agua, Alma y Emocional

Hablando de la 7, hemos dicho que, desde el punto de vista de una relación entre dos entidades separadas, esta Casa es la entrada en un mundo de cambio. Pero hemos dicho también que este mundo es coherente y constante cuando se lo considera en su totalidad colectiva. Es el mundo de la sociedad humana y, por esta razón, las Casas 7, 8 y 9 representan las tres etapas de una búsqueda orientada hacia la mejor manera de participar convenientemente en un todo social. Cada Casa encima del Horizonte puede ser interpretada desde dos puntos de vista: con relación al Ascendente o al Descendente. Esto es comprensible y justo ya que toda relación humana es esencialmente bipolar; en la que los dos polos son la egoícidad del Ascendente y de las relaciones del Descendente. Por esta razón, la 8 es la octava Casa con relación al Ascendente, es por lo que la tradición quiere que la 8 se refiere ya sea a la renovación, a la regeneración del yo, ya sea a la muerte. Pero es también la segunda a partir de la 7; se refiere pues también a todo lo que da el cuerpo y sustancia a las relaciones de la 7, a todo lo que las relaciones pueden cosechar de su actividad compartida, en el seno de un grupo o de la sociedad. Pero no es la egoícidad la que se regenera en 8; la egoícidad es un factor permanente en la duración de la vida. No cambia, pero puede, en 7, unirse a otras egoícidades. El individuo de la 1, encuentra su rival en la sociedad gracias al reparto dinámico con otro, de todo lo que ha experimentado en las seis Casas bajo el Horizonte. La vida social exige que cada individuo se adapte según sus capacidades demostradas, a los propósitos de un grupo, de una empresa o de la sociedad. Esta adaptación necesaria opera inevitablemente una transformación en la vida del individuo. Debe salir del dominio subjetivo, bajo el Horizonte y modificar la utilización que hace de sus poderes personales, con el propósito de cumplir una función distinta en la sociedad. He ahí el sentido de la regeneración: se es siempre uno mismo pero se actúa según un nuevo cuadro de referencia. A partir de la 7, se es una persona social, lo que quiere decir que se tiene una función definida y productiva que cumplir en un grupo. Por grupo quiero decir en primer lugar la pareja y la familia, después una empresa, un negocio o tal vez, una fraternidad oculta o religiosa, una iglesia o incluso una comunidad espiritual trascendente, tal como la "colectividad superior" de la que ya he hablado. En todos los casos, esta participación deberá significar el renacimiento del individuo en el seno de un grupo, puesto que necesita primero que se conforma a las exigencias del grupo -así como el nacimiento exige que el espíritu que se encarna acepte las limitaciones de un cuerpo físico y de sus ritmos en la Casa opuesta a la 8, la 2. Sin embargo, conformarse puede significar perderse pasivamente en el cuerpo con sus funciones vitales o en la sociedad con sus costumbres. O bien conformarse puede ser una elección deliberada con el objeto de ser aceptado por el grupo, con la perspectiva de usarlo después para conseguir el objetivo personal. Permanece el hecho de que cuando encontramos a otras personas, cuando nos asociamos, comerciamos, amamos o odiamos debemos hacer frente a la necesidad de conformarnos a las pautas predeterminadas de comportamiento social. Si rechazamos el conformarnos debemos aceptar las consecuencias de este rechazo, lo que puede significar la muerte pero también a veces, la regeneración. Se puede desear revelarse contra el conformismo - que se ve en 8- pero numerosas pautas de comportamiento son necesarias. Los instintos corresponden a una necesidad biológica, la reproducción de los cuerpos por ejemplo. Por razones de simple supervivencia biológica, social y cultural, los miembros de una sociedad deben conformarse con ciertos tabúes, rituales y precedentes tradicionales. En 8, el problema no consiste en conformarse o no, sino en determinar hasta qué punto es necesario hacerlo. La construcción puede ser psicológica -como consecuencias de miedos, de reacciones emocionales inconstantes- o exteriores bajo forma de leyes, de preceptos éticos o religiosos. Cuando se aborda la 8, hay que tomar en consideración dos factores: el más importante es el propósito de la relación o de la asociación. Viene enseguida la forma en la cual se desea trabajar unido para realizar este propósito. Esta forma puede ser convencional, según los precedentes, o bien puede ser nueva, desafiar los precedentes o intentar la transformación de los hábitos o demostrar una nueva forma de hacer. En un tema, el Descendente y la 7 indican el género y la cualidad de nuestra manera de abordar todas las relaciones, ya sea matrimonio, relaciones intimas o asociaciones culturales, espirituales, de negocios o comerciales. No hay pues que olvidar, analizando la 8, mirar primero lo que ocurre en 7, si hay un planeta en 7, este planeta no actúa sólo en el nivel de la 7, sino, ya que la 7 es un punto de partida de las experiencias de relación en el cuadrante Sur-Oeste del mapa, condiciona también lo que ocurre en 8 y 9. Por otra parte es evidente que