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Astropsicología Holística

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Los Nodos de la Luna

Los Nodos no son cuerpos planetarios, sino puntos en el espacio que describen la intersección de dos órbitas. No tienen masa, y, por tanto, no hay un modo lógico de que se los pueda considerar mecánicamente como ejerciendo "influencia" que determine la actividad en la Tierra. Empero, a pesar de todo, los Nodos, y especialmente los Nodos de la Luna, se utilizaron durante siglos en la astrología hindú y se los considera importantes en todo sistema contemporáneo, incluidos los sistemas uranianos y cosmobiológicos. La notable excepción a esto es el método de la "iglesia de la luz" que ignora totalmente los Nodos. Este hecho sugiere que el concepto de las "influencias" no se tomó literalmente en muchos pensamientos astrológicos, o además, que los astrólogos no entendieron los principios fundamentales sobre los que se fundaba la astrología tradicional. En términos del corriente criterio científico mundial, la astrología puede explicarse muy lógica y razonablemente como la ciencia de los ciclos -el arte de interpretar las relaciones cíclicas abstractas. Como ciencia de los ciclos, la astrología usa los cuerpos celestes como centros focales de relaciones vivas no porque ejerzan "influencias" físicas o metafísicas, sino más bien porque constituyen un serie completísima de puntos de referencia. El observador terráqueo podrá usarlos para dibujar los muchos ciclos de cambios en todas las relaciones de la vida en términos de valores espacio-temporales. Así, la astrología moderna, en las palabras de Marc Jones, puede ser una ciencia de la relación de todas las cosas con todas las demás cosas en el continuo espacio-temporal. Como los datos astronómicos forman parte de toda astrología verdaderamente científica, el estudiante deberá indagar en la naturaleza astronómica de los Nodos si los ha de usar como símbolos astrológicos. Los elementos a considerar en un análisis de los Nodos de la Luna son: 1) la Eclíptica, la senda aparente del Sol alrededor de la Tierra, que es realmente la órbita de la Tierra alrededor del Sol, y 2) la órbita de la Luna que, como satélite de la Tierra, gira alrededor de la Tierra, se interceptan entre si en un ángulo de 5 grados 8 minutos y 40 segundos. Esta linea de intersección es el eje formado por los Nodos de la Luna. Cada mes, la Luna llega a su posición nodal Norte, corta el plano de la Eclíptica y de ese modo cambia su latitud de Sur a Norte. Cuando el Tránsito mensual de la Luna llega a su Nodo Sur, su latitud cambia de Norte a Sur en relación con la Eclíptica. Por tanto, cuando la Luna está en Conjunción con uno u otro de sus Nodos, no tiene latitud. En la interpretación tradicionalmente aceptada de los Nodos de la Luna, la Eclíptica -el factor de la longitud zodiacal- se considera el factor estable y permanente, y al plano de la órbita de la Luna se lo ve como si se deslizase hacia atrás a lo largo de la Eclíptica. En consecuencia, el movimiento de los Nodos a través del Zodiaco es Retrógrado. Como la Eclíptica (considerada geocéntricamente) revela la relación de la Tierra con la Luna, y puesto que el eje nodal es el vinculo entre los planos de estas dos órbitas, puede decirse que los Nodos simbolizan la relación de la Tierra con las dos "Luminarias": el Sol y la Luna. En el simbolismo astrológico, el cruce hacia el Nodo Norte de la Eclíptica es un movimiento hacia el factor positivo y creativo del Espíritu, y el cruce hacia el Nodo Sur es el movimiento alejándose del Espíritu y hacia el reino material. Por tanto, el Nodo Norte tiene un significado tradicional de positividad y espíritu -un punto de protección divina o providencia, o de triunfo a través del uso de la voluntad espiritual. En el Nodo Norte, la Luna es interpretada como orientándose claramente hacia el Sol, convirtiéndose de allí en adelante en la reflectora y distribuidora de la energía, la voluntad y la finalidad solares. En el Nodo Sur, la Luna simbólicamente vuelve la espalda a la tracción del Sol; como resultado, cae bajo el control de las energías de la materia y de la naturaleza personal del Hombre. Esta orientación alternada primero hacia el espíritu y luego hacia la materia es la clave del significado del ciclo nodal. 

