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Astropsicología Holística

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Neptuno en Tránsitos por las Casas de la Carta Astral

"Nuestro destino, el centro y hogar de nuestro corazón, está en el infinito, y sólo allí". Estas palabras, escritas por un poeta romántico encierran en si la esencia de Neptuno: el deseo de trascender el sentimiento de ser un yo aparte para fundirse con algo más grande. Aunque con frecuencia hablemos de "encontrarnos a nosotros mismos", es decir, de que cada cual descubra su peculiar identidad y se defina en función de los atributos y logros que él mismo ha escogido, Neptuno es lo opuesto: es el anhelo de perdernos, de disolver o transcender las fronteras del yo aislado. Pero para que podamos comprender plenamente qué significa o implica la idea de trascender el yo, debemos recordar qué se entiende por yo o ego. Brevemente definido, "ego" es el sentimiento que cada uno tiene de si mismo en cuanto individuo aparte; dicho de otra manera, nuestro sentimiento de ser un "yo". Que seamos un "yo" significa que podemos autodefinirnos; somos esto, pero no aquello, terminamos en alguna parte y los demás empiezan en alguna otra. Sin embargo, no nacemos con un un ego o un sentimiento de "yo", y en la vida intrauterina no tenemos consciencia de nosotros mismos como seres aparte: somos uno con nuestra madre, y para nosotros ella es el mundo entero. Por lo tanto, creemos que nosotros somos el mundo entero; creemos serlo todo, y experimentamos lo que Freud llamaba un sentimiento "oceánico" de la realidad. Sin embargo, después de nacer empezamos a diferenciarnos y a distinguirnos, no solamente de nuestra madre sino también del medio. Al crecer nos damos cuenta de que somos distintos, de que somos seres aparte de las otras personas y cosas que nos rodean: esto soy yo y esto es el no-yo. Pero no sólo nos distinguimos de las otras personas, sino que llegamos también a identificarnos sólo con ciertas partes de nuestra personalidad y de nuestra naturaleza, negando otras o prescidiéndonos de ellas. Dicho de otro modo, además de la escisión yo/otros, se da también una división o frontera entre nuestro yo (nuestro sentimiento de quiénes somos) y otras facetas de nuestra naturaleza que no queremos reconocer como propias o que ni siquiera sabemos que están ahí. Por ejemplo, podemos identificarnos con aquella parte de nosotros que es bondadosa y afectuosa, y negar o reprimir la que es negativa y destructiva. De tal modo, la escisión yo/no-yo significa no sólo trazar una linea entre nosotros y los demás, sino también dividir nuestra propia totalidad en dos partes: aquello de lo que somos conscientes y con lo que estamos dispuestos a identificarnos porque admitimos que nos pertenece, y aquello de lo que no somos conscientes o que no estamos dispuestos a admitir como parte nuestra. Neptuno es un "disolvente de fronteras" , en sus Tránsitos, difumina o disuelve la frontera entre nosotros y los demás. Neptuno en Tránsito formando aspecto con el Sol natal, por ejemplo, puede señalar un momento en que nos "perdemos" en otra persona, o que tenemos vivencias de nuestra unidad con la totalidad de la vida. Pero Neptuno demuele también la frontera interna entre consciente y inconsciente, sumergiendo o anegando nuestra identidad consciente en contenidos provenientes del inconsciente. Si nos hemos identificado principalmente como seres fuertes, capaces y seguros de nosotros mismos, es probable que durante un Tránsito de Neptuno en aspecto con nuestro Sol natal descubramos en nuestra naturaleza una vertiente de confusión, debilidad o desvalimiento. Neptuno es como un disolvente que diluye la fuerza de una energía hasta entonces concentrada, ya sea que se trate de una carrera o de una relación cuidadosamente estructurada, o bien de una convicción o de una actitud hacia nosotros o hacia el mundo tenazmente mantenida.

La unidad y la separación

El efecto disolvente que tiene sobre las fronteras un Tránsito de Neptuno puede intensificar nuestra consciencia de la unidad de todas las formas de vida y aumentar nuestra capacidad de empatía y nuestro sentimiento de estar conectados con todo lo que existe. No es fácil captar la idea de la unidad esencial de toda vida, y es más difícil aún para los que, en la sociedad occidental, hemos sido concienzudamente educados en la creencia de que "yo" termino en un lugar y "tú" comienzas en otro. Sin embargo, los místicos, tanto de Oriente como en Occidente, han hablado siempre de otra dimensión de la realidad, en cada nada existe aisladamente. Los budistas tienen un dicho, "Todo en uno y uno en Todo", una idea de lo que hace eco con " Todo lo que el hombre tiene aquí externamente en la multiplicidad es intrínsecamente Uno". Aunque en la superficie "yo" puede pueda parecer diferente de "tú", y una mesa no sea lo mismo que una silla, en nuestros niveles más profundos todos compartimos la misma cualidad básica: somos Seres o Entidades. Neptuno simboliza la necesidad de disolver un sentimiento rígido de individualidad y separación para redescubrir la unidad subyacente en toda vida y reconectarnos con ella. Neptuno representa aquella parte de nosotros que, en el corazón mismo de nuestro ser, está ávida de disolver las divisiones que nos impiden tener la vivencia de nuestra unidad esencial con el resto de la vida. Para poder hacerlo tenemos que renunciar hasta cierto punto a nuestro ego, es decir, a nuestro sentimiento de ser un "yo" aparte. En sus Tránsitos, Neptuno puede aportarnos el tipo de vivencias espirituales o experiencias cumbre mediante las cuales llegamos a trascender momentáneamente nuestra realidad normal de "yo-aquí-dentro" opuesta a "tú-ahí-fuera", y a tener atisbos de aquella parte de nosotros que es universal e ilimitada. Cuando Neptuno está activo en nuestro mapa, estos súbitos avances en la consciencia pueden producirse espontáneamente, en cualquier parte y en cualquier momento, aunque con frecuencia van asociados con ciertos sentimientos o actividades: momentos de serena comunión con la naturaleza, escuchando música, meditando ya sea a solas o en un grupo, y otros semejantes. El deseo de expansión y de crecimiento espiritual está siempre dentro de nosotros, pero hay ciertos periodos en la vida en los cuales se activa con más fuerza. Bajo la influencia de los Tránsitos de Neptuno, la necesidad religiosa o  puede ser movilizada por una insatisfacción o una disconformidad creciente con nuestra vida y nuestros logros actuales: quizás hayamos tenido un éxito financiero o social admirable, y sin embargo nos descubrimos pensando: "Bueno, ¿y qué? ¿Esto es todo?", Vacíos pese a haber conseguido cosas y logros externos, quizá nos encontremos con que la atención se vuelve hacia adentro y buscamos ahora el significado y la realización en el mundo interior del espíritu.

La pérdida del yo

La disolución del yo no significa tener automáticamente una vivencia estática de nuestra naturaleza infinita e ilimitada. Perder las fronteras del ego puede dar en ocasiones la sensación de que uno se reventara por las costuras; perdemos el control de aquello a lo que se permite (o se niega) el acceso a la consciencia, y como resultado, es probable que nuestra identidad presente sea invadida por partes de nosotros mismos que hasta ese momento habíamos conseguido mantener a raya. La confusión respecto de quiénes somos en realidad nos lleva a no saber ya lo que queremos en la vida. La nostalgia neptuniana por retornar a un estado de bienaventuranza primaria puede conducir también al escapismo, a tendencias suicidas y a la tentación de perder el yo en las drogas, el alcohol o en cualquier circunstancia o persona que se nos presente. La derrota del ego es una experiencia de abatimiento y de humillación. Cuando Neptuno en Tránsito formas aspectos con nuestros planetas natales, es frecuente que nos encontremos en situaciones que no queremos estar, pero que no podemos hacer nada por remediarlo. Es posible que nos enojemos con Dios por abrumarnos con tantos males, o que recemos implorando su ayuda. Hay quien echa la culpa al gobierno de sus problemas. Pero no importa que insultemos al gobierno o que nos refugiemos en el Señor: con frecuencia los Tránsitos de Neptuno nos obligan a reconocer que "ahí fuera" hay fuerzas mayores y más poderosas que nosotros. Descubrimos que en realidad no es en modo alguno el yo quien dirige el espectáculo, sino que a veces también él tiene que inclinarse ante una voluntad superior. Es frecuente que los Tránsitos de Neptuno nos pidan que sacrifiquemos aspectos de nuestra vida y de nuestra identidad que han sido importantes para nosotros. Puede haber personas o cosas que queremos desesperadamente, o que sentimos que necesitamos, pero el Cosmos, el Hado o nuestro "ser superior" -depende de cómo queramos llamarlo- no está dispuesto a concedernos lo que con tanta urgencia deseamos. Aprender a renunciar es una lección neptuniana. Bajo la influencia de ciertos Tránsitos de este planeta, podemos encontrarnos con que el mundo se nos desmorona. El suelo desaparece bajo nuestros pies, y las estructuras y los apuntalamientos que dábamos por seguro se desploman. Nos sentimos impotentes y a merced de la vida. Mientras esto sucede, es difícil imaginar que de la disolución que experimentamos puede salir nada positivo. La sensación es más bien la de una maldición que la de una fuerza superior que esté actuando en favor nuestro o favoreciendo nuestro crecimiento. Queremos aferrarnos a lo que se va, atrasar el reloj y mantener las cosas como estaban, pero por más que nos esforcemos, nuestros intentos de conseguirlo siempre fallan. Sólo cuando finalmente renunciamos y nos relajamos, creamos la posibilidad de que llegue algo que nos ayude a superar nuestras dificultades y a dar el paso siguiente para entrar en una nueva fase de la vida. Orfeo, el héroe griego, tuvo que aprender esta lección, y la historia de su amor por Euridice es un ejemplo de lo que puede suceder cuando Neptuno está transitando por nuestro mapa natal.