es nuestra forma de abordar las relaciones y la vida social lo que condiciona los propósitos y resultados de estas relaciones y de la actitud social. Bien que haya que referir al Medio Cielo. y a la 10 la realización del propósito definido de la vida -tal como está sugerido por el Ascendente y la 1 -es en 8 donde hay que buscar la solución a los problemas consecutivos al esfuerzo concreto y práctico que se han hecho para elaborar este objetivo gracias a sus asociaciones. En 8 se encuentran los problemas prácticos y concretos de la rutina de la vida. Se ve también de qué manera hay que realizar concretamente su ideal de amor y de felicidad, así como los proyectos destinados a obtener un beneficio en los negocios. La 8 no es una Casa de sueños y de bellas palabras; hay que crear cosas reales, por esfuerzos constantes, repetidos, prolongados, bien sea según precedente o en vías profundamente nuevas. En esta Casa, y según su aproximación de la sociedad, las asociaciones, el amor y el sexo, el individuo se encuentra pues frente a los hechos y costumbres de la sociedad. Puede abordar a las personas con un gran ideal de amor y de participación en su corazón, pero debe encontrarlas en el contexto de un orden socio-cultural establecido. ¿Qué impacto tendrá este contexto sobre sus ideales? ¿Se va a conformar el individuo a los reglamentos, a las frases hipócritas, a los numerosos rituales de esta sociedad? ¿ Contraerá eternamente compromisos en sus relaciones humanas? O por el contrario ¿va a desafiar las convenciones? Y si (él) las desafía ¿verá la destrucción de su ideal o llegará a ser un reformador, un pionero de nuevos precedentes?. La 8 puede dar una respuesta a estas preguntas o al menos indicar con qué orientación hay que tratar las dificultades que se presentan en la rutina de la vida. Esta orientación está dada por el Signo en la cúspide de la 8. La Casa donde se encuentra el regente de 8 constituye el campo de experiencia que focaliza los problemas de la 8. Un planeta en 8 indica el género de actividad psicológica para decidir si se quiere conformar o transformar su manera de abordar las situaciones concretas que derivan de sus asociaciones a todos los niveles. Indica también que es en las experiencias de la 8 en las que el planeta expresará mejor sus cualidades.
La Casa 9

Modo de Expresión: Cadente, Aprendizaje. Regente: Sagitario/Júpiter Nivel de Experiencia: Fuego. Identidad

En 7, 8 y 9 se hacen experiencias y esfuerzos por captar el significado de la nueva dimensión de vida que representa el mundo de cambio constante constituido por las relaciones interpersonales y el juego de las sensaciones como medio de aprender del mundo objetivo. En las Casas bajo el Horizonte, el desarrollo de las potencialidades del yo conducen también a cambios, pero estas transformaciones están siempre en función de la egoícidad permanente que intenta actualizar lo que es. Por lo contrario, en 7, hay cambio de polaridad ya que hay que incorporar todo lo que ocurre, no ya a su egoícidad permanente, sino a la cualidad de relaciones constantemente cambiantes que son necesarias para funcionar en la sociedad. En 7, se actúa en función de la necesidad de unirse al mundo y a los otros. A medida que se establecen hábitos relacionales según los frutos de estas relaciones, nuevos sentimientos nacen en 8.  En 7, se encuentran personas al azar, según las necesidades de los instintos, por comodidad o por obtener algún beneficio mutuo o incluso porque se siente solo o que se desea profundamente participar en una realidad inclusiva más vasta. Estos encuentros pueden conducir a experiencias inesperadas que trastornan a la personalidad de una manera agradable o desagradable. En 8 convergen muchos elementos perturbadores, simplemente porque al principio se entra en relación de manera idealista pero sin ninguna experiencia real de reparto con los demás ni de las exigencias verdaderas de la vida en sociedad. Por esta razón se tiene necesidad de la tercera etapa, la de la 9, en la que hay que intentar comprender el por qué y el sentido de los resultados, consecuencias, etc, en la forma que se ha tenido de unirse a los otros y a la sociedad. Hay que comprender el por qué se ha ganado o perdido en los negocios. Hay que comprender las limitaciones de los goces sexuales, las consecuencias de la procreación de los hijos. En 8 se ha sentido el deseo, la necesidad, la utilidad o la eficacia de un reparto de sus esfuerzos y talentos en una actividad común. La vida de relación empieza, trae sus frutos o encuentra dificultades. Se está obligado a actuar como una persona social -ya sea a favor o en contra de los valores establecidos- en su comunidad. Se da cuenta progresivamente de las limitaciones que esta vida unida impone o las ocasiones que ofrece a los esfuerzos por expandirse o extenderse. Para darse cuenta, es necesario no solamente actuar en 7 y sentir en 8, sino también pensar en 9. El cuadro de referencia no es el yo-mi, sino el vasto complejos de valores, de principios y de leyes que rigen la vida comunitaria; esto también engloba la psicología, la filosofía, la ciencia, la religión, el misticismo, la