Cuando la Luna se mueve en latitud Norte -desde el Nodo Norte hacia el Nodo Sur- ese es un tiempo de actividad creadora bajo la guía del espíritu, y para construir estructuras adecuadas para la acción creadora consagrada a las necesidades materiales.
- Cuando la Luna se mueve en la latitud Sur desde del Nodo Sur hacia el Nodo Norte, significa un tiempo para asimilar y luego liberar lo que se preparó durante el anterior periodo de actividad, o para repudiar lo que uno no pudo asimilar o usar constructivamente.
- Estas dos tendencias son buenas y necesarias, y todos los ciclos deben incluirlas necesariamente, pues la polaridad es la ley universal que gobierna la manifestación sobre la Tierra. Así, el eje nodal de la Luna se refiere a los procesos dobles de integración y desintegración a través de los cuales las naturalezas solar y espiritual y la lunar o personal del ser total de un individuo y se vinculan continuamente y luego se separan.

El Nodo Norte y el periodo del ciclo lunar durante el cual la Luna tiene la latitud Norte son símbolos de los tiempos en la propia vida cuando nuestra naturaleza psíquica o lunar se orienta hacia el poder del espíritu creador o es transmisora de éste.

El Nodo Sur y el periodo del ciclo lunar durante el cual la Luna tiene latitud Sur simbolizan los tiempos de asimilación de las fuerzas espirituales y vitales generadas durante la mitad Norte del ciclo. Este proceso debe conducirse a una liberación de estas fuerzas, o negativamente

En el Nodo Norte, la vida le pide al individuo que se ejercite en una dirección particular indicada por la posición del Signo y la Casa del Nodo. Señala las cualidades, facultades y realizaciones que son nuevas, que por ello exigen un esfuerzo consciente y sostenido y que determinan la dirección del propio futuro. Si uno concentra sus energías en esta dirección, construirá su poder espiritual y su capacidad para vivir de manera significativa. En el Nodo Sur, según el Signo y la Casa, uno tiene las indicaciones de lo que ya construyó dentro de la personalidad al nacer. Estas cualidades, facultades y realizaciones no presentan dificultad alguna en sus manifestaciones, pueden encajarse de tal modo que se expresen sin ningún conocimiento consciente. Muchos textos astrológicos tradicionales describen al Nodo Sur como un símbolo de la propia autodestrucción -la linea de menor resistencia. A fin de resistir a algo, uno primero deberá estar conscientemente al tanto de ello. Así como el agua fluye colina abajo, la tendencia en toda la naturaleza es tomar por el sendero más fácil. Sin embargo, esta dirección no es el sendero del crecimiento personal. Mientras un individuo persista en seguir el sendero descrito por su Nodo Sur, está negando la posibilidad de crecimiento. Ese camino le llevará a convertirse en esclavo de la inercia de la conducta habitual, y a que más bien dependa de sus dones y aptitudes naturales que de desarrollar nuevas. Esto no significa implicar que uno no deba usar sus dones naturales -las facultades que heredó al nacer (o que se debieron a algún esfuerzo positivo de una vida pasada, si uno cree en la reencarnación). Lo que esto significa es que un individuo debe usar tales dones y facultades a fin de fomentar el nuevo desarrollo exigido por el Nodo Norte. Muy a menudo, la vida crea circunstancias que a una persona no le permiten usar sus facultades del Nodo Sur automáticamente -circunstancias que la obligan a concentrarse en los tipos del Nodo Norte de desarrollo. Los estudiantes deben evitar la tendencia a dar un significado enteramente negativo al Nodo Sur en el mapa natal. El elemento del karma, de la esclavitud del pasado, en el Nodo Sur no es menester que se elabore a través de acontecimientos negativos. El Nodo Sur de un mapa natal es un símbolo de hábito -de conducta consuetudinaria y de la fácil liberación de energía basada en el logro pasado o heredado. Esto puede conducir a la inercia, a la acción automática o sin espíritu, y a la autodestrucción; o puede indicar perfecto cumplimiento instintivo y la liberación del genio a través de dones congénitos y técnica adquirida espontáneamente. Además, los estudiantes nunca deben olvidar que los Nodos forman un eje y que sus significados son complementarios. Este eje nodal vincula dos Casas (y Signos) opuestos y establece una relación focal entre dos áreas de la experiencia, cuyos significados deberán integrarse. Los Nodos Norte y Sur son los aspectos polares de un solo proceso -la toma y la liberación de la energía espiritual en relación con los ritmos establecidos en el propio pasado (la herencia familiar o del alma). Es un proceso lunar de adaptación a la vida, y, en toda adaptación, las pasadas experiencias personales y colectivas representan un papel importante. Además, los Nodos tienen un movimiento Retrógrado. Por esta razón, el eje nodal se lo menciona a menudo como el eje del Hado o Destino, porque cuando toque en el mapa natal puede ser condicionado fuertemente por el pasado -por el karma personal o racial de uno.