La aflicción de Orfeo

Orfeo es un héroe neptuniano, músico y poeta, cuyas hermosas canciones hacen que los arboles lloren y las rosas se derritan. Por obra de su música eleva el ánimo de los hombres, expande su consciencia y los hace abrirse a sentimientos y emociones de naturaleza universal o eterna. Su mito nos habla del día de su boda, el día en que se casó con Euridice, la mujer de sus sueños. Lo lógico seria que estuviese rebosante de alegría, pero se ha producido un accidente: después de hacer los votos nupciales, Euridice sale a pasear con una de sus amigas, tropieza con una serpiente, recibe su picadura y muere. El júbilo se convierte de pronto en tragedia. Quizá la gente que pasa por Tránsitos de Neptuno reconozca esta clase de experiencia, en que lo prometedor y maravilloso puede convertirse en un desastre, en tanto que lo que parecía espantoso termina por resultar una bendición inesperada. Neptuno disuelve las fronteras, y bajo su influencia hasta la distinción entre éxtasis y dolor puede volverse incierta. Incapaz de aceptar su trágica situación, Orfeo niega el carácter decisivo de su amada y busca la forma de negociar su recuperación. Como la mayoría de las personas a quienes un destino trágico conmueve, quiere retrasar el reloj, hacer que las cosas vuelvan a ser como antes de la tragedia. Mediante el ardid de cantar una canción que hace dormir a Cerbero (el perro que guarda las puertas del infierno), consigue entrar en el dominio de Plutón y Perséfone y rogarles que permitan a Euridice regresar a nuestro mundo. Plutón y Perséfone son administradores severos: generalmente, a nadie que muera y descienda al submundo se le permite volver a salir. Pero Orfeo, con sus palabras y su música conmovedora, argumenta de manera tan convincente que consigue que el rey y la reina del mundo subterráneo flexibilicen su regla: un ejemplo más de cómo la fuerza de Neptuno puede disolver la rigidez y la dureza. Plutón y Perséfone permiten a Orfeo que se lleve a Euridice de vuelta a la tierra de los vivos, pero con la advertencia de que no debe girarse y mirarla durante el camino. Llevándola de la mano, Orfeo conduce a Euridice fuera del mundo subterráneo, pero cuando están a punto de salirse a la luz, ya no puede resistirse a la tentación de girarse y mirarla; tan pronto como se vuelve a contemplar los ojos de su amada, ella se disuelve en el aire, y con ella toda esperanza de felicidad. La promesa de redención y renovación desaparece ante sus propios ojos, y la esperanza de felicidad se esfuma trágicamente. ¿Qué fue lo que movió a Orfeo a mirar atrás? Bien le habían advertido ya que no lo hiciera, y estaba a punto de alcanzar el deseo de su corazón. Tal vez tuvo un momento de desconfianza. "¿Y si me estuvieran engañando? ¿Y si quien viene detrás de mi no fuera Euridice, sino alguien a quien han puesto en su lugar?" Orfeo no confía; empieza a cuestionar y a analizar la situación, y esto es lo que lo pone en dificultades. Es muy frecuente que, bajo la influencia de los Tránsitos de Neptuno, sintamos una especie de ansiedad, una fuerte inclinación a seguir cierto camino: empezamos a ir en una dirección, pero después algo nos detiene e interrumpimos el proceso. Quizá queremos estar absolutamente seguros de hacia dónde nos llevará finalmente la dirección que escogimos, pero Neptuno no ofrece esta clase de garantías; lo que nos pide es que nos entreguemos sin saber qué recibimos a cambio. Orfeo vuelve a estar solo. Su táctica de negociación le ha fallado y ya no puede seguir negando la muerte de Euridice. Tras haber agotado todos los recursos con que contaba para afrontar su muerte, no le queda más que aceptar la inevitabilidad de lo sucedido. Ahora no tiene otra opción que hacer lo que hasta ese momento no se ha permitido: el duelo por su esposa. Se ha empeñado tanto en luchar contra la situación que todavía no se ha entregado del todo a su tristeza y a su dolor. Para hacerlo se instala en las proximidades de una orgía dionisíaca, que precisamente está llegando al momento culminante. Aquí volvemos a encontrarnos con los dos extremos de Neptuno: el arrobamiento y el éxtasis de los celebrantes comparado con el profundo dolor de Orfeo. Los principiantes, al ver a Orfeo allí sentado, tan deprimido, le imploran que se una a los festejos. Con frecuencia hacemos lo mismo cuando nuestros amigos están deprimidos, instándolos a que salgan del estado en que se encuentran, invitándolos a que vengan a tal o cual fiesta, a que conozcan gente nueva y cosas así. "Te hará bien -les decimos- te ayudará a salir de ti mismo." Verlos tan desdichados hace que nos sintamos incómodos, en parte porque nos recuerda el dolor que sentimos por las cosas que hemos perdido en la vida. Pero Orfeo se niega a unirse a la fiesta; él quiere seguir donde está, no sólo física sino también psicológicamente. Los celebrantes se encolerizan: ellos están tratando de pasarlo bien, y seguramente no quieren escuchar lamentaciones, ni que les recuerden todos los sufrimientos del mundo, de manera que deciden matarlo. Uno tras otro van arrojándole sus lanzas, pero las canciones y los lamentos que entona Orfeo son tan conmovedores que las jabalinas se detienen antes de haber llegado a herirlo. Finalmente, los del grupo se dan cuenta de que si vociferan tan alto como les sea posible, las jabalinas no podrían oír la música y no quedarán detenidas en el camino. Cuando así lo hacen, las armas aciertan en el blanco y Orfeo muere. "¡Pobre Orfeo, qué destino tan trágico!" es lo primero que pensamos. Pero lo que en este caso parece un destino terrible es en realidad todo lo contrario. Su muerte significa que se reunirá en el otro mundo con su perdida Euridice. Podrán vagabundear tomados de la mano por las praderas del Hades, y mirarse a los ojos todo lo que quieran. La muerte sacrificial de Orfeo, que al principio parece una tragedia más en su vida, termina por ser una bendición enmascarada. El éxtasis se convierte en dolor, pero el dolor se convierte en éxtasis. Bajo la influencia de Neptuno, estos recíprocos ocultamientos confunden la seguridad de nuestros juicios. La muerte de Orfeo se puede tomar literalmente, pero también entenderla como símbolo de un cambio de personalidad importante. Su lucha por recuperar a Euridice no le lleva a ninguna parte, pero en cambio la resignación y la aceptación de la pérdida, aun no siendo lo que quería, producen una transformación que le permite hallar la paz y la reconciliación. En el proceso, Orfeo aprendió una de las lecciones que nos enseñan los Tránsitos de Neptuno: a veces, la solución de un problema sólo se puede hallar si renunciamos a encontrarla respuesta. De la misma manera, hay veces en el que el yo agota sus recursos y nuestra manera habitual de afrontar los problemas no nos funciona. Pero sólo entonces se crea una situación tal que nos permite descubrir nuevas maneras de resolver nuestras dificultades o de reconciliarnos con ellas... maneras que jamás se nos había ocurrido si no nos hubieran fallado nuestras tácticas habituales. He aquí lo que decía Jung de esos momentos que se nos dan en la vida: <<El inconsciente intenta siempre producir una situación imposible para obligar al individuo a que saque lo mejor de si. De otra manera uno no ejercita sus mejores posibilidades, no está completo, no se realiza. Lo que se necesita es una situación imposible en la cual uno tenga que renunciar a su voluntad y a su propio ingenio, y no hacer nada más que confiar en el poder impersonal del crecimiento y de la evolución>>. Sólo cuando al ego ya no le queda poder -cuando nos falla nuestra manera normal de mejorar las cosas- puede aparecer algo más que nos redima. Bajo la influencia de un Tránsito de Neptuno, es probable que tengamos que permanecer algún tiempo atascados en una situación desagradable hasta que aparezca una solución o una respuesta. Las antiguas tretas no nos funcionan, y lo único que nos queda es esperar.
  
Los ritos de Dionisos

A Neptuno en Tránsito se le puede sentir como "Dionisos", el dios griego del vino y de la poesía, solía reunir a sus fieles para embriagarlos. Los efectos perturbadores y relajantes del vino hacían que les fuera fácil abandonarse, dejarse llevar por sentimientos de rapto, de éxtasis, que les permitían liberarse de las limitaciones y de las reglas que se les imponían como parámetros cuando estaban sobrios. No se detenían a pensar si tenían el coche mal aparcado o si debían volver a casa a tiempo para preparar la cena. Neptuno, el que disuelve los limites, afloja por tanto las restricciones que nos imponemos y permite que lleguen a la consciencia partes o aspectos de la psique que hasta ese momento hemos mantenido sepultados. En este sentido, Neptuno es la antítesis de Saturno, porque desintegra las fronteras que este último establece. Las personas que tienen en su mapa una fuerte influencia de Saturno o de Capricornio suelen ser las que más temen a Neptuno: no les gusta renunciar a lo conocido, seguro y establecido, y tienen miedo de que, si se relajan, ya ni serán capaces de volver a organizarse como antes.


Penteo, racional y conservador rey de Tebas que por encima de todas las cosas quería mantener la ley y el orden en su dominio, no podía creer que Dionisos fuera un dios. Lo veía como un salvaje vestido con pieles de animales y perseguido por un grupo de mujeres delirantes que no tenia mucho que ver con la imagen de la divinidad. Bajo los Tránsitos difíciles de Neptuno podemos encontrarnos con que el mundo se nos viene abajo: las estructuras de sostén y los apoyos en que confiábamos como base de nuestro sentimiento de nosotros mismos se nos escapan. Y, como a Penteo, puede ser que nos resulte difícil reconocer que esta forma de disolución esté al servicio de los objetivos de nuestro Ser nuclear y más profundo, o que, en última instancia, actúe favoreciendo nuestra evolución. Se la percibe más bien como una maldición que como algo positivo. El propio Dionisos fue descuartizado por los Titanes, la raza a la que pertenecía Saturno. En una versión de la historia, su hermana Atenea rescata el corazón de Dionisos y se lo entrega a Zeus. Éste se traga el corazón, se une a la mortal Sémele y Dionisos vuelve a nacer. (Es interesante que en esta versión del mito la diosa de la sabiduría racional, Atenea -por contraposición con la sabiduría dionisiaca, arrebatada y jubilosa-, sea hermana de Dionisos, lo cual sugiere que entre ellos hay un vinculo profundo, que se complementan). Como Dionisos, el dos veces nacido, también nosotros morimos y renacemos muchas veces en la vida. Bajo la influencia de los Tránsitos difíciles de Neptuno también nosotros podemos hacernos pedazos y perder las cosas que nos dan un sentimiento de identidad, y sin embargo nuestro corazón -nuestra esencia- perdura. Y tanto que nuestra esencia perdure, podemos renacer. Desmembrarnos. hacernos pedazos, quiere decir morir tal como nos conocemos, pero también nos ofrece la posibilidad de volver, nosotros mismos, a recomponernos de una manera nueva. Los Tránsitos neptunianos armonizan invariablemente a una persona con un reino de lo intangible. Aunque a menudo se siente como periodos confusos de incertidumbre general, también puede experimentarse como épocas de inspiración o incluso de iniciación a través de la depuración y la espiritualización de nuestra personalidad del modo indicado. Estos periodos son, potencialmente, épocas para aprender las lecciones más sutiles de la vida y advertir que los factores intangibles e inmateriales son más importantes y poderosos que los asuntos mundanos de la vida cotidiana que la mayoría parece considerar como la realidad última. A través de la vibración neptuniana que impregna nuestra consciencia, podemos (ya sea voluntaria o involuntariamente) franqueamos al reino de las posibilidades infinitas que pueden acuciar una ampliación tremenda de la consciencia e incluso una armonización con los niveles universales y cósmicos del ser. Los Tránsitos de Neptuno nos dan una oportunidad para que depuremos nuestro entendimiento, nuestras actitudes y nuestra conducta sobre la base de una percepción aguda de las fuerzas intangibles en actividad. ¡Tendemos a confundirnos y a estar en el aire en tales épocas si no nos armonizamos con un ideal!