astrología y el ocultismo: todos los valores y formas de actuar, de sentir y de pensar necesarios para sobrepasar los limites de su yo e insertarse de manera armoniosa y productiva en la sociedad. En 9 se intenta pues explicar, interpretar, entender, generalizar, sublimar, justificar, desviar de su conciencia o rechazar el como y el por qué de las experiencias que resultan de la vida en común sobre un plano intimo o social. Hay que hacer todo esto en función de las experiencias reales obtenidas en las relaciones humanas y no perder jamás de vista lo que es. Es el más grande desafío a nuestros filósofos, científicos, juristas y eclesiásticos en los cuales los conceptos tienden a menudo a ser de una tal obstinación que no tienen ninguna relación con los hechos reales de la existencia. Los dogmas teológicos o los sistemas "científicos" no pueden jamás reemplazar la comprensión psicológica, humana. Con demasiada frecuencia la expresión de la 9 viene a ser una huida en los paraísos ilusorios, una expresión de virtuosismo intelectualismo o legalista, una huida en los sueños o en los viajes sin objetivo determinado. No se encuentra allí más que las compensaciones psicológicas de sus fracasos en las experiencias de las relaciones interpersonales, lineas de menor resistencia para espíritus miedosos, cristalizados o perdidos en sus recuerdos. Los mayores problemas que debe afrontar la humanidad contemporánea proceden principalmente de un mal empleo de la 9 en la experiencia humana. En todos los asuntos que la astrología asocia a la 9, hemos hecho abstracción del lado humano de la experiencia relacional. La ciencia ha deshumanizado el universo; la religión ha transformado la personalidad humana en campo de batalla entre un alma "divina" y una naturaleza "animal". La justicia social se ha convertido en un proceso técnico, obsesionada por los conceptos de culpabilidad y castigo, y que considera el crimen como una cosa en si, sin relación con los hechos reales de las relaciones sociales, y, en todas nuestras relaciones reclamamos nuestros "derechos personales", la "libertad de expresión" y los "derechos de soberanía nacional", sin hacer ningún esfuerzo para comprender la necesidad actual de integrarnos en el seno de una civilización global, de participar todos en la obra del mundo compartiendo libremente con los otros aquello que se tiene para ofrecer, por el bien de todos. Según Rudhyar, la 9 presenta la prueba de la significación. Cada uno intenta expandirse según el nivel de su comprensión, de sus posibilidades y las condiciones que rigen su participación social. Puede extenderse en el nivel físico, por los viajes -incluso en el espacio interestelar- o por el desarrollo de los sentimientos en el amor o en la búsqueda de experiencias místicas. Se puede extender mentalmente y también espiritualmente por el estudio de los temas inscritos en la 9. Se puede extender a todos los niveles, ya sea con el objeto de prolongar su comprensión de las leyes de la vida, de saber como permitir al yo esencial  tomar el lugar del yo existencial ; ya sea con el objetivo de saciar una ambición personal, así como el orgullo y el deseo de poder del yo existencial. La ambición es un aspecto negativo de la comprensión ya que se basa en la voluntad de utilizar sus relaciones humanas para sus propios fines. Desgraciadamente, en nuestra sociedad occidental basada en la competición entre individuos se busca el saber de la 3 más que la sabiduría de la 9, porque el saber nos permite ensanchar el yo existencial y ganar poder, prestigio y riqueza. Se utilizan los medios ofrecidos por la sociedad y las relaciones para situarse personalmente. No se intenta aumentar su comprensión y su capacidad de amar, únicos medios verdaderos para ampliar su conciencia por la inclusión de elementos hasta entonces extraños o desconocidos. Se puede tener problemas en 9 porque nuestro deseo normal de expansión sufre frustraciones repetidas a consecuencia de las presiones ejercidas por la sociedad, la familia o el compañero. Experiencias que han podido ser extrañas o prematuras en el dominio transcendental o trágicas en el dominio relacional impidiendo a veces, la expansión buscada en 9 o bien el deseo de amar y de cooperar no suscita ninguna respuesta. En fin, existe siempre, en 9, el peligro de absorber más de lo que se puede verdaderamente asimilar -ya sea alimentos, dinero, poder social o político o simplemente porque, ávido de aprender, se absorben demasiados hechos que no se asimilan verdaderamente. El estudio de la 9 no dice cuál de sus posibilidades, cuál de estos niveles entra en pleito, ni cuál será mejor para el individuo. Según el Signo sobre la cúspide, no se ve más que la actitud general frente a todas las posibilidades de expansión de conciencia más concentrada en el campo de experiencia de la Casa que contiene el regente del Signo de la 9. Si hay planetas en 9, hay que utilizarlos en todo esfuerzo de ampliación y de expansión y de comprender el significado de las cosas. El camino hacia la expansión y la comprensión que sugiere la 9, puede conducir a la persona a través de muchos campos de experiencia y de conciencia. 