El Dragón Lunar

Estos puntos fueron conocidos, y considerados desde antiguo, y se denominaron con diferentes nombres dependiendo de las distintas épocas y tradiciones. Al Nodo Norte se le conoce también por Nodo Ascendente, Cabeza de Dragón, Caput, Rayú; y el Nodo Sur se le llama Nodo Descendente, Cola de Dragón, Cauda, Ketu. Todos los planetas tienen sus Nodos, pero éstos se mueven muy lentamente, permaneciendo muchos años en un mismo lugar, por lo que su posible influencia escapa a lo meramente personal. Así los Nodos de la Luna que, al desplazarse con mayor rapidez influyen notoriamente en la vida del individuo. Los Nodos no son puntos reales, cuerpos con masa y gravedad, por esta razón, su uso y significado se ha considerado siempre, o casi siempre, de naturaleza esotérica, en conexión con el mundo de las causas, o de las razones ocultas de muchos de los fenómenos concretos u ortodoxos. Esta opinión está reforzada por el hecho de que su movimiento, la mayor parte del tiempo, es retrógrado (a una velocidad promedio de tres minutos de grado por día). En astrología existen dos clases de movimientos: directos o retrógrados. Los primeros nos informan de nuestra realidad cotidiana, una realidad más exterior, más fenoménica. A los segundos se les otorga un carácter más intimo, menos palpable, en conexión con otro tipo de realidad menos conocida, más esotérica, y de alguna manera más ligada a lo trascendental. Su naturaleza conecta al individuo con una existencia que va más lejos de lo puramente personal. Planetas retrógrados y Nodos, nos hablan de una realidad interna que es causa y justificación de muchos de los acontecimientos que vivimos en el exterior, en los fenómenos objetables. También la precisión de los equinoccios es conversa o retrógrada, y de cierta manera, los Nodos de la Luna simbolizan la particular precesión equinoccial de cada individuo por separado.

La dialéctica Nodo Norte/Nodo Sur

La situación por Signo y por Casa del Nodo Norte muestra lo que el individuo cree que debe hacer para ser honesto consigo mismo, la experiencia física y psicológica que ha de desarrollar. Es la meta que le daría satisfacción conseguir, son las "virtudes" que le faltan y que con frecuencia sueña con poseer, aunque la "apariencia" que éstas toman dependen de otros factores del mapa natal. Por lo contrario el Nodo Sur señala una serie de facultades o habilidades heredadas del pasado, una acumulación de experiencias que el hombre debe controlar (características positivas y negativas que componen su condición kármica). En el Nodo Sur reside la causa de muchos de los efectos que se experimentan en esta vida, y se nos muestra una serie de arquetipos que deben ser entendidos y controlados. Esta área no es perfecta y puede representar un punto de debilidad, alguna característica negativa todavía no asumida en su totalidad y que se repite en el individuo como un circulo vicioso. Pero también en el Nodo Sur se halla todo lo que el hombre ha traído con él en esta encarnación, y entre todo ello las bases que le permiten afianzarse para seguir su camino, todo un conjunto de cualidades que le permiten emprender con éxito el paso siguiente. Hay que discernir muy fino en el momento de separar el trigo de la cizaña almacenada en el Nodo Sur. El Nodo Norte representa un ideal que se puede lograr, el Nodo Sur una base (en principio confusa) donde está acumulado todo lo que constituye nuestra realidad más elemental. Virtudes y defectos entremezclados que demoran, mientras el hombre pone en orden todo este bagaje, alcanzará lo indicado por el Nodo Norte. 
  