Neptuno en Tránsito en la Casa 1: Cuando cualquier planeta transpersonal transita por el Ascendente y la Casa 1, nuestra próxima etapa importante de crecimiento implica una confrontación con las características del planeta en Tránsito. La disolución de lo que ha sido hasta entonces nuestro sentimiento de nosotros mismos y de nuestro camino en la vida es el efecto principal del paso de Neptuno por esta zona del mapa. Como nuestro antiguo ser se está muriendo, podemos sentirnos perdidos y confundidos: hasta este momento sabíamos quiénes éramos y qué queríamos en la vida, pero ya no estamos tan seguros. Neptuno, el planeta de los márgenes inciertos y las fronteras borrosas, difumina nuestro sentimiento de identidad y nos oscurece la visión, y es probable que nuestra reacción inmediata sea de preocupación y de miedo: el suelo se ha hundido bajo nuestros pies, y nos sentimos como si estuviéramos precipitando en el vacío. Cada vez que estamos a punto de instalarnos sobre algo más firme, es como si los acontecimientos se pusieran de acuerdo para desestabilizarnos. Aun en el caso de que veamos una dirección que nos gustaría seguir, aparece algo que nos bloquea el camino o frustra nuestros planes. Cuando Neptuno está en Tránsito por la Casa 1, es probable que no nos queda otra opción para aceptar nuestra confusión y convivir con ella. Esencialmente, esto significa darnos permiso para no hacer otra cosa que mantenernos a flote hasta que llegue el momento en que podamos pisar de nuevo terreno firme. Y esto no es fácil; se necesita tener mucha confianza en la vida para renunciar a controlarla y esperar a ver qué sucede luego. Lo lamentable es que no todo el mundo tiene esta clase de fe. Con fe o sin ella, el Tránsito de Neptuno por el Ascendente puede ser uno de los periodos más sobrecogedores y solitarios de la vida. Es un Tránsito que hace aflorar todos los sentimientos de abandono y de desatención de cuando éramos niños. Puede ayudarnos a comprender que lo que ahora experimentamos son emociones "viejas" que vuelven a la superficie. Tomarnos el tiempo necesario para hacer el duelo por la madre o el padre ideal que no tuvimos es una manera de empezar a usar de forma constructiva este Tránsito, y explorar estos sentimientos con un terapeuta representará una valiosa ayuda. Son momentos en que nos sentimos vulnerables y desvalidos, y el terapeuta puede ofrecernos el apoyo que nos faltó cuando éramos niños. También puede ser que transfiramos al terapeuta o a la situación terapéutica la rabia con que cargamos por no haber sentido entonces satisfechas nuestras necesidades básicas, y de ese modo la elaboraremos. Llevar a la conciencia estos sentimientos es el primer paso para reconciliarnos con ellos. Cuando Neptuno atraviesa la Casa 1, es frecuente que nos veamos arrastrados a relaciones de tipo víctima/salvador. Es bastante fácil ver cómo podemos identificarnos con una víctima en estos momentos: con frecuencia este Tránsito no sólo produce confusión y el sentimiento de haber perdido la dirección, sino que además puede reactivar las sensaciones de desvalimiento que experimentamos al comienzo de la vida, cuando para sobrevivir necesitábamos de alguien mayor y más poderoso que nosotros. Si nos sentimos débiles, "pequeños" o perdidos, es natural que andemos en busca de alguien que nos rescate. Intentar que otra persona nos salve puede ser beneficioso en forma inmediata, pero es un plan de vida que a la larga está condenado al fracaso. El otro no podrá mantenerse eternamente en el rol de salvador, y tarde o temprano nos fallará. Además, encontrar a alguien que se haga cargo de nuestra vida nos refuerza el sentimiento de pequeñez y debilidad, y perpetúa cualquier tendencia que podamos tener a manipular a los demás explotando su compasión. Sin embargo, para quien sea una de esas personas que han parecido siempre grandes, fuertes y capaces, éste puede ser el momento de dejar asomar -como vía hacia un crecimiento psicológico más global y completo- la parte de su naturaleza débil y vulnerable, y permitir que los demás puedan verla. Pero también es tentador ahora, y en ocasiones apropiado, el papel de salvador. Hasta cierto punto, dejar de lado nuestras propias necesidades para atender a la difícil situación de los que son menos afortunados es una forma positiva y natural de usar este Tránsito. Sin embargo, en nombre de la sinceridad psicológica, debemos preguntarnos qué beneficios personales estaremos obteniendo al asumir el rol de mártir o de mesías. Ayudar a otros es también una manera de consolidar nuestra autoestima, y nos confiere además poder sobre otras personas. Cuando Neptuno anda por el Ascendente y la Casa 1, algunos de nuestros motivos para servir a la gente son sin duda puros, pero también es posible que se infiltren otros factores. Este Tránsito nos ofrece una buena oportunidad para examinar más a fondo nuestras razones para querer ayudar a otras personas. Neptuno estimula el deseo de trascender nuestra condición de seres aparte y de fundirnos con algo mayor que nosotros, pueden darse anhelos y vivencias de naturaleza mística, los sentimientos piadosos cobran altura, y en estos momentos así debemos ejercer cierta discriminación en cuanto a aquello que decidamos adorar o a lo que elijamos entregarnos. La credulidad legendaria de Neptuno da margen para algún que otro chiste, pero por el mundo andan charlatanes que pueden hacernos algo mucho peor que simplemente llevarnos al huerto. Si (como les sucede a muchos) nos enamoramos durante este Tránsito, no es simplemente de cualquiera, sino del hombre o la mujer de nuestros sueños. El problema es que tarde o temprano nos despertamos y descubrimos que el ser amado no es lo que imaginábamos que era. Quizás hayamos estado esperando que otra persona fuese el padre o la madre ideal que perdimos o que nunca tuvimos. Bajo la influencia de este Tránsito, sin embargo, tendremos que afrontarnos al hecho de que necesitamos encontrar a nuestro padre o a nuestra madre ideal dentro de nosotros. Los románticos estarán ahora en su elemento: se sentirán transportados un día a las cumbres del éxtasis, para precipitarse al siguiente en abismos de desilusión y desesperanza. Si siempre hemos llevados una vida rígida y cautelosa, pero aburrida, puede suceder que el efecto de disolución y afloramiento de Neptuno sea precisamente lo que necesitamos para nuestra próxima etapa de crecimiento. Ahora, cualquier cosa que nos prometa liberarnos de nuestras cadenas será muy tentadora. Con Neptuno en Tránsito por la Casa 1, quizás nos sintamos atraídos hacia el alcohol y otras drogas como manera de expandir nuestros limites, o como forma de escapar de las dificultades que no queremos afrontar. Durante este periodo, las personas propensas a las adicciones tendrán que ejercitar su capacidad de restricción y de discrimación, y encontrar maneras más sanas de afrontar los problemas y el dolor. También es probable que nos sintamos más cansados y aletargados que de ordinario, especialmente cuando Neptuno esté cruzando el Ascendente. Durante el día tenemos sueño y después nos pasamos despiertos todas la noche, cuando deberíamos estar durmiendo. Puede ser que sintamos "nostalgia de lo divino" -es decir, la ansiedad por retornar al estado de unidad con la totalidad de la vida que conocimos antes de nacer- y que experimentemos la fuerte tentación de apartarnos del mundo de lo cotidiano para vivir en el de las fantasías y los sueños. Hasta cierto punto, es probable que necesitemos ceder a estos impulsos antes de volver a emerger, dispuestos a enfrentarnos otra vez a la realidad mundana.

Neptuno en Tránsito en la Casa 2: Si bien este Tránsito aporta cambios en la esfera del dinero, de las posesiones materiales y de nuestro sistema de valores en general, la forma exacta en que esto suceda puede variar significativamente de una persona a otra. En algunos casos, el Tránsito de Neptuno por la Casa 2 puede aumentar la avidez de dinero y de posesiones materiales. Tal vez nos encontremos fantaseando más que nunca con todas las cosas que podríamos hacer si tuviéramos suficientes recursos financieros. La Casa por la que transita Neptuno en nuestro mapa natal es el ámbito en el que buscamos la experiencia de algo luminoso y divino. Cuando se trata de la Casa 2, quizá veamos el éxito material como la esencia y la finalidad de toda existencia, como si la riqueza fuera el mismo cielo. El dios Neptuno tenia grandes riquezas bajo el mar, y sin embargo seguía ávido de las posesiones terrenas de su hermano Júpiter. Si somos pobres, queremos lo que tienen los ricos; si somos ricos, seguimos queriendo más. El hecho de que hagamos o no algo concreto para realizar estos sueños ya es otra historia. Neptuno no es lo más práctico de los planetas. Sin embargo, incluso si de resultas de este Tránsito alcanzamos todo el éxito material que esperábamos, nos encontramos con que aún nos falta algo. En última instancia, lo único que puede satisfacer a Neptuno es el infinito. El tipo de totalidad y de realización que busca Neptuno no se puede hallar en nada externo; sólo se encuentra en un plano interior, dentro del propio ser. Cuando el Tránsito de Neptuno por la Casa 2 haya finalizado, algunos ya conoceremos la verdad. Neptuno confunde las distinciones y cuando transita por esta Casa puede provocar el caos, la confusión y el engaño en asuntos de dinero. Cegados por nuestra bruma, hacemos inversiones imprudentes y cometemos errores de juicio que nos salen muy caros. Hasta lo que parecía un negocio seguro puede salir mal debido a fallos inesperados y circunstancias imprevistas. Neptuno vive en el mundo de los cuentos de hadas, y a alguien que esté pasando por este Tránsito puede resultarle difícil resistirse a la influencia de cualquier plan que le ofrezca un enriquecimiento rápido. También otras personas pueden engañarnos: nos ofrecen dinero o maneras de obtenerlo y después no cumplen lo prometido. Por la noche, nos visitan los ladrones, o quizá somos nosotros quienes nos sentimos tentados de probar alguna forma ilegal o deshonesta de hacer dinero. Unas palabras de advertencia: generalmente, los tratos deshonestos no tienen éxito cuando Neptuno está pasando por esta Casa. Durante este Tránsito podemos tener muchas dificultades para conservar el dinero, y es probable que nos esfuerzos para acumular riquezas (sobre todo un plan que nos ofrezca un enriquecimiento rápido) se quedan en nada. El dinero se nos escurre entre los dedos como si fuera agua, y un día podemos descubrir, al despertarnos, que nos hemos convertido en adictos a las tarjetas de crédito y que estamos gastando compulsivamente más de lo que tenemos o de lo que nos podemos permitir. O recibimos un sustancioso cheque en el correo de hoy, pero en el de mañana nos llega una factura por ese mismo importe. Detrás de todos los efectos de Neptuno pasando por la Casa 2 hay implicaciones más profundas. Neptuno disuelve las fronteras rígidas o muy estrechamente definidas. Nuestro Ser más profundo es ilimitado e infinito, y a Neptuno no le gusta que lo olvidemos. Si llegamos a apegarnos demasiado a algo, puede ser que nos lo quite para recordarnos que nuestra verdadera identidad no depende de que ese algo especifico sea parte de nuestra vida. Si nuestro sentimiento de identidad está ligado con nuestra cuenta bancaria o con nuestras posesiones, el Tránsito de Neptuno por la Casa 2 hará todo lo que pueda para alterar el "status quo". Nuestro verdadero valor no se puede medir en términos materiales, y en última instancia esto es lo que quiere demostrarnos Neptuno. A pesar de todo, la mayoría de las personas adoran las comodidades y están ávidas de la seguridad y el poder que trae consigo el dinero. La propiedad nos hace sentir seguros, y nos definimos por nuestros gustos, es decir, por las cosas que elegimos poseer. La mayor parte de nosotros no nos decidiríamos a renunciar a nuestro dinero ni a nuestras posesiones para demostrar que nuestra verdadera identidad no tiene limites. Por consiguiente, a Neptuno, en su Tránsito, no le queda otra alternativa que operar subrepticiamente para enseñarnos sus lecciones y cambiar nuestras actitudes y nuestros valores en este dominio. Durante este Tránsito, motivados inconscientemente por Neptuno, organizaremos sin darnos cuenta circunstancias que nos llevarán a perder algo a los que estamos apegados... en especial dinero o propiedades. Nos olvidamos de cerrar bien la ventana del baño o de cerrar con llave la puerta de atrás, y nos dejamos convencer de la conveniencia de participar en inversiones y proyectos imprudentes. En nosotros hay algo que busca redimirse renunciando a nuestros apegos y descubriendo el Si mismo que permanece cuando todo lo demás nos ha sido arrebatado. A medida que Neptuno transita por la Casa 2, lo que valoramos va cambiando. Y cuando nuestros valores cambian, cambian también las opciones que hacemos en la vida. En ciertos casos, este Tránsito se manifiesta de manera muy concreta, es decir que nos ganamos la vida mediante un tipo de trabajo de índole "neptuniana" como actores, modelos, pintores o poetas, o dedicándonos a la danza, la moda, la fotografía, las artes curativas, la venta de alcohol o de otras drogas, etcétera. También profesiones tan variadas como la de sacerdote, la de químico y la de marino mercante pueden estar relacionadas con este Tránsito de Neptuno por la Casa 2.