La Casa 10

Modo de Expresión: Angular, Acción Regente: Capricornio Nivel de experiencia: Tierra, Material

Uno de los rasgos fundamentales que caracterizan al hombre es la capacidad de mantenerse de pie con una columna vertebral vertical. Esta capacidad simboliza su poder de ser un ego independiente, ya que, de pie, el hombre es una proyección radial del centro de la Tierra, pero libre de orientarse a voluntad; esta libertad es poder. Como puede tenerse de pie, el hombre no esta sometido enteramente a las energías colectivas que circulan en el plano horizontal. Hay dos polos en el poder humano, así como hay dos polos en la conciencia humana. Unidos, estos cuatro polos constituyen la cruz del Meridiano  y del Horizonte. En el polo Este del Meridiano actúa la conciencia personal de ser relativamente único; en el polo Oeste, esta conciencia es transformada constantemente por la experiencia de las relaciones con los otros seres, sobre una base de igualdad esencial. En el Fondo del Cielo (Nadir), el individuo descubre sus raíces, las bases concretas de su vida personal. En el Medio Cielo aprende el alcance de su participación al todo esencial o universal. Aprende por las experiencias resultantes del esfuerzo que hace para asumir su responsabilidad en tanto que ego de pie entre otros hombres de pie. La sociedad puede darle poder -dinero, prestigio, privilegios- por los servicios que le rinde. Pero el Medio Cielo puede recibir poder de la comunidad espiritual: del Hombre, de la Iglesia Invisible, de la Logia Blanca, si acierta a encaminarse en el camino transpersonal que lo une a la colectividad superior. Desde una época relativamente reciente los jóvenes pueden escoger su ocupación social, su profesión. Esta libertad plantea problemas que no existían cuando el niño continuaba la carrera de su padre o de la tradición familiar. Cuando la 10 está acentuada hay que preguntarse: ¿Qué significa para mi hacer un trabajo u otro, seguir tal carrera o tal profesión? ¿Qué me va a proporcionar esta ocupación? ¿Qué es lo que yo puedo ofrecer para el cumplimiento de esta tarea? ¿Qué es lo que puedo hacer mejor? Detrás de estas preguntas hay otras, más profundas, a las cuales hay que responder: ¿Qué sentido, qué orientación debo dar a mis relaciones con mi comunidad, mi sociedad, mi cultura? ¿Cuál es el valor de lo que aprendí en la escuela y en la iglesia, de los que mis padres han dicho, del ejemplo del comportamiento que me han ofrecido mis padres, mis amigos y mis maestros? ¿Hasta qué punto estoy obligado a conformarme con lo que hace, siente y piensa todo el mundo? ¿Hasta qué punto me atreveré a ser yo mismo y a vivir mis ideales propios? No es fácil responder a estas preguntas y por otra parte pocas personas se las plantean. Sin embargo a partir del momento en que uno desea ser libre de escoger su destino, se vuelve responsable de la elección que se hace, del objetivo que se considera, incluso si se escoge inconscientemente. Que hablen o no de libertad la mayoría de las personas no intentan descubrir la meta individual que debería decidir la elección de su ocupación. Se sigue la ley del menor esfuerzo, de modo que aquello que se cree ser libertad resulta esclavitud: una actitud de aceptación pasiva o de rechazo violento del ejemplo propuesto por los padres, amigos, consejeros, etc. Sin embargo, bien se sea libre o no, que se permanezca en el mismo empleo o que se cambie constantemente se continúa siendo indefectiblemente lo que se es y se aporta lo que se es en toda ocupación, en toda carrera. Cuando la 10 está acentuada, lo que cuenta son las experiencias que se tienen en el ejercicio de su profesión, de manera profesional y relativamente única, lo que se aporta a las personas y a la profesión. En esta Casa la prueba concierne a la actitud personal hacia las realizaciones o fracasos, el empleo que se hace de la posición social que se alcanza. ¿Qué hacer con el poder social que un grupo nos ha confiado? ¿Se va a utilizar honestamente para el bien del grupo o tan sólo para aumentar su propio prestigio? No se puede determinar la actitud profesional únicamente en función del individuo y de su mapa natal. Por la simple razón que esta elección está necesariamente condicionada por las ocasiones que ofrece la sociedad particular en un momento particular de desarrollo. Hay naturalmente en cada uno tendencias psicológicas generales que lo harán más apto o más feliz en una u otra profesión. Pero estas tendencias tan sólo significan la mitad de la historia; la otra mitad está escrita por las condiciones sociales en el seno de las cuales el individuo debe operar necesariamente. En los manuales, se clasifican las profesiones según los planetas sin darse cuenta que el significado de estas profesiones, no es lo mismo hoy día que en el pasado, además hay profesiones nuevas y la importancia relativa de la vida profesional ha cambiado. Por otra parte, las mujeres ejercen actualmente una actividad socio-profesional o un oficio; que incluso se ha creado para ellas. Pensad por ejemplo en el hecho de que la mayoría de las secretarias hoy día son mujeres. Parece claro que el indicador planetario del oficio de la estenotipia y de secretario es Mercurio. Por lo tanto el número de mujeres que trabajan como secretarias -a causa de las condiciones sociales actuales- ciertamente supera el número de aquellas que tienen Mercurio como "regente" de la profesión. Yo creo que si un joven tiene dificultad en escoger entre muchas profesiones, la astrología puede ayudarlo enormemente analizando las posibilidades -no para él sino con él- según su mapa natal, así puede hacer una elección más significativa basada en la totalidad de su ser y de su destino, en lugar de escoger según el humor del momento o según la sugestión de un tercero. ¿Cuales son los factores tradicionales que se utilizan para determinar la aptitud profesional? En primer lugar está la 10, con las Casas 2 y 6, en segundo plano está el planeta que sale antes que el Sol, sobre todo los planetas personales: Marte, Venus. Mercurio y la Luna. ¿Qué es una profesión? Es el lugar que ocupa un individuo como participante en las actividades de la sociedad. Esta definición general es necesaria para demostrar por qué la profesión o la vocación corresponden a la 10. Así la maternidad puede ser una auténtica vocación y un verdadero