El lazo del tiempo

Actualmente, la comunidad astrológica suele aceptar que los Nodos de la Luna representan la clave para la comprensión de la vida de uno como parte de un hilo continuo. Muchos astrólogos creen que los Nodos tienen incluso más importancia que el resto del mapa natal. El conocimiento de las posiciones solar, lunar y nodal puede revelarlo a un experto cualificado toda la vida de un individuo. A cierto nivel, estos Nodos revelan el camino que está siguiendo la vida de uno en la vida actual, mientras que el resto del Horóscopo no hace sino añadir una información adicional sobre cómo se va hacer el viaje. Es precisamente a través de los Nodos que la astrología occidental es capaz ahora de efectuar su primera incursión en la tarea de relacionar esta ciencia divina con el concepto hindú de la reencarnación. Los Nodos representan las relaciones de causa y efecto mediante las que uno dirige su vida. Marcan la diferencia entre la astrología mundana y espiritual. Aquí encontramos nuestras primeras claves sobre por qué se manifiesta como lo hace el resto del mapa. La personalidad y la vida del individuo tienen muy poco significado si no son vistas en el ámbito de un contexto mucho más amplio. Los Nodos sitúan al individuo en la escalera que asciende al cielo, en la medida en que definen las lecciones kármicas que él ha elegido aprender durante esta vida. En consecuencia, sus juicios y tribulaciones empiezan a tener nuevo significado cuando se les considera como capítulos relacionados entre si, dentro de la historia del crecimiento continuo de su alma. El individuo ya no queda aparte del mundo, sino que, al contrario, forma una parte importante dentro de la evolución del mundo. Todo lo que piensa y hace es, en último término, una contribución kármica al mejoramiento de su alma, la cual, una vez alcanzado su nirvana definitivamente, representa una mejora en el mundo que ha ayudado a crear. El hombre siempre quiere saber por qué. Y siempre se vuelve hacia la historia para hallar respuesta a la suposición de que todo efecto tiene su causa. La posición de los Nodos enlaza al hombre con su pasado y apunta el camino que seguirá en el futuro. Cuando el hombre es capaz de establecer las raíces de su pasado, empieza a experimentar la existencia de un hilo de continuidad que le hace sentirse más seguro en su caminar hacia el futuro. De hecho, los Nodos son puntos de magnetismo del alma, uno de los cuales arrastra hacia el futuro, mientras que el otro procede del pasado. El proceso al que llamamos vida consiste en armonizar ambos en un medio de felicidad para el individuo, de modo que su encarnación presente es un símbolo de su transición del pasado al futuro.

El Nodo Sur

El Nodo Sur simboliza el pasado del hombre. No se trata del simbolismo de una encarnación pasada, sino más bien de una combinación de acontecimientos, ideas, actitudes y pensamientos procedentes de cada encarnación, cuyos efectos acumulados no resueltos han creado la vida actual. Los modelos de comportamiento más profundamente arraigados se encuentran aquí en el punto del cenit del trabajo de siglos y milenios del hombre sobre si mismo. En la vida actual puede hacer bien poca cosa por alterar el equilibrio alcanzado después de tantos años de entrenamiento y costumbres adquiridas. Por esta razón, el hombre muestra la tendencia a permanecer en su Nodo Sur, como en una especie de cómodo pasado con el que se siente bastante familiarizado. La casa que él mismo se construye en esta vida únicamente descansaba sobre las bases que él mismo creara con anterioridad. Para algunos, el Nodo Sur puede ser limitativo, mientras que para otros cuyos fundamentos pasados son firmes y amplios, puede ser el factor capaz de conseguir que la vida actual alcance unos logros máximos. 

