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Astropsicología Holística

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Los planetas personales en los Elementos


A fin de alcanzar un nivel profundo en la interpretación del mapa, naturalmente hay que tener un modo de expresar la armonización de cada planeta en el mapa de modo conciso y práctico.  La interpretación se hace más útil y más específicamente precisa entendiendo los elementos involucrados, pues los planetas en los elementos no sólo muestran cómo estamos armonizados con diferentes dimensiones de la experiencia sino también cómo podemos "sintonizarnos" conscientemente con estas dimensiones y con qué energías nos ponemos de modo inmediato en contacto con estos campos de la actividad. Los planetas representan principios específicos de intercambio de energía entre el individuo y el suministro universal de toda energía. En consecuencia, cada planeta no sólo revela un tipo de energía "que ingresa" y un impulso hacia una expresión de cierto género, sino que también revela una necesidad especifica de actividad y satisfacción que deberá alimentarse a lo largo de un particular largo de onda "que ingresa". 

El Sol, la Luna y el Ascendente

El elemento del Sol es la energía que alimenta nuestro sentido básico de finalidad y la sensación de bienestar. El elemento del Ascendente es algo parecido, aunque denota un modo de enfocar la vida que es más especifico y menos omniabarcante que el elemento del Sol. El elemento del Ascendente revela el modo de expresión de todo nuestro yo "en acción" en el mundo, un modo natural y espontáneo de enfrentar de inmediato la vida fuera de nuestro yo. Revela qué clase de enfoque de la vida exterior uno preferiría adoptar a fin de sentirse libre e impedido por otros intereses, pero a menudo hay otros factores del mapa (como el Signo y los aspectos al regente del Ascendente) que pueden inhibir tal enfoque intensamente personalizado. Sin embargo, puede decirse que el elemento del Ascendente representa un tipo de autoproyección que es físicamente dinamizador y que tiene fuerte impacto sobre la confianza en uno mismo y en sentido de libertad individual y unicidad. También habrá que tener en cuenta el Signo del regente del Ascendente. El elemento de la posición de la Luna representa una armonización desde el pasado que se manifiesta automáticamente, un modo de sentir y ser al que uno necesita prestar atención para sentirse interiormente seguro y cómodo con uno mismo. Este elemento y las experiencias que se le relaciona alimentan su necesidad de sentirse "bien" acerca de usted mismo; pues mediante tales modos de expresión, usted satisface una profunda necesidad interior que podrá dar estabilidad a su personalidad entera. El elemento de la Luna muestra también cómo usted reacciona instintivamente a todas las experiencias al fluir con la vida.
                                                                                                                        
Por ejemplo, si la Luna está en un Signo de Aire: Libra, acuario y Géminis, uno tendrá que expresar sus propios pensamientos a los demás a fin de sentirse bien respecto a uno mismo y a fin de sentir paz y tranquilidad interiores que provienen de la satisfacción de esa necesidad subconsciente. De modo parecido, uno se ajustará a la vida obteniendo primero el desapego de toda experiencia en un esfuerzo por evaluar objetivamente cuanto esté a mano. En otras palabras, si uno tiene el Signo de la Luna en un Signo de Aire reacciona primero pensando, y luego actuando según los dictados de su evaluación. Esta cualidad de previsión está por lo común enteramente ausente en las personas que tienen a la Luna en Signos de Agua o Fuego, aunque está presente en aquellas cuya Luna está en los Signos de Tierra.

La Luna en Signos de Agua: Escorpio, Piscis y Cáncer, indica un modo de reaccionar matizado por la intensidad emotiva. Esto puede manifestarse como temor o sentirse vulnerable, o puede sencillamente indicar un compromiso inmediato y profundo con toda exigencia que la vida imponga a esta persona. La persona tendrá que competir inevitablemente con el condicionamiento del pasado y las pautas de los viejos hábitos como una exigencia diaria en sus esfuerzos por ajustarse a las mutables circunstancias de dentro y de fuera.

La Luna en Signos de Fuego: Leo, Aries y Sagitario, se halla en los mapas de personas que reaccionan ante las condiciones cambiantes o las circunstancias inmediatas con entusiasmo y acción directa. Tiende a dar un salto antes de mirar, y nunca se las conoce como carentes de decisión. Sin embargo, la impaciencia es con frecuencia un problema, especialmente cuando la Luna está en Aries o Sagitario.