místico puede cumplir su destino en el seno de la humanidad viviendo en la soledad de su hogar, de un convento, de un monasterio o en la jungla. La 10 y el planeta regente de la 10 nos dirán la naturaleza de la participación verdadera y fundamental de una persona en la obra del mundo. Ésta no siempre es de la naturaleza del trabajo que proporciona sustento, el propio y el de la familia. De hecho la 10 corresponde cada vez menos a este género de trabajo, a medida que las horas de trabajo disminuyen y que el trabajo consiste cada vez más en controlar las maquinas. En este caso la 10 significa más bien la vida publica durante las horas llamadas de "ocio" mientras que los detalles del trabajo rutinario se ven en la 6. Dicho de otra manera, la vocación indicada por la 10 se convertirá, en la actividad libre, en tanto que participante responsable en los asuntos sociales, culturales, políticos. Cuando una persona decide lo que ella desea hacer en la vida, la cosa más importante que hay que comprender es que ella deberá escoger para la misma ocasión aquello que crea que son los mejores medios para demostrar eficazmente lo que es como individuo. El rol que ella asuma en el vasto sistema de actividades de la sociedad establecida, en teoría, en el campo en el que puede hacerse valer mejor. De una manera o de otra cada uno de nosotros debe revelarse por sus obras. El problema es saber cómo, dónde hacerlo lo mejor posible. En astrología humanística, es el Ascendente el que revela el lado único y original del individuo. Pero el Ascendente lo revela en tanto que potencialidad  de ser; sugiere el carácter del individuo -cómo- ser, y tal como podría llegar a ser. Lo que la persona es en potencia no llega a ser realidad concreta más que en 4. La herencia (la 2) y las influencias del entorno (la 3) proveen al niño de materiales -físicos, psíquicos y mentales-, que deben ser absorbidos, asimilados e incorporados en el campo de experiencia de la 4, allí donde se debe establecer su personalidad, su hogar, sus raíces de base. Después de haber pasado por las experiencias de la 5 y la 6, el ser humano llega en 7, al dominio de la relación humana en la que él debe mostrarse más o menos conscientemente dispuesto a cooperar con otro. La asociación, la cooperación significan esencialmente la actividad en común. En 7 se aprende a adaptar su actividad a la de otros; se añade así alguna cosa a las acciones de los otros y se recibe alguna cosa a cambio. A través de las experiencias de las Casas 8 y 9 la persona se mezcla más y más profundamente a las actividades comunes. Asimila los precedentes o los rechaza, tal vez, en un estado de excitación emocional que carece de madurez. Estudia las leyes y costumbres que rigen todas las relaciones sociales, desarrolla su comprensión de los diferentes temperamentos humanos estudiando la historia, la filosofía y viajando. Alcanza así la madurez, al menos en teoría, y debe estar dispuesto a probar su valor por una contribución a su sociedad y a la raza humana. Como individuo maduro, desarrolla su verdadera naturaleza, resuelve por si mismo sus propios problemas y colma las necesidades de su sociedad. El problema de la vocación tiene un doble aspecto. Primero, el joven debe descubrir quien es; a continuación debe encontrar el campo de actividad pública o profesional que le permitirá aportar su peculiar contribución. ¡El mejor campo de actividad no es siempre el más fácil! La mejor profesión es aquella en la que se encuentren experiencias que estimulen más a la persona a ser ella misma y a dar lo mejor de ella misma. Por ejemplo, si su contribución personal, la más esencial es aportar la luz espiritual a las personas, lo hará más eficazmente en condiciones sociales extremamente ocultas. Si está destinada a remover, tomar la iniciativa, incitar a las personas a actuar, perder viejos hábitos, el mejor lugar para hacerlo será allí donde haya inercia, un conformismo ligado a un comportamiento de rutina, o bien allí donde se dedica un culto a las formas tradicionales de cultura y de religión. Debemos también comprender que, en nuestra sociedad, no hay ninguna separación absoluta entre dos profesiones, que no se está irrevocablemente encasillado según su trabajo, que se puede respetar el trabajo manual tanto como el intelectual -y que el primero proporciona frecuentemente más dinero que el segundo. Además, no se está sometido a una sola ocupación; pero un hombre es irremediablemente lo que es. Se llega a ser lo que es, en no importa qué carrera. El problema no consiste pues en descubrir las capacidades de alguien, sino más bien en descubrir lo que está dispuesto y emocionalmente libre de hacer con sus capacidades innatas. Ya que el Ascendente. muestra la individualidad del yo, la condición del Ascendente. y de la 1 es muy importante en la elección de la verdadera vocación. Es sin embargo el Signo del Medio Cielo el que, asociado, al planeta de ese Signo, indica la naturaleza de su contribución esencial a la sociedad. En particular el regente del Signo muestra la manera en la debería hacer valer su yo esencial. La Casa que contiene este planeta indica en que campo de experiencia se puede aportar su contribución más significativa a la sociedad, en las condiciones de vida normales.

- La relación entre las Casas 10-6 y 1 como últimas indicaciones importantes para la elección de la vocación está la relación que existe entre el regente de la 10 y el regente de la 6 y la relación entre la 1 y 10:
Para la relación entre las Casas 6 y 10, hay que observar si hay un aspecto entre los planetas que gobiernan estas dos Casas a si es el mismo planeta el que gobierna a las dos. Si hay una Conjunción, una Cuadratura o una Oposición entre los regentes de estas dos Casas o si es el mismo planeta el que gobierna a las dos, es probable que, en el plano de las circunstancias, la persona esté sometida a unas contrariedades que comprometan seriamente sus esfuerzos y su juicio en la elección de los actos o de las relaciones o aún confusión del espíritu que crea conflictos aparentemente insolubles en los negocios. Llega a ser necesario establecer una disciplina estricta en la forma en la que se aplican sus energías, psicológicamente y socialmente hablando. Hay que mantener una separación neta entre estas dos formas -psicológica y social- de expresarse.