El Nodo Sur: su talón de Aquiles

El punto potencialmente más débil de todo Horóscopo es el Nodo Sur, ya que representa los pasos que hemos dejado detrás de nosotros. Al margen de los caminos que hayamos seguido, el curso de este Nodo Sur nos deja abiertos al residuo kármico que llega hasta nosotros procedente del pasado. Miramos constantemente hacia el futuro y raramente nos detenemos para examinar los efectos de todo aquello que hemos creado, hasta que tales efectos surgen delante de nosotros, en nuestro camino. A pesar de todo, las huellas que hemos dejado siguen allí, simbolizando los hábitos de vidas enteras, de modo que, para muchos, indican el camino de menor resistencia. De hecho, los aspectos más negativos de un individuo son aquellos que él ha permitido que siguieran fermentando en su alma durante milenios. Él trata de recomponer los fragmentos de su pasado profundamente enraizado, con la esperanza de que configurará los bloques sobre los que podrá basar su futuro. Sucede con demasiada frecuencia que el propio pasado implica al individuo en una clase de curiosa fascinación, hipnotizándole de tal modo que es capaz de regresar a antiguos métodos de comportamiento, con lo que se olvida de la razón para investigar en su pasado, dejando de lado el verdadero propósito de su existencia, en lugar de considerarlo como el medio para alcanzar el fin que deseaba originalmente. El Nodo Sur puede ser como arenas movedizas: seguras mientras únicamente se mire hacia ellas y no se den pasos físicos en esa dirección. Un paso dado en la dirección del Nodo Sur significa, casi con toda la seguridad, sumergirse en recuerdos largamente comprimidos, de los que puede tardar muchos años en liberarse, y aun así contando con la ayuda de mucha otra gente. Resulta interesante observar que la curiosidad del hombre, que es precisamente uno de sus valores más formidables, puede convertirse también en su mayor enemigo, ya que, a medida que los pequeños fogonazos de su Nodo Sur llegan a su mente consciente, su propia curiosidad insaciable le obliga a volverse hacia atrás y retroceder para buscar más cosas. Para quedar a bien con su pasado busca algo más que una simple comprensión intelectual. Al desear experimentarlo intuitivamente, relacionarse emocionalmente con él, tocar y percibir la realidad de su pasado, el hombre lo convierte inadvertidamente en la realidad de su presente. En tal caso y sin saberlo, se ha arrojado de pronto en brazos de otra zona temporal del pasado. En esencia, ha reprogramado su computadora, pero el cambio es tan sutil que él ni siquiera se da cuenta de ello, hasta que las admoniciones de quienes le rodean le permiten darse cuenta que su comportamiento funcional resulta inadecuado para el tipo de vida que él es aquí y ahora. Así pues, el Nodo Sur debe ser utilizado como el banco de memoria de los grados que ya se han vivido, y de los que el individuo tiene que alejarse, extrayendo siempre de su pasado, pero no regresando jamás a él, a menos que haya fuertes Conjunciones planetarias que así lo aconsejen.

El Nodo Norte

El Nodo Norte es el símbolo del futuro. Representa una nueva experiencia que aún no ha sido intentada. Para el individuo, esto representa el nuevo ciclo que él ha estado buscando. Llevando consigo todas las aprensiones de lo desconocido y enfrentándose a experiencias nuevas, esta posición nodal aporta consigo una curiosa atracción magnética que empuja a las almas hacia su crecimiento futuro. Hay providencia divina en el hecho de intentar algo nuevo, y en tal caso el individuo recibe una gran ayuda por sus esfuerzos. En los niveles más profundos de su ser, él percibe un sentido de dirección. El propósito de su vida le impulsa a pesar de todos los obstáculos. De hecho, esta posición nodal es como un cuerno de la abundancia lleno de tesoros capaz de ofrecer un beneficio tras otro a medida que cada obstáculo se convierte en un peldaño que simboliza el crecimiento futuro. Simboliza igualmente la máxima área de expresión que se puede alcanzar en la vida actual y, en consecuencia, se debe interpretar de la mano de las más altas cualidades del Signo y la Casa en la que está situado. Al principio, las nuevas experiencias parecen solitarias, cuando el individuo todavía está inseguro de sus pasos. Pero no tarda en darse cuenta de que, para que las pruebas de valor a las que se somete tengan algún significado, debe afrontarlas sólo en lo más profundo de su ser, allí donde cada nueva aventura que afronta le encuentra desplegando el carácter singular de su propia y única experiencia. La novedad de todo ello crea una fascinación peculiar para el individuo. Él siempre ve ante si dicha fascinación como si fuera la tradicional zanahoria colocada delante del burro, pero cada vez que ha creído alcanzarla, se da cuenta de que surgen nuevas y elevadas posibilidades, lo que le exige dar nuevos pasos hacia delante, someterse a mayores pruebas, experimentando un mayor deseo de continuar adelante. Pero el hombre no puede alcanzar su Nodo Norte hasta que aprende a desprenderse de su pasado, ya que su pasado representa los grilletes de su prisión kármica. El nuevo ciclo del Nodo Norte representa así un nuevo problema que no ha sido afrontado todavía. Es el descontento del hombre con la forma antigua y decadente de su pasado, junto con el gran deseo que siente por descubrir y explorar su más elevado potencial en el futuro. A cada paso que da empieza a sentirse cada vez mejor consigo mismo. Su vida adquiere un nuevo significado a medida que experimenta posibilidades que hasta entonces ni siquiera había considerado. Pero el hombre no alcanza su Nodo Norte hasta no haber viajado previamente hasta los más elevados niveles kármicos de su Nodo Sur. Debe aprender a abandonar graciosamente los hábitos repetitivos y los recuerdos que ya no sirven para un propósito útil en su vida. Debe estar dispuesto a caminar por caminos jamás hollados antes que él. La característica más extraordinaria del Nodo Norte es que, por mucho que el hombre alcance en él, siempre queda mucho más por alcanzar... ya que representa la espiral que se eleva permanentemente hacia su Dios interno.