Neptuno en Tránsito en la Casa 3: El Tránsito de Neptuno por esta Casa altera la forma en que funciona la mente. En particular, la receptividad natural de Neptuno significa que nos volvemos más sensibles a las corrientes ocultas y a los matices afectivos del medio. La intuición y la percepción se incrementan, y advertimos que a nuestro alrededor suceden cosas que antes jamás notábamos. Sin embargo, el efecto disolvente de Neptuno sobre la mente indica también que habrá momentos en los que experimentemos confusión mental y dispersión en el pensamiento. Las personas que se orgullezcan de tener un enfoque claro y racional de la vida tendrán gran dificultad para enfrentarse con este Tránsito. Podemos contemplar cualquier situación desde de tantos ángulos o niveles diferentes que puede resultarnos mucho más difícil tomar una posición definida sobre puntos respecto de los cuales antes estábamos absolutamente seguros. Una mentalidad abierta es una bendición... hasta cierto punto. Somos tan receptivos a los demás que fácilmente podemos dejarnos llevar por lo que tienen que decirnos. Más crédulos que de ordinario, corremos mayores riesgo de dejarnos engañar por cualquier personalidad poderosa o carismática con la que tropecemos. Por esta razón muchos astrólogos nos advertirán que tengamos cuidado con las personas por quienes nos dejemos influir mientras estamos pasando por este Tránsito. Neptuno también puede crear confusión en nuestro trato con los demás. Creemos que están diciendo una cosa, y luego descubrimos que no habíamos entendido bien lo que nos decían. También los demás pueden interpretarnos mal. Muchos de estos problemas se pueden evitar si nos tomamos el tiempo necesario para aclarar los detalles de cualquier transacción o intercambio en que debamos participar durante este periodo. Si no, es probable que tengamos que aprender de nuestros errores para andar con más cuidado en el futuro. En esta Casa, Neptuno es paradójico. Por un lado, tenemos propensión a malentender o malinterpretar a otros, y sin embargo, por otro lado, nuestra capacidad de sintonizar con los procesos mentales de la gente llega a ser poco menos que lectura de pensamiento. Sabemos lo que otros van a decir antes de que lo digan, o quizá se nos ocurre ideas que consideramos propias, cuando en realidad hemos absorbido los pensamientos de quienes nos rodean. Hasta puede suceder que expresemos cosas que otras personas piensan, pero que no dicen. Esto puede ser positivo para los escritores o para los oradores públicos, que tienen la capacidad de actuar como canales o mediums a través de los cuales pueden fluir la ideas y la información, y es probable que lo que podamos decir o escribir conmueve o inspire a otras personas. Sin embargo, si Neptuno forma aspectos difíciles, existe también la posibilidad de que nuestra percepción resulte deformada (generalmente por nuestros propios complejos inconscientes) y de que estemos dando expresión a opiniones y puntos de vista erróneos o concebidos incorrectamente. Más adelante es probable que tengamos que admitir nuestros errores de apreciación... y también esta experiencia humillante es una lección típicamente neptuniana. Aun cuando no estemos procurando conscientemente engañar a nadie, este Tránsito puede dificultarnos la expresión sincera o clara de lo que sentimos. Tenemos sentimientos que son imposibles de expresar con palabras, o intentamos decir lo que creemos, pero tan pronto como hemos pronunciado las palabras caemos en la cuenta de que hay otros factores que contradicen lo que acabamos de expresar. En contraposición con la intensificada credulidad y con los malentendidos que con frecuencia acompañan este Tránsito, Neptuno hace también que tengamos más conciencia de los significados y mensajes ocultos que van incluidos en lo que la gente dice y hace. Un hombre le asegura a su mujer cuánto la ama, y sin embargo, ella percibe en él otras emociones. En otras palabras, nos damos cuenta de lo que no se dice o no se expresa, incluso cuando la gente insiste en que nos está diciendo la verdad. Este Tránsito provoca muchas confusión mental. ¿Hemos de dar crédito a lo que nos está diciendo o a lo que sentimos? ¿Son correctas, o nos estamos imaginando algo que no existe? Tal como se podría esperar con Neptuno, en esto no hay respuestas claras y definidas. Es probable que lo que estamos percibiendo sea correcto, pero también es verdad que nuestras propias dudas e inseguridades pueden estar oscureciendo nuestra interpretación del mensaje. Lo mejor que podemos hacer es mirarnos por dentro y tratar de distinguir hasta qué punto nuestras ansiedades se basan en la realidad de la situación, o si se generan principalmente en los miedos y complejos profundos con que todos cargamos. Al hacerlo, podríamos llegar a reconocer que, efectivamente, nuestros complejos íntimos influyen en el tipo de experiencias que atraemos sobre nosotros y a nuestra vida. Explorar la conexión entre lo que sucede en el medio y lo que sucede en nuestro interior es una manera fructífera de usar este Tránsito. También es posible que sintamos el deseo de enriquecer nuestros conocimientos sobre arte, música, danza y poesía, así como el estudio de la metafísica, religión o los fenómenos psíquicos o el ocultismo. Esta Casa se asocia también con los familiares y vecinos. Durante este Tránsito puede suceder que alguna de estas personas nos engañe, o que alguien nos pida que hagamos concesiones o que aceptemos compromisos en interés de algún familiar o vecino. Quizá alguno de ellos esté pasando por una etapa difícil, y es probable que estemos muy sensibles a sus necesidades y dificultades. Lo mismo que con cualquier Tránsito de Neptuno, es necesario que tengamos cuidado de establecer claramente los limites; participar sin restricción alguna en los problemas de un hermano o de un vecino podría dejarnos sin recursos, sean éstos físicos, psicológicos o materiales. En vez de "hacernos cargo" nosotros de todas sus dificultades, con frecuencia es más prudente sugerir a quien tiene un problema que busque ayuda profesional o ponerlo en contacto con personas u organizaciones que tengan experiencia con ese tipo de situaciones.

Neptuno en Tránsito en la Casa 4: El Tránsito de Neptuno por la Casa 4 nos toca en un nivel profundo, y sus efectos se manifiesten en nuestra vida tanto interior como exteriormente. Es obvio que ambas dimensiones están conectadas: las contingencias externas estimulan cambios internos, y cualquiera de éstos puede encontrar alguna forma de expresión externa. En cualquier momento del periodo en que Neptuno cruza la Casa 4 podemos pasar por fases de confusión interior. No estamos del todo seguros de quiénes somos, ni de para qué estamos aquí. La Casa 4 se asocia con nuestra base de operaciones: en un nivel externo es nuestro hogar, pero psicológicamente representa "el lugar de donde venimos". La presencia de Neptuno en esta Casa puede reflejar una sensación de andar a tiendas: no sabemos dónde estamos y no tenemos un sentimiento de nosotros mismos lo bastante sólido para que nos sirva de base para nuestra visión de la vida. Especialmente cuando Neptuno es Tránsito se demora en las inmediaciones del Nadir, quizá necesitemos tomarnos tiempo para estar simplemente con nosotros, para dirigir la mirada hacia dentro y hacer contacto con lo que sentimos en lo más profundo de nosotros mismos. Al enfocar la atención hacia dentro y retraernos en nuestro propio interior seremos más capaces de sintonizar con nuestras necesidades y anhelos más íntimos. Lo adecuado es detenernos a hacer un inventario de nuestra vida, y hay algunas preguntas que nos ayudarán en el proceso. ¿Qué es lo que nos ha motivado hasta ahora?. Independientemente de lo que otros pueden querer de nosotros, ¿qué es lo que en realidad queremos? ¿Qué es lo que nuestra psique quiere que nos suceda? Cuando Neptuno transita la Casa 4, no es probable que encontremos respuestas rápidas o sensacionales a estas preguntas. Si el Tránsito es de Urano, es probable que un día nos despertemos de pronto, con una total seguridad de quiénes somos y sabiendo con certeza qué queremos de la vida... pero Neptuno no funciona de esta manera. Con Neptuno sólo necesitamos estar con nosotros mismos, y esperar hasta que sintamos o intuyamos más claramente cuáles son las verdaderas necesidades de nuestro Ser nuclear. Neptuno no nos empuja ni nos acosa; apenas si nos da algún discreto codazo. Y cuando transita por la Casa 4, nos pide que hallemos el significado y la fuerza en nuestro propio interior -que seamos fieles a nuestra propia psique- en vez de andar buscando "ahí fuera" algo que nos diga qué hemos de ser o qué debemos hacer. En estos momentos, el sentimiento de que nuestra vida está incompleta puede llevarnos a una reevaluación de nuestras necesidades y motivaciones más profundas. Neptuno puede removernos un malestar profundo: no estamos satisfechos con las circunstancias que nos rodean y tampoco nos sentimos conformes con el tipo de estructuras que nos hemos ido creando en la vida. En otras palabras, estamos frustrados con la forma en que está organizada nuestra vida. La Casa tiene un efecto de rebote sobre la Casa 10, y parte de esta frustración puede relacionarse de forma directa con sentimientos de insatisfacción con nuestro trabajo. De hecho. es probable que necesitemos reservarnos algún tiempo, aparte del trabajo o de otros compromisos externos, para obtener más espacio para nosotros mismos. Al reducir nuestra actividad externa somos más capaces de respetar el proceso de despliegue interno que requiere nuestro psiquismo. Si nos silenciamos un poco somos capaces de "oír" nuestras necesidades y demandas más profundas. En este sentido, Neptuno por la Casa 4 nos insta a que sacrifiquemos parcialmente nuestro compromiso con el mundo exterior, o que renunciemos a él, en aras de una comunión más intima con nuestro ser interior. En estos momentos pueden movilizarse también recuerdos del pasado. Complejos y pautas inconscientes relacionados con las experiencias y los condicionamientos de la niñez se desprenden de las profundidades de la psique para emerger a la superficie de la conciencia. Hacernos mirar hacia adentro de nosotros mismos es el efecto más sutil de este Tránsito, que también puede manifestarse de forma muy concreta en problemas que tienen que ver con el hogar y con la vida personal. Es muy frecuente en la que hacemos reajustes importantes o hasta sacrificios dentro del ámbito doméstico. Quizás estén viviendo con nosotros personas que necesitan un cuidado o un apoyo especial: un familiar enfermo, o bien un cónyuge, amante, hijo o compañero de piso que pasa por una época difícil. Puede ser que lo que sucede en el hogar nos agote tanto o nos exija tanta atención que otros aspectos de la vida tengan que pasar a segundo plano. Cualquier de estas contingencias refleja la tendencia de Neptuno a disolver la separación pidiéndonos que dejemos de lado nuestras propias necesidades en bien de los demás. Hacerlo así puede ser lo correcto y apropiado durante este Tránsito, pero también es necesario reconocer y llegar a un acuerdo con las partes de nosotros mismos que pueden resentirse por los sacrificios que tenemos que hacer. En caso contrario, las aguas profundas del ambiente hogareño quedarán contaminadas con la ponzoña de un resentimiento no reconocido como tal.En algunos casos, nos encontramos atrapados en un conflicto entre nuestra vida personal (la Casa 4) y nuestra vida profesional (la Casa 10). En esta situación, la mayoría de las personas pueden sentir la necesidad de sacrificar parte del tiempo que dedican a las actividades profesionales para atender a problemas personales o domésticos urgentes. Sin embargo, lo que sucede a veces es lo inverso; renunciamos a parte del tiempo que reservamos para nuestra vida personal a fin de poder atender a las actividades de la Casa 10. En el primer caso, se renuncia a la profesión en aras del hogar; y en el segundo, la esfera hogareña queda subordinada a la profesional. En cualquier de los casos, nos encontramos con Neptuno, el planeta que nos enseña a sacrificar y a renunciar. El área del mapa por donde transita Neptuno es el ámbito en el que buscamos una totalidad y una realización mayores, algunas personas trabajan con gran empeño para mejorar su hogar. Algunas realizan reformas para hacer de su vivienda un lugar más acogedor o más hermoso, lo cual puede ser un uso positivo de este Tránsito.