Para la relación entre las Casas 10 y 1, hay que observar si hay planetas a la vez en las dos Casas o si no hay en ninguna de las dos. En estos dos casos, no hay probablemente problemas específicos en la adaptación de los deseos personales a los asuntos profesionales o económicos -al menos problemas conscientes. Por lo contrario, puede haber problemas de vocación en el caso en que haya 1 o 2 planetas en 10 mientras que la 1 está vacía. En ese caso los negocios están determinados en gran parte por las compulsiones de las circunstancias exteriores. La persona se encuentra constantemente mezclada en los asuntos cotidianos de su comunidad o del grupo social especifico que engloba sus intereses particulares. Cuando haya planetas en 1 y no en 10, es probable que la persona estará constantemente perturbada por reacciones complejas debidas a su condicionamiento esencial y a su carácter. Reaccionará pues a las exigencias de la vida de una manera demasiado personal, como si todo lo que ocurre tuviera un mensaje particular y personal para ella. Dicho de otra manera sentirá a menudo lo que ocurre como una limitación.
La Casa 11

Modo de Expresión: Sucedente, Seguridad. Regente: Acuario/Urano Nivel de experiencia: Social e Intelectual
  
Esta Casa Sucedente es una Casa de liberación de poder en la que se emplean de diversas maneras los frutos de sus actividades socio-profesionales en 10. En 11, el poder a disposición viene de la sociedad o más bien está engendrado por las actividades sociales o profesionales que se han tenido en tanto que participante en la obra del mundo. Este poder existe pues en función de la capacidad que se tiene de obrar por el bien de un grupo -nación, iglesia, clase, club, profesión. Cuanto más acierto se tiene en 10 en hacer cualquier cosa que el grupo encuentra valioso más recompensas y poder se tendrán en 11. La actitud que se tiene frente a su participación social condiciona los frutos posibles en 11. Si se vive en el nivel socio-cultural buscando dinero y el prestigio, entonces en 11, se buscarán los placeres mundanos, los ocios como fugas sociales o bien perderá su tiempo en vagas esperanzas de una vida mejor, sin tener la voluntad necesaria para llevarlas a cabo. Pero si se vive en el nivel individual o si se aspira a una vida transpersonal, entonces la 11 se vuelve un dominio en el que se desarrolla una visión nueva de sus posibilidades como agente creador obrando con otros agentes creadores para el bien del todo mayor. Se intenta elaborar planes concretos para el mejoramiento de las condiciones sociales existentes, se desea elaborar objetivos socio-profesionales nuevos. Se une conscientemente a otros verdaderos individuos, movidos por el mismo deseo de cambio social, cultural o espiritual. Se vuelve uno intermediario para la realización concreta de los fines de la colectividad superior. Cualquier que sea la tarea realizada en 10, hay que utilizar los resultados de una manera o de otra. En 11 hay que decidir cómo y a qué nivel se desea hacerlo. Incluso si hay un fracaso en 10, en 11 hay que hacer frente a las consecuencias de este fracaso. La 11 enseña como deberá hacer frente a las consecuencias de su éxito o de su fracaso. La sociedad y, también la colectividad superior, juzgan nuestro valor según nuestra manera de utilizar nuestro éxito o nuestro fracaso como trampolín para una actividad futura más valerosa y más significativa. Aquí la prueba consiste en no identificarse en la lucha llevada para triunfar socialmente o profesionalmente porque, en este caso no se es un individuo sino un esclavo del éxito, un éxito concebido de antemano. No se pude entonces casi entrever una realización superior en la cual trabajar a continuación. Se está contento de haber alcanzado el éxito entrevisto orgulloso de si, se desea disfrutar de su prestigio, hacer alarde de su riqueza y de su poder. En el caso de un ego que esté dominado por un sentimiento de inferioridad -a causa de un incapacidad física, por ejemplo, o de experiencias emocionales penosas en su juventud: sentimientos de inseguridad, de discriminación racial o social, de humillación- se desarrolla generalmente una actitud agresiva compensatoria que provoca tensiones e incluso violencia hacia si mismo y los otros. En 11 se va hacer valer su protesta, su resentimiento, su rebelión, su deseo de revancha o de destrucción, a menos que el ego tenga la fuerza de compensar su negatividad y no desee huir en la droga y otros paraísos artificiales o no se vuelva un disminuido psíquico. Se observa el hecho que lo que pasa en las últimas Casas del mapa está cada vez más condicionado por las experiencias vividas en las otras Casas. En un caso dado, su interpretación se hace más difícil y más compleja. No basta con observar simplemente el Signo de la cúspide, el planeta regente del Signo y los planetas que contiene la 11. Así como la 10 hay que observar las otras tres Casas Sucedentes y también la 10 que es un punto de partida de lo que ocurre en el cuadrante Sur-Este. Hay que consultar también las experiencias y actitudes relacionadas con la Casas 7, 8 y 9, ya que las experiencias que se tendrán en 11 depende en gran medida de nuestra actitud hacia las relaciones humanas y la sociedad en general en 7. Si se está movido por la avaricia, la avidez o el odio, se tendrá la experiencia del aislamiento social: no se tendrán amigos, se volverá huraño, agrio, introvertido. Por el contrario, si se es en 11, capaz de ser un reformador, de actuar en función de una visión futurista, de su fe en el hombre, es ciertamente porque se habrá rehusado en 7 de tomar parte en las relaciones superficiales, fáciles e insignificantes de su medio. Se habrá también en 8, rechazado el conformismo, allí donde conformarse significa hipocresía y sumisión a los comportamientos decadentes, insensatos o destructores. En 9 se habrán desafiado las leyes de la costumbre y de la tradición y se busca una sabiduría más noble y una visión más larga, más universal de las cosas. En 10, se habrá intentado solo y sin el apoyo de la familia o de la comunidad, encarnar el poder inherente a la colectividad superior que permitirá arrojar una luz nueva sobre el significado y el objetivo de la vida comunitaria.