Los Aspectos a los Nodos

Un aspecto es un ángulo, un punto de vista, una perspectiva, en definitiva una manera de ver las cosas. En la Conjunción todo se percibe desde de dentro, sin la distancia necesaria para un juicio objetivo; se está inmerso en el asunto, se es el asunto. En la Oposición el hecho, persona, idea o asunto se tiene enfrente, existe una panorámica amplia, aunque es difícil salvar la distancia que nos separa de ello; es como ajeno a nosotros, como una película en la que somos espectadores y en la que sólo participamos por las consecuencias que estos hechos provocan en nuestro entorno, lo vemos desde fuera. La Cuadratura es el más dinámico de los aspectos, nos hace entrar en contradicción ya que está equidistante entre las dos visiones anteriores. Se participa, a la vez, desde adentro y desde afuera, y podemos escoger entre sintetizar o -lo que es más frecuente- dividimos en dos, hacer un doble juego y desarrollar algún grado de esquizofrenia. El Trígono aporta una visión benevolente de la vida, todo está bien, no hay aristas punzantes y ello conduce al optimismo; sin embargo esta perspectiva es tan falsa como las demás. El valor astrológico de los aspectos de un mapa natal radica en que nos muestra cómo cada persona deforma la realidad, y este conocimiento resulta extremadamente útil. Los "defectos" son la otra cara de las "virtudes". Dicho de otra manera, los defectos constituyen nuestro potencial: el caudal que se puede "invertir" y convertir en "virtudes". Defecto y virtud no tiene, en astrología, ninguna connotación moral, se refieren solamente a patrones de funcionamiento que se ajustan más o menos al modelo cósmico. Los aspectos que cada persona tiene en su mapa natal muestra la particular manera como ésta "ve" el modelo cósmico. Sabiendo de qué color es el cristal con el cual la persona mira el mundo, puede -si se lo propone- llegar a verlo tal como éste es en realidad. Si los aspectos entre planetas muestran una visión particular del modelo cósmico, los aspectos de los planetas a los Nodos de la Luna indican la visión que cada uno tiene de su propio camino, condicionado por esta causa la apreciación, no ya del modelo cósmico, sino de uno mismo como reflejo de este modelo. Los aspectos que los planetas y otros puntos vitales del mapa establecen con los Nodos de la Luna son complejos y difíciles de interpretar dado que los Nodos no presentan características "propias" (como los planetas), sino que tomen el "color" del Signo donde están y del planeta que les aspecta. Los planetas son portadores de las energías de los Signos, y los Nodos son las puertas de entrada de estas energías al planeta Tierra. Que un planeta les haga un aspecto u otro a los Nodos describe cómo va a operar esta energía. Debido al hecho de que los Nodos de la Luna son puntos diametralmente opuestos, cuando un planeta aspecta a uno de ellos también aspecta al otro. Esto, que no ocurre con los aspectos entre planetas, confiere a estos aspectos de los Nodos una cualidad de dirección en cuanto que, al estimular dos puntos a la vez, el individuo puede ser consciente de sus dos polaridades básicas y, en consecuencia, puede orientarse. Para el hombre que tiene sus Nodos equilibrados cada aspecto le sirve para recordar su dirección; para quien, por lo contrario, pone más énfasis en un Nodo que en otro, el aspecto señala su falta de balance o equilibrio y, en cualquier caso, pone en evidencia la polaridad que debe sintetizar. El eje nodal define un propósito (de realización en el presente) y los aspectos a este eje muestran condiciones y situaciones del desarrollo de este proyecto. Si se tienen en cuenta las características especificas de ambos Nodos, dado su situación en el mapa natal, será relativamente fácil entender en qué dirección los aspectos afectan al individuo. La tradición hindú cuenta que la Conjunción del Sol y de la Luna crea Rahu (el Nodo Norte) y su Oposición crea a Ketu (el Nodo Sur). Dice también que el Nodo Norte es de naturaleza material y que el Nodo Sur de naturaleza espiritual. Se impone una breve reflexión para entender el sentido de lo anterior. La Luna Nueva (la Conjunción del Sol con la Luna) es el momento de máxima oscuridad objetiva, mientras que la Luna Llena (la Oposición del Sol y la Luna) es el momento de máxima luz objetiva. La Conjunción de los dos astros es el momento de la fertilización, y la Oposición el momento de la manifestación. En la Conjunción se introduce la semilla; en la Oposición, ésta se muestra en todo su esplendor: es la realización máxima formal del arquetipo contenido en la semilla. Dicho de otra manera, lo que se eleva al Cielo representa la concreción (la materialización formal) de la semilla (que siempre es un principio espiritual) mientras lo que se hunde en la tierra representa el periodo de disolución de la realidad anterior para iniciar una nueva fase, para alcanzar una nueva semilla o arquetipo. Por esta razón el Nodo Sur (simbólicamente la Luna Llena) representa la luz objetiva, el arquetipo realizado, y al mismo tiempo la oscuridad subjetiva. Por el contrario el Nodo Norte, la Luna Nueva, que es la oscuridad objetiva, representa la luz subjetiva porque es el inicio de un nuevo ciclo, de un nuevo arquetipo. La Conjunción es de naturaleza espiritual pero se manifiesta de manera material y, al revés, la Oposición es de naturaleza material pero el inicio de un nuevo arquetipo espiritual. Esto conviene tenerlo claro pues es la clave para la interpretación de los aspectos a los Nodos. 