Neptuno en Tránsito en la Casa 5: La necesidad subyacente en esta Casa es la de distinguirnos como seres especiales y únicos, el deseo de expresar y de irradiar nuestra individualidad, poniendo nuestro sello sobre cualquier cosa que hagamos. Cuando Neptuno -el planeta que no sabe de fronteras ni de limites- transita por ella, podemos sucumbir a una fuerte tendencia al autoengrandecimiento o hacer valer de forma inapropiada las exigencias de nuestro ego. Es ley de vida que tras la inflación viene la depresión, y si bajo la influencia de este Tránsito nos dejamos llevar demasiado por nosotros mismos, inevitablemente terminaremos por tropezar. Cuando Neptuno transita por la Casa 5 no es excepcional que dramaticemos en exceso y exageremos todo lo que nos sucede. Nada es de tamaño natural: lo nuestro no es felicidad, sino éxtasis, y lo que normalmente nos entristecería, nos arroja a los abismos de la tragedia y de la desesperación. Y en algún momento, entre estos desaforados cambios anímicos, somos capaces de descubrir un sentimiento más auténtico de nuestra identidad, de nuestro valor y de nuestras capacidades. Neptuno vivifica la imaginación, y para personas con inclinaciones artísticas este Tránsito puede ser un periodo fértil, que les aporte ideas nuevas. En cuanto a los que nunca hemos recorrido realmente nuestro potencial creativo, quizá podemos hacerlo en este momento. Sin embargo, si no estamos dispuestos a dedicarle el esfuerzo y la disciplina (Saturno) necesarios para darle manifestación concreta, nuestra inspirada visión artística no saldrá del nivel de la fantasía. También la búsqueda de placeres puede ser a la vez gratificante y esquiva cuando Neptuno se mueve por la Casa 5. Como habitualmente se da una fascinación por todo lo relacionado con la Casa por donde transita, en general, se recomienda a las personas que dediquen su tiempo libre a aficiones o actividades que les interesen, que pueden ir desde acudir a una clase nocturna de caligrafía o de pintura hasta frecuentar espectáculos de teatro o ballet. La dificultad aquí puede estribar en decidir a cuál de nuestros múltiples intereses dedicarnos. Una vez optamos por uno, puede absorbernos totalmente y hacer que nos sintamos mejor y más completos. Por otra parte, también corremos el riesgo de que una actividad pensada para las horas libres lleguen a obsesionarnos, lo que en principio no tiene por qué ser problemático, a no ser que usemos esta forma de distracción como evasión de otros aspectos de nuestra vida que debemos afrontar. La Casa 5 se asocia con el amor y el romance, y aquí Neptuno plantea diversos problemas, el más común de ellos es el de idealizar una relación o a una persona amada. Puede suceder que atribuyamos cualidades "divinas" a nuestra pareja, sin llegar a ver sus fallos, y que después nos desencantamos al ver que no está a la altura de nuestras expectativas. Cuando está en danza Neptuno, no es probable que el romance sea fácil ni directo. Adoramos a alguien a distancia, o nos enamoramos de una persona que, por la razón que sea, no puede correspondernos como necesitamos. Las relaciones víctima/salvador son comunes con este Tránsito de Neptuno: nos sentimos atraído por personas que evidentemente sufren o están en dificultades. Una vez más, es necesario que examinemos nuestros motivos para embarcarnos en esta clase de relaciones. ¿Representar el papel de salvador nos permite afianzar un sentimiento de ser valiosos y fuertes? ¿Creemos que servir a los demás es la única manera de conseguir que nos amen? Pero también podemos hacer nosotros el papel de víctima y andar en busca de alguien que nos salve. Aunque es posible que el amor compartido sea benéfico para ambas partes, en relaciones tan desiguales pueden ocultarse muchas trampas. Podemos encontrarnos con Neptuno a través de nuestros hijos, otro asunto de la Casa 5. Es probable que en esta época tengamos que hacer sacrificios por nuestros hijos. Los problemas más sutiles relacionados con este Tránsito puede ser nuestra tendencia a idealizar en exceso a un hijo, o el intento de convertirlo en alguien capaz de redimirnos. ¿Por qué es tan importante para nosotros que nuestro hijo sea excepcional? ¿Qué es lo que queremos de él -o ella- viva en nuestro nombre? Es probable que tengamos que quedarnos a un lado, viendo cómo un hijo mayor pasa por una crisis emocional que no podemos impedir. La renuncia es uno de los problemas clave con Neptuno. Si nuestros hijos se están haciendo mayores, este Tránsito puede indicar la necesidad de que los dejemos ir; si por algún motivo sufren, quizá tengamos que reconocer los limites de nuestra capacidad de protegerlos, o debamos renunciar a nuestra condición de padres omnipotentes. También en este Tránsito pueden producirse embarazos no planeados, pero muchos psicólogos opinan que los embarazos accidentales no existen, y que si terminamos en esta situación aprenderemos muchísimo sobre nosotras mismas examinando cualquier posible motivación oculta para quedarnos embarazadas en este momento. ¿Será el embarazo una manera de manipular a nuestra pareja o un intento de consolidar una relación? ¿O quizá es un medio de evitar otros problemas, como podría ser la continuación de una carrera? Afrontar con sinceridad nuestras motivaciones ocultas puede ser difícil, pero es importante no sólo para nosotras mismas, sino también para el padre y el niño.

Neptuno en Tránsito en la Casa 6: Este Tránsito afecta en particular a dos esferas de la vida: el trabajo y la salud. Como Neptuno disuelve las fronteras, cuando transita por la Casa 6 el limite entre lo que hay dentro y fuera de nosotros se vuelve más permeable. Si esta época observamos nuestro cuerpo atentamente, veremos la forma en que registra lo que percibimos y "captamos" del medio: entramos en una habitación y nos sentimos físicamente ligeros, alegres y expansivos, pero al pasar a otra habitación se nos hace un nudo en el estómago y el cuello se nos pone tenso. Es mucho lo que podemos aprender en estos momentos si nos tomamos el tiempo necesario para examinar la reacción de nuestro cuerpo ante personas y situaciones diferentes. Además, como nuestras defensas físicas se debilitan, somos más propensos a la invasión de los microbios que puede haber en la atmósfera, y al contagio de enfermedades o a los efectos del estrés. Por esta razón debemos hacer todo lo posible por fortalecer el sistema nervioso. El ejercicio, el descanso y la dieta, en proporciones adecuadas, pueden ayudar a contrarrestar algunos de los posibles efectos de este Tránsito. Somos más sensibles a lo que incorporamos a nuestro organismo, y por lo tanto el abuso del alcohol y otras drogas puede ser peligroso. Quizá descubramos que hay ciertos alimentos ante los cuales nuestro cuerpo tiene una reacción negativa. Tener que ajustarnos a una dieta es una de las formas de sacrificio que puede exigirnos Neptuno cuando se desplaza por la Casa 6. Sin embargo, este planeta es capaz de exaltarnos en cualquier Casa por donde transite, y corremos el riesgo de ponernos obsesivos con la salud y la dieta. En nuestra búsqueda de la salud ideal, es posible que depositemos toda nuestra fe en un determinado programa dietéticos. Si se encaran con sensatez, algunos de estos regímenes -el ayuno de uvas, el crudivorismo o las dietas destinadas a evitar mucosidad, por ejemplo- pueden tener un efecto depurador y benéfico sobre el organismo. Pero debemos practicarlos con discernimiento y sentido común, y pedir orientación a un profesional capacitado antes de embarcarnos en dietas "extremistas", especialmente porque los problemas de salud pueden ser difíciles de diagnosticar: hay casos de personas con Neptuno en Tránsito por la Casa 6 a quienes se les trató una enfermedad que no tenia, o se les prescribió una medicación que les produjo efectos secundarios. Durante este Tránsito puede ser benéficas las medicinas alternativas o complementarias, como la homeopatía, la naturopatía o la acupuntura, que buscan las causas sutiles de la enfermedad, y generalmente tratan con más delicadeza al cuerpo. Cuando anda rondando Neptuno, las enfermedades pueden ser de origen psicológico, y es posible que sirvan a algún motivo o propósito oculto. La fe y la actitud desempeñan un importante papel en el curso de la recuperación de cualquier enfermedad, y esto es de importante decisiva cuando Neptuno está en Tránsito por la Casa 6. Si queremos vivir, y creemos que podemos recibir ayuda, nuestras posibilidades de recuperar la salud aumentan. Si estamos hartos de la vida y nos han dicho que no hay curación posible, lo más probable es que renunciemos a luchar y nos muramos. El trabajo es otra de las áreas que afecta Neptuno cuando atraviesa la Casa 6: puede ser que en esta esfera se nos exija alguna forma de adaptación o de sacrificio. Tal vez estemos ansiosos de encontrar un trabajo que nos permita sentirnos más realizados que en nuestra actividad actual y no lo consigamos. O podemos vernos obligados, quizá por razones financieras o prácticas, a seguir en un trabajo que no nos satisface del todo. Durante este Tránsito es posible que tengamos a aceptar una situación laboral en la que, por el momento al menos, no podemos introducir modificaciones. Pero al imponérnosla, Neptuno nos está enseñando una de sus lecciones: que a veces, sólo si renunciamos al intento de cambiar las cosas aparece la solución a nuestros problemas. El sacrificio en relación al trabajo puede hacernos sentir de otras maneras. Si pasamos por un Tránsito de Neptuno por la Casa 6, es probable también que tengamos que dar más de lo que recibimos. Quizás estemos trabajando muchísimo y no recibamos una remuneración justa, o tal vez nuestro trabajo nos exige vivir en algún lugar que no nos gusta, o que sea tan agotador que nuestra salud y nuestra vida personal se resienten. En ciertos momentos de este Tránsito es probable también que nos sintamos incapaces de hacer frente a los detalles prácticos de la vida diaria. Las rutinas de cada día nos parecen increíblemente aburridas o absurdas; quisiéramos una vida que tuviera más encanto y no la condena de tener que cocinar, quitar el polvo y preocuparnos de las facturas que hay que pagar. Es posible que hasta las tareas más sencillas nos resulten complicadas y difíciles. Pero aun así este Tránsito favorece nuestra capacidad de ver la belleza en las pequeñas cosas cotidianas que quizás antes habríamos pasado por alto, dándonos la ocasión de descubrir la verdad del adagio que expresa que "en cada mota de polvo hay innumerables Budas". Pese a todas las dificultades que puede provocar, Neptuno en Tránsito por la Casa 6 quizás aluda a un periodo en el que estamos absorbidos por un trabajo que consideramos muy gratificante. En particular, puede ser un buen momento para una labor artística o creativa, o para un trabajo relacionado con atender o ayudar a otras personas. 