La Luna en Signos de Tierra: Virgo, Capricornio y Tauro, indica a uno que tiende a reaccionar de un modo muy fundado, firme y correcto. De hecho, en los de la Luna en Tauro o Capricornio la reacción es tan autocontenida que los demás piensan a menudo que no hay reacción alguna. Sin embargo, a los de la Luna en Virgo o Capricornio les cuesta sentirse "bien" acerca de si mismos; para estas personas, la autoaceptación se basa en la cantidad y la cualidad del trabajo práctico realizado, y su aptitud para ajustarse positivamente a la vida, depende, por lo común, de su papel en el mundo laboral. Es en este ámbito de la vida donde los de Luna en los Signos de "trabajo" se sienten cómodos.

Mercurio

Como ejemplo, Mercurio representa no sólo un impulso para expresar los propios pensamientos a los demás y establecer los propios pensamientos específicamente a través de la expresión verbal o la habilidad manual, sino que también muestra la necesidad de ser entendido por otra persona que esté armonizada con las ideas de modo similar y la necesidad de aprender recibiendo ideas e información del mundo externo. En otras palabras, Mercurio simboliza el impulso para establecer contacto y verdadera comunicación de dar y recibir con los demás; y el modo de intercambio de energía es representado por el influjo (a través de la percepción) y el afluir (a través de la habilidad, el habla y la destreza manual) de la inteligencia. El elemento en el que Mercurio se halla en un mapa particular indica qué energía y cualidad especifica influyen sobre la propia "lógica" y cómo uno piensa y expresa los pensamientos a través de cierto largo de onda vibratoria. Mercurio en los Signos de Agua, por ejemplo, indica un modo de expresión influido fuertemente por los propios anhelos más profundos y predisposiciones subconscientes. Mercurio en Signos de Tierra muestran que los propios pensamientos son influidos por necesidades prácticas y por la preferencia del individuo para aceptar ideas que sean aplicables de modo práctico. Mercurio en los Signos de Aire revela que los propios pensamientos son relativamente libres y no encadenados por necesidades emocionales y prácticas y que, en consecuencia, pueden ser tan abstractos como la persona quiera, En otras palabras, puesta que la palabra clave para el elemento Aire es conceptos, Mercurio está muy a sus anchas en los Signos de Aire, pues la mente intelectual puede funcionar con un grado de libertad y levedad relativas. Mercurio en los Signos de Fuego indica que los propios pensamientos son influidos por las propias aspiraciones, creencias, esperanzas y planes personales. Mercurio en los Signos de Fuego no representa, por tanto, la misma objetividad de pensamiento que se encuentra en los Signos de Aire, pero a menudo significa un uso claro y adrede del pensamiento positivo. Esta armonización de Mercurio acerca de lo que hemos estado hablando es especialmente evidente cuando uno estudia comparaciones de mapas y se da cuenta de que las palabras específicas que se pronuncian en todo intento de comunicación no son casi tan importante como la energía que está detrás de esas palabras. Por ejemplo, si usted está armonizado con otra persona a través de aspectos armoniosos entre el Mercurio de cada persona, usted podrá sintonizarse con los pensamientos de esa persona aunque se expresen pobremente. Por otro lado, si su Mercurio está en conflicto o, por lo menos, no está armonizado con el de otra persona, es muy probable que tenga dificultad en "oír" lo que esa persona dice aunque el individuo sea muy claro. Esta vibración de Mercurio es evidente hasta cierto punto, incluso en la comunicación escrita, pero es especialmente evidente en los contactos de persona a persona. 