Las Conjunciones al Nodo Norte proporcionan las experiencias necesarias para la fertilización de un nuevo ciclo arquetípico.
Las Oposiciones al Nodo Norte (Conjunción al Nodo Sur) matizan y modifican la manifestación de arquetipos anteriores.
Los Trigonos al Nodo Norte permiten el libre fluir de energías que tienden a la concreción material.
Los Trigonos al Nodo Sur facilitan el camino a la creación subjetiva de un nuevo arquetipo.
Las Cuadraturas en el hemisferio que va desde el Nodo Norte hasta el Nodo Sur (cuarto creciente) son los puntos de máxima tensión en el proceso de concretar y dar forma material al arquetipo.
Las Cuadraturas en el hemisferio que va del Nodo Sur al Nodo Norte (cuarto menguante) son puntos de tensión subjetiva, de disolución de una realidad formal anterior y de proyección de un nuevo ideal.
Los Sextiles complementan a los Trigonos y sirven al individuo para equilibrar los Nodos.

En síntesis: el hombre, situado en medio de su eje nodal, encuentra su dirección y se orienta por los Signos y las Casas donde están situados sus Nodos y, por los aspectos que éstos reciben, sabe en qué fase de su particular camino se halla, y dónde puede incidir con su esfuerzo y voluntad. Las Conjunciones ponen énfasis en uno u otro Nodo, los Trigonos y los Sextiles se complementan para facilitar su trabajo en una u otra dirección y las Cuadraturas crean en él una fuerte tensión entre lo material (dar forma al arquetipo) y lo espiritual (la creación de una nueva semilla).