Neptuno en Tránsito en la Casa 7: Cuando Neptuno transita por la Casa 7, cambiamos por mediación de situaciones que se dan en la esfera de la relaciones intimas. Algunas de estas experiencias no son fáciles, pero nos ofrece la oportunidad de conocernos más a nosotros mismos y aumentar nuestra intima comprensión del ámbitos de las relaciones en general. Aunque tengamos ya una relación de pareja, en estos momentos es posible que nos interesa una persona nueva a quien acabamos de conocer. Pero es probable que haya complicaciones; quizá no estemos percibiendo con claridad a esta persona. Al tener a Neptuno en Tránsito por la Casa 7, puede pasar que busquemos a un dios o a una diosa, un caballero de resplandeciente armadura o a la frágil doncella rubia de nuestros sueños. Proyectamos sobre la otra persona una imagen de nuestra pareja ideal y no llegamos a ver cómo es en realidad. Finalmente, cuando él -o ella- demuestra que es un ser humano, con fallos e imperfecciones, nos decepciona. Esto no tiene por qué significar el fin de la relación; más bien es el fin de nuestras ilusiones sobre la otra persona. Sólo entonces podemos comenzar la tarea de edificar la relación sobre cimientos más sólidos. Es frecuente que los planetas que transitan por la Casa 7 reflejen atributos y rasgos que en este momento estamos predispuestos a descubrir en nosotros mismos o a incorporar a nuestra propia naturaleza. En el caso de Neptuno, podemos enamorarnos de un artista cuya creatividad admiramos, y esto es un indicio de que estamos preparados para explorar nuestra propia creatividad. Si quien nos atrae poderosamente es una persona de inclinación mística o religiosa, esto significa que es el momento de examinar más de cerca nuestra propia capacidad de engañar y de ilusionar. Con este Tránsito son comunes las relaciones víctima/salvador. Puede ser que nos relacionamos con personas que necesitan ser "salvadas": alcohólicos, drogadictos u otras almas perdidas y confundidas. Nuestra pareja (o alguna otra relación) puede estar pasando por dificultades bastante graves, o tener problemas de salud, de dinero o de trabajo: sea cual fuere la causa, necesita de nuestro apoyo, nuestros cuidados y nuestra comprensión. En ocasiones este Tránsito coincide con el hecho de que nos enamoremos de personas que no son libres de formalizar un compromiso o que no son capaces de amarnos. Quizá tengamos que adaptarnos y hacer importantes sacrificios en aras de una relación. En estos momentos debemos tener cuidado de no llevar nuestro altruismo hasta el extremo de convertirnos en felpudos que fácilmente se dejan pisotear y ensuciar. Si en el pasado hemos sido demasiado egoístas, intolerantes y mezquinos, este Tránsito nos exigirá que nos volvamos más flexibles y menos exigentes. Sin embargo, si en repetidas ocasiones hemos dejado que otros se aprovechan de nosotros, este Tránsito nos impondrá difíciles lecciones para enseñarnos la necesidad de trazar con más firmeza los limites y de tener más respeto por nuestros propios derechos y necesidades. El Tránsito de Neptuno por la Casa 7 es también una fase en la cual podemos esperar que otro nos salve y nos redima, que alguien nos libere de nuestro dolor y satisfaga nostalgias más profundas. Inconscientemente, estamos buscando el padre o la madre ideal que hemos perdido, que nos entenderá perfectamente y que siempre estará allí cuando lo necesitemos. Lamentablemente, no hay pareja capaz de semejante hazaña, y es inevitable que en algún momento ella -o él- nos falle y nos decepcione. Sin embargo, sólo cuando algo así suceda podremos iniciar el proceso de duelo por la pérdida de ese "otro" ideal, y empezar a buscar dentro de nosotros la aceptación y la comprensión afectuosa que hasta este momento hemos buscado en la pareja. También puede suceder que tengamos una relación de pareja muy lejana de la ideal, pero nos neguemos a admitirlo. Fingimos que todo está bien y procuramos mostrar al mundo que la relación es perfecta. Pero Neptuno tiene una manera peculiar de descubrirnos: los sentimientos inexpresados se acumulan y terminan por estallar de forma desagradable, o su vuelven hacia adentro y nos atacan en forma de enfermedad o de depresión. Éste es un periodo en el cual necesitamos llevar a la superficie las frustraciones que sentimos en nuestras relaciones, de manera que podamos encararlas... y resolverlas, esperemos. Esto requiere, en primer lugar, coraje, disposición a admitir que algo anda mal. A la larga, el intento de autoengañarnos en el dominio de la vida por donde transita Neptuno no compensa. La Casa 7 hace referencia también a nuestra interacción con la sociedad en general, a lo que tenemos para ofrecer a los demás y a lo que ellos ven en nosotros. Con Neptuno de paso por aquí, somos capaces de expresar mejor nuestra sensibilidad y nuestra compasión por los demás. Artistas, músicos, sanadores, psicólogos, fotógrafos y todos aquellos cuya profesión sea neptuniana pueden encontrarse con que en este periodo el público se muestra muy receptivo con ellos. Sin embargo, como Neptuno es también el planeta de la víctima y del chivo expiatorio, en este periodo puede ser que nos convirtamos en centro de escándalo público, o de algún modo se nos recrimine o "castigue" por poseer determinadas características que a otras personas se les hace difícil aceptar en si mismas.

Neptuno en Tránsito en la Casa 8: Neptuno disuelve las fronteras y la separación, y en qué lugar habría de hacerlo mejor que aquí, en la Casa 8, la del sexo, la muerte, la intimidad y el compartir. Neptuno puede crear confusión , desilusión o desengaño en cualquier de estos dominios y, sin embargo, cuando transita por esta Casa también aporta a las relaciones experiencias de naturaleza inspiradora, e incluso estática. Los intercambios entre personas, independientemente de que la moneda sea de índole material, emocional o sexual, se verán afectados por cualquiera de las posibles influencias de Neptuno. En un nivel mundano, este Tránsito indica una propensión a los malentendidos en nuestras transacciones con otras personas. Cualquier arreglo contractual en el que intervengamos debe ser planteado con toda la claridad posible, porque de no ser así podríamos descubrir que la otra persona y nosotros entendemos el acuerdo de muy diferente manera. En este momento es necesario asegurar las promesas por escrito y leer bien la letra pequeña, y esto es válido principalmente para los tratos financieros, que pueden resultar confusos. Neptuno crea vaguedad y credulidad; no vemos con claridad, tal con son, ni a las personas ni las situaciones, y es bien fácil que en este momento puedan engañarnos, también es frecuente que inconscientemente nos tendamos nosotros mismos una trampa: si no andamos con los ojos bien abiertos y nos hacemos aconsejar en nuestras transacciones por personas de mentalidad práctica en quienes se pueda confiar, podemos caer ingenuamente en un pozo. A la inversa, en estos momentos quizá también tengamos la tentación de querer engañar a otros. A la Casa 8 se la llama la Casa del dinero de los demás, y se asocia específicamente con las finanzas y los recursos que compartimos con otra persona (generalmente un cónyuge o un socio comercial, o alguien con quien tenemos una vinculación bastante intima); por ello, durante este Tránsito conviene ser escrupuloso con la forma en que gestionamos el dinero o los recursos ajenos. Al pasar por la Casa 8, Neptuno nos hace estar abiertos a lo que los demás quieren o valoran. Como resultado, puede ser que las creencias de otras personas nos conmuevan hasta tal punto que alteremos nuestras propias opiniones o prejuicios. O si no, podemos encontrarnos en una situación que nos impone hacer concesiones en favor de otros; los valores de nuestro socio están en conflicto con los nuestros, y somos nosotros quienes terminamos adaptándonos y aceptando compromisos. En cualquier de los casos, Neptuno en la Casa 8 nos pide que "renunciemos" a algo -a nuestro dinero o nuestras posesiones, a alguna de nuestras creencias o valores- como parte de un proceso de acercamiento a otras personas, o de fusión con ellas. Como en esta temporada somos más susceptibles a la influencia de otras personas, debemos tener cuidado y mirar bien en quién estamos depositando nuestra fe. También bajo la influencia de este Tránsito, lo sexual puede ser un medio simbólico por lo cual transcendemos el aislamiento, ya sea perdiéndonos en otra persona o absorbiendo a alguien diferente de nosotros. El amor y el sexo pueden ser una escapatoria, una manera de abandonarnos o de olvidarnos a nosotros mismos: nos dejamos ir y nos entregamos a otra persona. El sexo es el ámbito en el cual renunciamos a la responsabilidad y al control personales: alguien nos cautiva y nos dejamos llevar por una fuerza más poderosa de lo que podemos resistir. Con Neptuno en Tránsito por esta Casa, la sexualidad también puede ser una expresión de adoración y de reverencia, una manera de hacer de nosotros una ofrenda para alguien. En ciertos casos, la entrega sexual puede ser experimentada como una forma de servicio o un intento de complacer o de sanar a otra persona. También lo inverso es válido, y los contactos sexuales llevados a cabo con ternura pueden, en este momento, sanar alguna de nuestras heridas emocionales. En el sentido más negativo, en algún momento del Tránsito de Neptuno por la Casa 8 podría activarse un deseo de muerte o una inclinación suicida. Soñamos con la paz del no ser y vemos en la muerte una liberación, un respiro del dolor y de las duras realidades de esta vida limitada. El suicidio es un problema complicado, y se complica aún más con un Tránsito de Neptuno, el más incierto de todos los planetas, por esta Casa. En la mayoría de los casos, el deseo de matarse no es un deseo de acabar para siempre con la vida, sino un deseo de morir para renacer a una vida nueva y más feliz. Las personas a quienes este Tránsito inspira tendencias suicidas necesitan que se les ayude a ver que están confundidas respecto a lo que realmente quieren: su objetivo no es la muerte física sino la psicológica. Y con una forma adecuada de terapia de apoyo pueden entenderlo así. Nuestra sensibilidad para lo que flota en la atmósfera se incrementa bajo la influencia de este Tránsito. Sentimos o registramos con más facilidad lo que pasa entre dos personas, incluso las cosas que no se dicen o no se expresan abiertamente. A algunos esto puede inspirarles un interés por la psicología o el deseo de explorar las dimensiones misteriosas y ocultas de la vida mediante disciplinas como el ocultismo, la filosofía esotérica o la metafísica. Nuestra receptividad para las fuerzas intangibles e inmateriales puede actuar de manera constructiva o destructiva, según la clases de aspectos que el Tránsito de Neptuno por la Casa 8 vaya formando con otros planetas del mapa. Lo más probable es que las fuerzas abrumadoras que percibimos provengan de nuestro propio inconsciente, como aquellas partes de nuestra estructura psicológica que preferiríamos mantener ocultas o dominadas se infiltran a través de la barrera que hemos erigido para frenarlas. No estamos necesariamente dominados por espíritus desencarnados, por algún "poltergeist" ni por otro agente externo, sino por partes no reconocidas de nuestro propio psiquismo. Si en este momento encontramos la ayuda psicológica adecuada, podremos integrar mejor en nuestra conciencia esos aspectos de nosotros mismos que hasta en este momento hemos sido incapaces de afrontar.