Como ejemplo, una mujer de una de mis clases de astrología, formuló una noche una pregunta acerca de un tópico que se estaba discutiendo. Antes de que terminara de verbalizar la pregunta, advertí que yo le había entendido ya por completo, con un grado insólito de claridad. Le pregunté en qué Signo era su Mercurio, ¡y me replicó que estaba en el mismo Signo que el mío y casi en el mismo grado! Eso me explicó de inmediato por qué yo había entendido tan completa y rápidamente su pregunta; pues no sólo había yo comprendido las palabras que estaba empleando para plantear la pregunta sino que también me había sintonizado automáticamente con su conciencia y así había entendido tan completa simultáneamente todos los matices que motivan su indagación. En otros casos, advertí que ha veces ocurría lo contrario: una persona con la que yo no estaba armonizado tratando más bien desesperadamente de expresar una pregunta de un modo que yo pudiera entenderla. En tales casos, yo tengo que emplear energía mental extra para cambiar efectivamente mi armonización natural con la de la otra persona a fin de ser capaz de entender los pensamientos expresados en una vibración más bien extraña. Esta rearmonización o cambio consciente de fase -a veces necesario para armonizar con la otra persona- es algo que uno también podrá hacer hasta cierto punto con las energías de otros planetas. Por ejemplo, si usted descubre que el modo en que usted expresa el afecto (Venus) desplaza a la otra persona a la que quiere complacer, es posible moderar la expresión de su propia energía de Venus y sintonizarse en lo que exactamente será placentero para la otra persona. Sin embargo, hay una reticencia inmediata y automática a cambiar los niveles de expresión, pues hacerlo exige el empleo de energía extra a fin de trabajar en un reino extraño de la experiencia. Uno puede obrar así a través del esfuerzo consciente y la concentración, pero es inevitablemente fatigoso en la persona si intenta expresarse durante un lapso de modo no fluya naturalmente. Este hecho es específicamente apropiado para considerar ciertos géneros de incompatibilidad en las comparaciones de mapas. Antes de considerar los otros planetas, debemos aclarar a esta altura que la importancia y la intensidad relativas de los elementos de los diversos planetas ha de estudiarse en profundidad antes de que uno formule declaración alguna acerca de la fuerza de los elementos en cierto mapa o acerca de la fuerza de los elementos en cierto mapa o acerca de un tipo especifico de incompatibilidad en una comparación de mapas. Es mucho más fácil modificar periódicamente la armonización o expresión de Mercurio, Venus, Marte o Júpiter, que intentar hacerlo con el Sol, la Luna y el Ascendente. De hecho, puesto que la polaridad Sol-Luna y el Ascendente se combinan para vitalizar el propio ser integro, estas energías no pueden en realidad modificarse sustancialmente de ningún modo saludable; sólo podrán bloquearse o reprimirse. Esto es así porque el Sol, la Luna y el Ascendente muestran qué energías (según sus elementos) dominan su atención coherentemente, mientras los elementos de Mercurio, Venus, Marte y Júpiter funcionan más periódicamente y en situaciones más bien especificas.

Venus

Como Mercurio, el planeta Venus representa un influjo y un afluir de energía, y su ubicación en los diversos elementos se expresa cómo dar y recibir amor, afecto, goce sensual y cuidado con los demás. El elemento de Venus de uno representa cómo se expresa aprecio, en otras palabras, cómo un da sus propios sentimientos. Esta es la fase influyente del principio de Venus en acción, pero la fase del influjo es también importante. Según el elemento de su posición del Signo, representa qué clases de experiencias y tipos de expresión alimentan la propia necesidad de profundidad con otro y ayuda a sentirse amado y apreciado. Si Venus de uno está en un Signo de Agua, por ejemplo, existe la necesidad de constante alimentación emocional y cuidado simpático y de sensibilidad coherente y firme hacia la propia sensibilidad y vulnerabilidad. Esta clase de participación no necesita palabras (como uno de los principales medios de comunicación de Venus en Signos de Aire), ni grandes gestos (como Venus en Signos de Tierra). Venus en los Signos de Agua necesita solamente un intercambio de sensibilidad y sentimientos amorosos que tal vez pasen inadvertidos para los demás que no estén armonizados de modo parecido.

Marte

El elemento de Marte muestra qué tipo de experiencias y modos de actividad estimulan la propia energía física y con qué energía uno procura afirmarse. Por ejemplo, los de Marte en los Signos de Aire tratan de afirmarse a través de la expresión de las ideas, mientras que Marte en Signos de Fuego opera a través de una acción física más directa. Marte en Signos de Agua funciona más sutilmente, representando el poder emocional en algunos casos y afirmándose en pos de deseos que no son plenamente conscientes en otros casos. Marte en los Signos de Tierra indica que la persona necesita expresar su voluntad y poder de afirmación a través de un logro concreto que exige paciencia y persistencia. Otro modo de expresar el tipo de intercambio de energía que Marte representa es que el elemento del propio Marte es la energía que alimenta su propia necesidad de excitación física y el modo a través del cual usted podrá expresar sus poderes agresivos para demostrar su fuerza. Describe el método especifico que usted usa para obtener lo que quiere: Marte en Aire usa la persuasión. Marte en Fuego usa el poder y la iniciativa. Marte en Tierra usa la paciencia y la eficiencia. Marte en Agua usa la astucia, la intuición y una persistencia más bien invencible.