La Casa 12

Modo de Expresión: Cadente, Aprendizaje. Regente: Piscis/Neptuno  Nivel de experiencia: Alma y Emocional                                                    

Con la Casa 12, llegamos a la última etapa del ciclo de la experiencia individual. Es una etapa de síntesis durante la cual hay que enfrentar con toda lucidez todos los frutos de las fases anteriores del ciclo, para que la esencia de nuestros éxitos y de nuestros fracasos pueda concentrarse en una simiente capaz de dar nacimiento a un ciclo verdaderamente nuevo. En la tradición se tiene tendencia a subrayar el lado negativo de nuestras experiencias, a ver tan sólo en la 12 nuestros fracasos personales o sociales, nuestros miedos y nuestras frustraciones y muchos debutantes en astrología se asustan de lo que puede pasar durante esta última fase del ciclo. El carácter cíclico de toda experiencia es el concepto que falta en la comprensión habitual de las Casas astrológicas. ¡Hay que saber que nada nace de nada!; hay siempre un ciclo de manifestación anterior que condiciona un nuevo ciclo.Y debe haber siempre también un nuevo ciclo durante todo el tiempo que el universo manifestado exista. La duodécima fase de un ciclo es pues la de la preparación de un nuevo ciclo. Durante esta fase no es necesario estar hipnotizado por el pasado, por las cosas que están a punto de terminar, sino actuar con vistas al nuevo principio que estará bien pronto allí. Esta duodécima fase contiene todas las condiciones que se heredan de su propio pasado y del de su raza, de sus padres y de la humanidad -todas las condiciones y no solamente los elementos negativos o limitantes. Es el suelo, producto del pasado, en el cual la simiente debe ser plantada. El suelo y la simiente son ambos producto del pasado. Pero, al nacer, tenemos el poder divino potencial de utilizar estas condiciones heredadas del pasado con fines nuevos. El AS. del mapa simboliza este poder que es la Identidad Verdadera de un individuo o en las Progresiones y los Tránsitos, el símbolo de la capacidad de utilizar el planeta que acaba de pasar por una duodécima fase, en un nivel de actividad más significativo. Es pues en 12 es donde se decide consciente o inconscientemente si se desea o puede utilizar creativamente el pasado con un propósito nuevo, incluso si se tiene aún más que una idea muy vaga de la naturaleza de este propósito. Como dice Rudhyar "La verdadera vida creativa es una síntesis constante de pasado y de futuro en un presente radiante -la síntesis de recuerdos y de un objetivo por la intervención de un acto creador". No es necesario que el poder colectivo de los recuerdos ahogue el tono del nuevo ciclo, lo que ocurrirá si tan sólo se piensa en los significados negativos de la 12, presentados en los manuales corrientes. La actitud pasiva o negativa frente a las experiencias de la 12, hace que el futuro nuevo ciclo no será más que una repetición del antiguo, en el mismo nivel de conciencia y de actividad, a pesar de algunos cambios superficiales. Lo que ocurre en 12 está inevitablemente ligado a nuestra forma de actuar en 11. Si, en 11, hemos actuado de manera tradicional condicionada por los ideales colectivos de una cultura y de una religión de nuestra sociedad, somos por lo tanto una expresión inconsciente de estos ideales. Cuando nuestra sociedad y nuestra civilización están actualmente en crisis, si continuamos viviendo según sus valores decadentes y materialistas, sin intentar cuestionarlos, ¿cómo podremos escapar al destino inevitable de esta sociedad, de esta civilización? E incluso si no nos rebelamos contra estos ideales, como lo hacen muchos jóvenes, la presión de las circunstancias debida a estos ideales continuarán dominando nuestras vidas. Se desee o no, soportamos en 12 el peso del destino colectivo de la sociedad de la que formamos parte. Tener una actitud constructiva es intentar liberarse, interiormente, al menos, de esta dominación social y colectiva, es intentar encarnar una solución nueva a algunos problemas sociales existentes. Si hay un fuerte acento en la 12, lo que hay que comprender sobre todo es la necesidad de conducir todo lo que se ha emprendido a una conclusión significativa, conclusión que trae consigo la fuerza de un nuevo comienzo. Por ejemplo hay que observar que cada día constituye un pequeño ciclo de vida, que cada experiencia deberá producir su cosecha de semillas, que cada relación humana puede terminarse en belleza o encubrir una significación profunda, si se extrae y si se comprende conscientemente el valor. Con un acento en la 12, hay que plantearse constantemente preguntas sobre el valor no solo social sino también personal y espiritual de lo que se hace, se siente y se piensa. A la larga hay que querer proyectar sobre el mundo un valor nuevo, pero también preocuparse de los resultados de esta proyección en la vida de los demás. No hay ninguna conclusión que no sea capaz de desvelar un significado y un valor -incluso las conclusiones que parecen más