Neptuno en Tránsito en Casa 9: Este Transito activa el área del mapa asociada con la filosofía, los viajes y la educación superior. Cuando Neptuno transita por esta Casa, podemos sentirnos atraídos hacia una religión, filosofía o sistema de creencias, en la esperanza de hallar el medio de nuestra salvación: depositamos nuestra fe en la fe, es decir, sentimos que no sólo poder encontrar algo en qué creer estaremos salvados. Si bien muchas personas pueden tener vivencias positivas en esta linea, ciertos problemas y trampas encubiertas acompañan con frecuencia a este Tránsito. Neptuno puede confundirnos en nuestra búsqueda de verdades y principios superiores que nos orienten en la vida: estamos ávidos de fundirnos con algo mayor que nuestro propio ser, a menudo mediante la adhesión devota a una filosofía, una religión, un culto o un gurú. Pero, como sucede generalmente bajo este Tránsito, es posible que no sepamos bien en quién se puede confiar. Atraídos irresistiblemente hacia cualquiera -o cualquier cosa- que nos prometa la iluminación y la redención, es probable que nos encontremos liados con grupos bastante extraños. El principal peligro reside en conferir demasiado poder a las otras personas que encabezan esos grupos. Si ellas nos dicen que creamos o que hagamos algo, obedecemos, convencidos de que saben mucho mejor que nosotros lo que necesitamos. Hay casos de personas que durante este Tránsito se dejaron llevar equivocadamente de esta manera, y resultarán psicológicamente dañadas. Depositar nuestra fe en un gurú o en un culto para desilusionarnos puede ser una lección inevitable, e incluso necesaria, bajo la influencia de este Tránsito. Evidentemente, no todo el mundo acaba enredándose con charlatanes o timadores. Hay también muchos maestros de gran integridad que tienen mucho para ofrecer a quien se aventura por un sendero espiritual. El problema puede no estar tanto en el gurú o en el grupo como tal, sino en nuestra propia torpeza, que nos lleva a deformar sus enseñanzas. Con Neptuno en la Casa 9, una religión o sistema de creencias puede convertirse en un motivo de obsesión. Podemos creer que la verdad que hemos hallado es la respuesta para todo y para todos, o caer víctimas de la "enfermedad búdica" y emular al maestro hasta tal punto que no comemos, pensamos, decidimos ni hacemos nada que él (o ella) no haga. Erróneamente, creemos que imitar a un iluminado es el camino que nos llevará a la iluminación. Sin embargo, en esta manera de pensar hay un fallo. Actuar tal como creemos que actuaria un ser realizado no es el camino hacia la iluminación, ni la conciencia es un subproducto del comportamiento. Cuando nuestra conciencia cambie, sólo entonces, y de la forma más natural, cambiará nuestro comportamiento. Las cosas no funcionan en el sentido inverso. En algún momento de este Tránsito es posible que sintamos inseguros de lo que creemos. El efecto disolvente de Neptuno puede tener como resultado que una filosofía o una visión del mundo con la cual antes contábamos, y a la que respectábamos, deje de servirnos o de parecernos válida. Entonces nos encontramos a la deriva, sin saber en qué creer o cómo orientarnos en la vida. Quizá probemos diversas filosofías, esperando que alguna de ellas sea capaz de reemplazar lo que hemos perdido, pero repentinamente nos sentimos decepcionados. Necesitamos tomarnos el tiempo necesario para llorar por nuestras creencias perdidas, y para hacer el duelo por las ilusiones, referidas a nosotros mismos y a la vida en general, y que ahora es necesario renunciar. En última instancia, durante este Tránsito es probable que no nos quede más remedio que vivir durante algún tiempo en un estado de incertidumbre y de ignorancia, hasta que llega el momento en que formulemos o descubramos una manera nueva de dar significado a la existencia. Pero incluso a este "desconocimiento" se lo puede percibir en última instancia como algo similar a un estado de gracia: sin ilusiones vanas, sin necesidad de verificar la propia fe ni de verla demostrada por la lógica o por la experiencia, podemos aproximarnos a la vida libres de la carga de ideas y expectativas preconcebidas. Neptuno influirá también en los viajes. Algunas personas se embarcan en una peregrinación a lugares que para ellas tienen una importancia especial. Éstos son generalmente buenos  momentos para absorber otra cultura, y puede ser que nos atraiga irnos a vivir a un país extranjero. Sin embargo. a menos que aprendamos a mantener los ojos bien abiertos, podemos ser víctimas de engaños mientras viajamos. Por lo común, el Tránsito de Neptuno por la Casa 9 abre la mente e inspira la imaginación. Se nos despierta el interés por lo que Maslow llamaba "el alcance más vasto de la naturaleza humana". Estamos ávidos de realizar y expandir nuestro potencial, y nos anotamos en cursos o seminarios que nos promete una satisfacción y una autorealización mayores. De una manera u otra encontramos a Neptuno en los pasillos de la universidad: nos enamoramos de un profesor casado o empezamos a tener problemas con el alcohol u otras drogas. Este Tránsito puede coincidir con un periodo en que nuestra visión de la vida y del futuro pasa del extremo de un optimismo estático a la total desesperación. Y quizás en estas oscilaciones descubramos un sentido más válido de nuestro potencial y una comprensión más honda de la naturaleza de la realidad. 

Neptuno en Tránsito en la Casa 10: Mientras Neptuno está en la Casa 10, es probable que pasemos por un periodo durante el cual no podamos aclararnos con lo que estamos haciendo con nuestra vida. Ya no estamos seguros de quiénes somos ni de lo que realmente queremos. ¿Cuál es nuestra verdadera vocación? Una manera constructiva de usar este Tránsito es tomarnos el tiempo necesario para entregarnos a una seria reflexión sobre nosotros mismos, sobre nuestras ambiciones, y preguntarnos qué queremos de la vida. En este momento es útil tomar contacto con una persona capacitada para ayudar a la gente o orientarse profesionalmente. Neptuno en Tránsito por esta Casa suele expresarse en sentimientos de insatisfacción con el trabajo que tenemos. Anhelamos algo más interesante y que nos gratifique más: queremos ir en pos de nuestros sueños, en vez de conformarnos con lo que tenemos. Éste puede ser un momento adecuado para renunciar a un trabajo en favor de otro, pero es necesario que examinemos cuidadosamente la nueva dirección que queremos tomar, para asegurarnos de su sensatez. Con Neptuno en Casa 10 se corre es riesgo de fantasear con posibilidades laborales realmente nada prácticas, carentes de realismo o que están fuera de nuestro alcance. Sin embargo, si nuestros objetivos y metas son racionales, entonces es apropiado que renunciemos a nuestro trabajo e iniciemos el proceso de concretar nuestras nuevas ambiciones. Neptuno no significa únicamente delirio e incertidumbre: nos aporta también idealismo y pasión. Hay quienes sienten en estos momentos una especie de llamada, tienen la visión de lo que han venido a hacer a este planeta. Nos sentimos atraídos hacia un determinado tipo de trabajo, que nos conmueve e interesa emocionalmente. Necesitamos una carrera que nos inspira fe, un trabajo que satisfaga los anhelos profundos que hay en nosotros. Sin embargo, bajo la influencia de este Tránsito es necesario que examinemos nuestros motivos más profundos, porque con Neptuno podemos vernos movidos por un deseo de fascinación y de reconocimiento. ¿Estamos escogiendo una carrera porque nos parece que causa impresión y nos gusta el efecto que tendrá decirles a los demás qué es lo que hacemos? Cuidado, Neptuno puede suscitar delirios de grandeza... si el aspirante a artista busca principalmente la fama y la fortuna, lo más probable es que Neptuno -el disolvente de yo- frustre sus ambiciones manifiestamente egotistas. Sin embargo, si lo que más interesa a los artistas es actuar como intermediarios a través de los cuales las ideas y las imágenes pueden fluir y encontrar expresión concreta, la presencia de Neptuno en la Casa 10 los ayudará en el proceso. Probablemente no exista una acción por completo altruista. Cuando ayudamos a otros o cuidamos de ellos, quizá lo hagamos por compasión, pero es probable que haya también otras razones más personales, por ejemplo la necesidad de ser necesarios, o el aparente control del dolor (sea éste nuestro o ajeno). Si cuando Neptuno transita por nuestra décima Casa nos sentimos atraídos por las profesiones centradas en la ayuda la prójimo, es aconsejable que examinemos nuestros diferentes niveles de motivación. Si nuestro ego está demasiado absorbido por el trabajo, en el momento de este Tránsito tropezaremos con muchos problemas en nuestra tarea. Este Tránsito suele ir acompañado de contrariedades y sacrificios en la carrera. Nuestro ego puede verse privado de la afirmación que busca o merece, como sucede cuando trabajamos mucho y con fervor en algo por lo cual recibimos un reconocimiento y una remuneración inadecuados. Inicialmente, al menos, es probable que tengamos que dar más de lo que recibimos a cambio. Podemos sufrir, en el trabajo, decepciones que nos "bajarán los humos", como el hecho de que concedan a un colega el ascenso que esperábamos. Puede coincidir también  con la pérdida del trabajo, quizá por despido. Esto puede ser devastador, y no sólo por razones financieras, sino también porque perder un empleo significa perder el derecho a la identidad y al sentimiento del propio valor que suele proporcionar. Ser despedido puede suscitar cólera y violencia; quizá no podamos entender por qué eso tenia que sucedernos a nosotros. Aquí volvemos a encontrarnos con el efecto disolvente de Neptuno, nosotros mismos, para que así pueda nacer algo nuevo. Cuando la vida se nos desintegra de esta manera, eso asusta, y sin embargo, desintegrarse puede ser la primera fase de un proceso de reconstrucción. La Casa 10 describe también nuestra reputación pública y la forma en que nos ven los demás. Este Tránsito puede señalar un periodo en el cual hay sectores populares que nos idealizan y nos reverencian. Algo que tenemos captura la imaginación y el interés colectivos, o nos convertimos en la encarnación viviente de un movimiento o de una fuerza que nos arrasa sectores de la sociedad. Músicos, artistas, diseñadores de moda, actores, políticos, profetas y reformadores sociales pueden encontrarse ante las candilejas cuando Neptuno transite por su Casa 10. Por más que disfrutemos con la fama y la atención del público, es probable que no nos sea fácil manejar esta situación. Nuestra vida personal se convierte en pasto del consumo público, y puede ser que nos sintamos despojados de nuestra intimidad y nuestra paz. O si no, la adulación que recibimos termina por deformar fuera de toda proporción nuestro ego, y cuando esto suceda no estará lejos Neptuno, ideando algún medio de derribarnos de nuestro pedestal. En uno pocos casos, este Tránsito puede coincidir también con un periodo en el cual nos convirtamos en foco de un escándalo o terminemos por asumir públicamente es rol de proscrito o de chivo expiatorio. No es un buen momento para entregarse a nada ilegal ni deshonesto, ya que Neptuno tiene su propia manera de dejarnos al descubierto, por más astutos que nos creamos.