Júpiter y Saturno

El elemento de Júpiter muestra qué clases de experiencias y modalidades de actividad generan fe interior y confianza en uno mismo. Para expresar esto de otro modo, uno puede experimentar un sentimiento protector de unidad con una energía o un plan mayor cuando uno opera en el nivel indicado por el elemento de Júpiter. El elemento de Saturno, por otro lado, indica en qué nivel de expresión uno tiende a estar inhibido y dónde la propia energía se bloquea o restringe. Este bloqueo interior surge porque ese nivel de experiencia es "muy" importante para el individuo. En consecuencia, tiende a atarse con nudos en ese ámbito de la vida y a constreñir el fluir de esa energía "tratando demasiado arduamente" de expresarlo o reprimiéndolo. A menudo, este énfasis excesivo llega a un estado de temor y ansiedad relacionado con la clase de experiencia indicada, hasta que uno aprende a relajarse, dejar pasar y armonizarse en la confianza y la fe simbolizadas por Júpiter. Saturno y Júpiter puede interpretarse útilmente como un par de principios complementarios: Saturno representa el esfuerzo, Júpiter representa la gracia. El esfuerzo sin gracia no nos deja alegría ni serenidad, y entonces ni siquiera podemos aceptar los beneficios del esfuerzo. La gracia sin esfuerzo no es generalmente un modo constructivo de marchar por la vida; pues, aunque se tenga gran fe y optimismo, por lo común se consigue muy poco, y confiar sólo en la gracia puede convertirse en una huida superficial de las responsabilidades inmediatas. El elemento de Saturno en el mapa de uno indica por lo general (especialmente si los aspectos de Saturno son fuertes) un problema especifico con la plena aceptación, sin miedo, de ese nivel de experiencia representada por el elemento particular. A menudo este miedo es resultado de una vieja pauta de vida que se tornó intolerablemente inflexible y opresiva, aunque en un tiempo (como en vidas pasadas) esta precaución y autodisciplina pudiera haber servido a un fin útil. En realidad, la precaución y la disciplina pueden servir aún a una finalidad muy útil en el propio crecimiento, pero sólo si esto se acepta como un desafío que a uno le motiva para que realice un esfuerzo más "coherente" para expresarse concretamente en ese ámbito de vida. El esfuerzo es necesario para abrir el cauce de modo que esa energía pueda fluir naturalmente, pero forzarla rígidamente es tan autofrustrante como bloquearla por completo. A menudo, se descubre que las personas expresarán en trabajo el elemento de la posición de Saturno, pues este es un modo de dar concretamente un enfoque definido a estas energías. En consecuencia, los de Saturno en Signos de Agua son atraídos frecuentemente hacia tipos de trabajo en los que pueden expresar sus emociones y sensibilidad hacia los demás: por ejemplo, en las artes curativas o en el trato con los que sufren de otros modos. A través de su trabajo, pueden establecer firme fuerza emocional y eso podrá luego ser un capital real del carácter de esa persona en vez de seguir siendo un pasivo invalidante. Saturno en los Signos de Aire indica la necesidad de estabilizar la propia "comprensión", y estas personas expresarán a menudo su sensibilidad hacia los demás, lo mismo que su conocimiento en su trabajo cotidiano. Saturno en Signos de Fuego muestra la necesidad de estabilizar su propia "identidad", y las personas con esta ubicación de Saturno descubren a menudo que su trabajo real es crear nuevas formas para su autoexpresión, ya sea en las artes como en el comercio. Los de Saturno en Signos de Tierra necesitan estabilizar su "eficiencia" y para ellos es importante expresar confianza y precisión en su trabajo diario. Si bien el elemento de Saturno en todo mapa natal indica un tipo de energía que naturalmente es más bien restringida (al menos en los jóvenes), el elemento de Júpiter simboliza un depósito de vitalidad que es abundante y fluye naturalmente. Como ejemplo de la diferencia entre las funciones de estos dos planetas, consideremos cada uno de ellos en el Signo de Leo. Júpiter en Leo indica que seria menester una modalidad dramática, ardiente y más bien llameante para darle a uno una sensación de fe y confianza interiores. De modo parecido, Saturno en Leo indica también a quien, al menos subconscientemente, quiere expresarse de este modo; pero el deseo es, por lo común, centrado demasiado rigurosamente en uno mismo, demasiado comprometido con la propia identidad del ego, creando así miedo al fracaso o vulnerabilidad que podrá lisiar la confianza en uno mismo. Debido a este miedo, uno tiende a restringirse o disciplinarse en exceso en este ámbito, esfuerzo que agrava un circulo ya vicioso de frustración interior. Por otro lado, si el individuo aceptara el hecho de que necesita desesperadamente expresar esa energía, sin importar qué esfuerzo exija, se habrá dado el primer paso hacia la obtención de ese fluir energético. Pero este paso es imposible sin comprender que la necesidad que se siente con tanta fuerza es una manifestación de la necesidad de la vida para expresarse más que simplemente una imprevista parada personal. El elemento de Saturno demuestra dónde uno necesita desarrollar confianza en una energía mayor que el mero ego. Tanto Júpiter como Saturno en un elemento particular indican gran necesidad de expresión en esa particular modalidad, pero la calidad de energía liberada es muy diferente. El elemento de Júpiter tiende a fluir más bien espontáneamente(¡si es que no lo bloquea Saturno!) y hasta con exceso, mientras que el elemento de Saturno se expresa a través del esfuerzo y el trabajo consciente en acción autodisciplina.




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