trágicas. El único fin trágico que se ve colmado de fatigas y de molestias, es un estado total de incomprensión. Al final de la experiencia de esta duodécima fase solo el significado y el valor de lo que se ha vivido deben persistir. Que el ciclo se termine con una nota desgraciada o feliz, en la realización de un éxito o un fracaso, hay que aceptar lo que se es y estar dispuesto a actuar mejor en el futuro. La 12 no es pues una Casa donde se encuentra el karma y el apremio. Es también un dominio de realizaciones, símbolo del fin perfecto, preludio de mañanas más gloriosos. No dice si se va o no a conseguir ni si se van a dejar muchas cosas no realizadas al final de los pequeños y grandes ciclos de la vida. No dice si se es capaz o no de hacer frente a lo que se ha hecho o no se ha hecho, de aceptar su imperfección y volver a partir para un nuevo intento. Pero nos dice cómo cumplir perfectamente si se es capaz. Nos dice algo sobre la naturaleza de los recuerdos del pasado que nos atormentan, los dominios en que persisten estos recuerdos, así como las experiencias no vividas y los problemas que parecen sin solución. Dice también cómo ingeniarse mejor con todos estos factores. De una forma más concreta, la 12 es sobre todo la fase final de todo lo que ha tenido un principio en 7, por lo tanto del hemiciclo de actividades y de experiencias objetivas en las relaciones humanas y en la sociedad y en la profesión. Es por lo que se encuentran en 12 los resultados de sus éxitos o fracasos sociales, de relación o profesionales. Pero más allá de todo, se encuentran en 12 los resultados menos evidentes de los métodos que se han utilizado para alcanzar el éxito o que, a causa de nuestra pereza, de nuestra inercia o de nuestra inconsciencia, han conducido a un fracaso interior o social. Si se ha aprendido en 5, por ejemplo a expresarse de manera que no se perjudique a los otros -no solamente en el nivel existencial, sino también el nivel psicológico- entonces en 12 y a pesar de una realización exterior, se debe hacer frente a la sombra proyectada por su propia manera de actuar. El éxito comercial o profesional puede ocasionar resentimientos y enemistades e incluso la miseria y los sufrimientos a los otros. En 12 pues hay que llegar a ser consciente de estos resultados negativos y de sus consecuencias. Se llega a ser también consciente de sombras interiores: nuestros miedos, nuestros sentimientos de culpabilidad, nuestros remordimientos, la repetición de los recuerdos trágicos en nuestras relaciones intimas- sombras producidas por nuestros actos, nuestras palabras, nuestros sentimientos, nuestros pensamientos, directos o indirectos, voluntarios o no, o por nuestra falta de acción o palabra allí donde hubiera sido preciso actuar u obrar. En 12 aprendemos que el individuo no vive en el vacío, que forma parte de un todo más grande. Lo que hacemos en la vida como individuo no es la única cosa que cuenta. Hay que tener en cuenta también la actitud de los otros y de la sociedad, con sus instituciones de cara a lo que se hace. Dicho de otra manera, como hemos nacido en un lugar y en un momento particular, la vida establece limites definidos a lo que podemos realizar y cosechar. Y es en 12 donde se comprueba hasta qué punto se puede actualizar su potencial y que el éxito reside en la calidad de nuestra vida, más que en el disfrute de los bienes de este mundo. En "New Mansions for New Men", Rudhyar habla de la transcendencia como palabra clave para la 12. Transcender en 12 quiere decir que no se desea ya limitarse a los niveles biológicos y socio-culturales de la existencia, sino que se desea, por un acto de voluntad y de valor espiritual, identificarse meditando constantemente, a una imagen o a un símbolo universal o al Ego Esencial; desgraciadamente, bien pocos de nosotros llegan a realizarse así en la vida. Es por lo que, la mayor parte del tiempo, se ve 12 el conflicto a menudo trágico entre el individuo y la sociedad, así como las consecuencias de la incomprensión de esta última con respeto a lo que el individuo quiere o puede aportar con vistas a una renovación de la colectividad. Es esta incomprensión la que hace decir que la 12 es la Casa del exilio, del martirio, de la expiación en una prisión. Hay que añadir el sufrimiento y el hambre afligidos a los genios que las nuevas generaciones van a glorificar después de su muerte. Para el hombre medio, la noción de la transcendencia quiere generalmente decir que se está inmerso en el desafío de superar los niveles biológicos y socio-cultural y de llegar a ser un auténtico individuo. Frecuentemente hay que "exiliarse" para al menos superar el espíritu nacionalista o los valores aceptados por el estado y la iglesia. Como consecuencia, algunos pueden disponerse a caminar sobre la vía transpersonal volviéndose agentes de la colectividad superior, ejemplos que, toman sobre ellos el sufrimiento de los desheredados de este mundo que llegan a ser mártires.




                   Om Tat Sat