Neptuno en Tránsito en la Casa 11: Cuando Neptuno transita la Casa 11, experimentamos fases de incertidumbre y de confusión respecto de las metas y los objetivos de nuestra vida. Esto se debe a que nuestros ideales están cambiando; la visión de lo que esperamos en la vida es fluida. Nuestros viejos ideales nos parecen demasiado estrechos, demasiado reducidos, y por eso pierden validez o poder. Mientras no podamos formular un nuevo conjunto de ideales, navegamos a la deriva, sin saber en qué creer ni qué esperar. Con el tiempo, la incertidumbre pasará y emergeremos de ella con un renovado sentimiento de visión o de propósito, referido no solamente a nosotros sino, posiblemente, también a la totalidad del planeta. En vez de preocuparnos solamente por nuestras necesidades y exigencias personales, podemos apoyar y promover las necesidades de la humanidad, y especialmente de los sectores de la población más maltratados o incomprendidos. En una de sus manifestaciones más amplias, el Tránsito de Neptuno por la Casa 11 promueve este tipo de altruismo y de preocupación por los demás: inspira una visión utópica que nos motiva para incorporarnos a grupos dedicados a la promoción de causas humanitarias, sociales o espirituales. Queremos unirnos a otros para ofrecer al mundo nuestra idea de la verdad, de la justicia o de la belleza, y éste puede ser un periodo en el cual nos consagremos y dediquemos todo nuestro tiempo a promulgar los ideales que, a nuestro entender, serán benéficos para nuestro planeta. Estos ideales pueden ser nobles y alcanzar muchos efectos positivos, pero cuando está en juego Neptuno también puede suceder que nos dejemos arrebatar por nuestras creencias y visiones. Es posible que depositemos nuestra fe en algo que más adelante nos decepcione o no nos brinde lo que en un principio prometía. Para empeorar las cosas, Neptuno trae consigo una tendencia al proselitismo, una certidumbre emocional de que lo que vemos como verdadero es también lo que necesitan los demás. Nos perdemos en una causa, volamos demasiado alto. Neptuno es paradójico: nos inclina a este tipo de vuelos de la emoción y del sentimiento, pero si vamos demasiado lejos, en algún momento nos pinchará la burbuja con su tridente para traernos de vuelta a la Tierra. Lo que sube debe bajar. Hay que evitar "pasarse" en cualquier asunto relacionado con la Casa 11. Este Tránsito puede ser vivido también mediante experiencias centradas en los amigos y en la amistad. En su vertiente más positiva, Neptuno indica amigos que brindan su apoyo, su atención y su presencia cuando realmente necesitamos, o bien que nos ensanchan el horizonte y nos abren los ojos a metas y visiones nuevas. También nuestra capacidad de ayudar y nutrir afectiva y espiritualmente a los amigos irá en aumento. Sin embargo, si continuamente les pedimos que nos "salven", no sólo agotaremos su paciencia, sino que además no llegaremos a cultivar en nosotros las cualidades que necesitamos para hacer frente a nuestros propios problemas. A la inversa, durante este Tránsito es probable que nuestros amigos quieran que de algún modo los rescatemos, o quizá nosotros sintamos que nuestra misión es "salvarlos". Como suele suceder con Neptuno, es preciso que examinemos los motivos personales que pueden estar contribuyendo ocultamente a que asumamos este rol. Durante este Tránsito, es probable que en ocasiones tengamos dificultades para encontrar un grupo donde nos sintamos cómodos, o amigos que congenien con nosotros. En general, puede ser que las amistades nuevas que establezcamos reflejen las cualidades de Neptuno: quizás en su mapa natal pesan mucho Piscis, Neptuno o la Casa 12, y sean artistas, sanadores, soñadores, o que se sienten atraídos por cualquiera de los intereses asociados con Neptuno. Por más empeño que pongamos en perseguirlos, nuestros objetivos y expectativas en la vida quizá nos eluden continuamente durante este Tránsito, y es probable que nos veamos obligados a reconocer que algunos de ellos son improbables o poco realistas. Los sueños infantiles de riqueza, fama y romances de cuento de hadas que duran eternamente tendrán que ceder el paso a ideales más realistas y más acordes con nuestra capacidad de alcanzarlos. Por más efectivamente realicemos muchos de tales deseos, nos sentiremos aún vagamente insatisfechos. Con Neptuno en Tránsito por esta Casa, depositamos nuestra fe en nuestros sueños: "Si pudiera tener esto o aquello, me sentiría completo". Sin embargo, muy raras veces se puede alcanzar por completo -y por cierto, no por obra de algo externo, ya sean riquezas materiales, una persona amada o estar al servicio de causas o principios nobles- la forma de satisfacción que persigue Neptuno. Ese perdido sentimiento de totalidad que todos intentamos recuperar existe realmente, pero no se puede hallar buscándolo fuera de nosotros mismos, sino solamente en nuestro propio interior.

Neptuno en Tránsito en la Casa 12: El Tránsito de Neptuno por su Casa natural puede ser muy poderoso: alude a un periodo durante el cual seremos más sensibles de lo habitual, no sólo a las fuerzas que operan en nuestro inconsciente, sino también a sentimientos y corrientes latentes en la atmósfera que nos rodea. Sea cual fuere la Casa por donde transita Neptuno, nos sentimos atraídos hacia la esfera de la vida que representa, y sentimos (aunque a veces no conscientemente) que nuestra redención, renovación o integración se producirá por la vía de los asuntos de esa Casa. En esta, esto puede significar que nos quedemos fascinados por el funcionamiento de nuestro inconsciente, por lo que sucede dentro de nosotros, y que nos sumerjamos en nuestro interior. Sentimos el impulso de mirar hacia adentro, tanto para entendernos mejor como para encontrar mayor satisfacción en nuestra vida. La motivación para reflexionar más profundamente sobre nosotros y sobre la vida en general puede verse reforzada por un sentimiento de creciente insatisfacción con nuestra existencia presente. Quizá en lo material hayamos alcanzado mucho en el mundo, pero un fastidioso sentimiento de estar incompletos nos dice que la vida es algo más. Neptuno remueve sentimientos profundos: las emociones que hace aflorar ejercen sobre nosotros una fuerza tal que se nos hará difícil negarlas o resistirse a ellas. Uno de los objetivos de Neptuno en esta Casa es abrumar el ego y la sensación actual que tenemos de nosotros mismos, desbaratando el control que ejercemos sobre lo que tiene acceso a nuestra consciencia. Como es obvio, a muchos esto les parecerá amenazante, porque no nos deja otra opción que aceptar las emociones y los sentimientos que hasta este momento hemos mantenido a raya, y dejarnos llevar por ellos. En este sentido, nos convertimos en víctimas de nuestro propio inconsciente: impulsos y anhelos sepultados o refrenados cobran fuerza y se adueñan de nosotros de tal manera que ya no podemos seguir negándolos. A muchas personas les dará la impresión de que son arrastrados por fuerzas y compulsiones interiores incontrolables... una situación especialmente aterradora para quienes siempre han sabido mantener sobre si mismos un tenso control. Algunas personas quizá crean que están dominadas y poseídas por espíritus. Pero, independientemente de cómo nos sintamos, los diques se han abierto. ¿Qué hacemos? Podemos intentar resistirnos a Neptuno y ejercer controles aún más estrictos sobre nosotros mismos, pero no es probable que este tipo de esfuerzos tengan éxito. Los sueños nocturnos y las fantasías diurnas nos recordarán que existen partes de nosotros mismos que estamos intentando olvidar. Es tanta la energía que podemos consagrar a la negación de lo que estamos sintiendo que quizá nos queda poca para vivir nuestra vida. Es más prudente y más productivo cooperar constructivamente con este Tránsito mediante alguna forma de terapia, una orientación espiritual o una autoexploración que facilite lo que la psique está intentando conseguir y nos aclare su significado. Nos guste o no, Neptuno se encamina hacia nuestro Ascendente, y estamos al borde de un cambio importante y de una renovación psicológica. Y el crecimiento nos exige que renunciemos a nuestra vieja personalidad. En estos momentos es necesario que tengamos fe en la sabiduría de nuestro inconsciente. Esto no significa que tengamos que hacer caso de cada anhelo o capricho que suba desde nuestras profundidades, pero si que debemos estar atentos a lo que sentimos y reconocerlo. Durante este Tránsito es posible que tengamos ciertas intuiciones e impulsos que, si los seguimos, nos afecten de maneras que no nos imaginábamos; de repente nos vienen unas tremendas ganas de ponernos a estudiar algo, de llamar a alguien a quien no hemos visto desde hace tiempo o de visitar ciertos lugares: pueden ser mensajes del inconsciente que quiere orientarnos hacia experiencias benéficas, para nosotros o para terceros. El inconsciente es más listo de lo que solemos creer. Hasta lo que tomamos como errores o lapsus pueden terminar siendo intervenciones, por mediación del inconsciente, de una "inteligencia superior" que está atenta a nuestro bienestar. Salimos de casa, nos damos cuenta de que hemos olvidado algo y al regresar nos encontramos con que está sonando el teléfono: es un aviso urgente que no habríamos recibido a tiempo si nos hubiéramos regresado precisamente en aquel momento. Transcender nuestra condición de seres aparte significa también  ser más sensibles a lo que sienten o experimentan las personas que nos rodean, y muy especialmente los necesitados y los que sufren. Su triste condición nos conmoverá y, sin que nos lo propongamos, entrará en resonancia con nuestra propia vulnerabilidad y nuestra propias heridas. Esta clase de receptividad puede orientarnos hacia formas de trabajo, no necesariamente pagadas, encaminadas a cuidar y ayudar a nuestros semejantes. O bien podemos identificarnos con movimientos colectivos tendentes a la reforma social y dejarnos llevar por ellos: me refiero a cosas como las campañas en pro de desarme nuclear, el trabajo por los enfermos de sida o la defensa de los derechos de los animales. Aunque es probable que nuestra motivación principal sea el altruismo, la compasión o la preocupación social, debemos examinar otras razones más personales por las cuales en estos momentos nos atrae prestar este tipo de servicios. Puede haber cierto encanto en la idea de ser una de esas personas que "salvan" a los demás o luchan por ellos, o quizá sea la única forma en que podemos sentir que tenemos algún valor o cierto poder. Servir a otros también puede ser un medio de acallar alguna culpa profundamente arraigada, resabio de la niñez, que es necesario examinar y entender mejor. El descubrimiento de que tenemos también motivaciones personales no debe disuadirnos de estas empresas; por el contrario, aclararnos bien todas las razones psicológicas que pueden atraernos a diversas causas y cruzadas puede ayudarnos a lograr con más limpieza y eficacia nuestros objetivos importantes. Sin embargo, durante este Tránsito debemos tener presente que somos más susceptibles de vernos invadidos o de sentirnos agotados por las personas o los ambientes con que establecemos contacto. De acuerdo con ello, puede ser que necesitemos más tiempo de soledad para limpiarnos de la "contaminación psíquica" que hemos absorbido y acumulado durante nuestra interacción con el mundo. Cuando Neptuno está en Tránsito por la Casa 12, es probable que nos acosen cuestiones no resueltas en etapas anteriores de la vida (o vidas pasadas). Reaparecen viejos resentimientos y heridas, disfrazados a veces como nuevos conflictos, y en otra ocasiones por mediación de sueños y recuerdos recurrentes. En algunos casos, las personas reales asociadas con algún trauma o periodo doloroso de otro momento de la vida vuelven a cruzarse en nuestro camino. Lo mejor de este Tránsito es que en última instancia puede tener un efecto depurador sobre el psiquismo, permitiéndonos sentir el amor, la compresión y la disposición de perdonar necesarios para hacer las paces con personas o acontecimientos del pasado, o con partes de nosotros mismos. Estos sentimientos de reconciliación son el preludio de la nueva vida que iniciaremos cuando Neptuno cruce nuestro Ascendente.
                  

                   Om Tat Sat