Conjunciones con el Nodo Sur
Las lecciones kármicas, que se tardan en aprender más de una vida, aparecen con fuertes Conjunciones planetarias en el Nodo Sur. La adición de tales energías planetarias  a los recuerdos del alma sobre sus propósitos, crea una condición obligatoria sobre si se van a tener que volver a revivir las lecciones del Nodo Sur. Esta configuración no tiene por qué ser considerada necesariamente como una condición negativa. Los individuos que han adquirido una buena dosis de conocimiento o talento podrán contar gracias a ello con una segunda oportunidad para llevar sus logros hasta una floreciente culminación.

Conjunciones con el Nodo Norte
Las conjunciones planetarias con el Nodo Norte urgen al individuo a dejar su pasado atrás. En su lugar, experimentará una nueva lección kármica en la vida actual. Durante sus años de juventud, tenderá a emplear mal su Nodo Norte, hasta que sea capaz de descubrir su potencial latente. Ocasionalmente, trata de retroceder hacia su Nodo Sur, pero cada vez que lo hace se encuentra con circunstancias tan insoportablemente intolerables que prefiere volver a evaluar las posibilidades de su Nodo Norte. En último término se da cuenta de que está siendo presionado subliminalmente para avanzar hacia una nueva experiencia única.

Conjunciones en ambos Nodos
Cuando los planetas conjuncionan ambos Nodos, el alma se ve confrontada con la resolución de un conflicto muy poderoso que es posible no puede ser pospuesto más allá de la vida actual. Si el individuo es capaz de enfocar las energías del planeta menos conflictivo o del más benéfico, entonces podrá acumular gradualmente la suficiente fortaleza como para superar sus susceptibilidades para con las energías dinámicas del planeta más desafiante. Al hacerlo así puede evolucionar su alma hasta el punto en que ésta logre obtener beneficio incluso de las configuraciones más complicadas. Si un planeta cercano a cualquiera de los Nodos parece contenerlo, tiene que aprender a sintonizar con él para recibir y después expresar las altas frecuencias de ese mismo planeta, que son más refinadas y absolutamente sutiles.

Cuadraturas con los Nodos
Los planetas que se encuentran en Cuadratura con ambos Nodos actúan como distracciones para con el tema central de su vida. Representan áreas en las que el individuo se permitió salirse de su camino en encarnaciones pasadas. Ahora, se encuentra con esos mismos planetas como desvíos en su camino de regreso a casa. Cuantas más Cuadraturas haya con respecto a los Nodos, tanto mayor serán las agonizantes frustraciones que experimentará el individuo, y que parecerán bloquearle en la persecución de sus propósitos. Si las Cuadraturas son lo suficientemente poderosas, puede emplear demasiada energía tratando de ajustarlas, hasta el punto de que puede llegar a creer que son las Cuadraturas antes que los Nodos las que representan su dirección más importante. Además de su karma especifico, será guiado hacia el aprendizaje de lecciones de sacrificio.

Trigonos con el Nodo Sur
Los planetas en Trígono con el Nodo Sur ofrecen al individuo oportunidades para revivir y mejorar simbólicamente su pasado. Las condiciones a través de las cuales podrá hacerlo así suelen ser externas al si mismo, aún cuando su efecto último sobre el si mismo consista en construirlo. Existe la necesidad de precaverse contra la disipación, particularmente si el Nodo Sur se encuentra en un Signo de Agua o Mutable. En algunos casos, el individuo tiene que aprender autorespeto ya que los Trigonos hacen que sea incluso demasiado tentador abandonar la vida por la puerta de atrás.

Trigonos con el Nodo Norte
Los planetas en Trígono con el Nodo Norte contienen la promesa de una experiencia vital ricamente compensadora. Las oportunidades de la vida externa estarán en armonía con la dirección en la que se está moviendo el alma. De este modo, el individuo puede encontrarse avanzando en la vida, al mismo tiempo que avanza suavemente en la resolución del karma. Naturalmente, esto requiere que las energías planetarias no sean mal utilizadas hasta el punto de que lo benéfico actúe como desafiante, y lo desafiante se convierte simbólicamente en el "infierno". No obstante, no sólo será más fácil de alcanzar la experiencia del Nodo Norte, sino que el individuo también se encontrará ayudado en su camino por estímulos exteriores.



     
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