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Astropsicología Holística

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Urano en Tránsito por las Casas de la Carta Astral individual

Un Tránsito de Urano se asocia con el cambio y la ruptura, y con la fase de nuestra vida en que algo nuevo - algo "excéntrico"- necesita irrumpir en la consciencia. Son momentos para ser curioso y para experimentar, periodos en que se puede intentar cosas nuevas y que hay que riegos que correr. En ocasiones optamos conscientemente por hacer esos cambios; otras veces nos parece que fueron impuestos por acontecimientos externos. En todo caso, Urano se empeña en ponernos en contacto con partes inexploradas de nuestra naturaleza. Allí donde, en aras de la seguridad, nos hemos anquilosado en nuestra manera de ser, Urano nos avisa que estamos preparados para emanciparnos o embargarnos en aquello que nos espera; otras vuelven a taparse la cabeza con las sábanas y no quieren enterrarse de nada. Los Tránsitos de Urano a cualquier cantidad de puntos del mapa natal corresponden a un periodo de la vida en el que el tiempo pasa más rápidamente y en el que el ritmo de vida se acelera a fin de acuciarnos a que asumamos riesgos y apresuremos la experimentación y el nuevo crecimiento. Estos Tránsitos no causan necesariamente acontecimientos repentinos, sino que, a menudo indican épocas en las que actuamos inconscientemente de maneras que tal vez atraigan tales experiencias. Uno de los mejores modos de expresar el principio esencial incluido en estos Tránsitos es: que en esta época podemos lograr una perspectiva más desapegada y objetiva en una dimensión particular de la experiencia si nos permitimos franquearnos y liberarnos de los estorbos de la tradición, el hábito, los condicionamientos pasados y los prejuicios socio-culturales. Como todos los Tránsitos de los planetas transpersonales, los Tránsitos uranianos activan lo que está listo para que ocurra porque nosotros estuvimos creciendo. Todos los deseos de un nuevo crecimiento que aún no activamos (convirtiendo así a la energía en un formidable depósito de tensión interior) son enfrentados rápidamente en tales épocas. Se pone en foco inmediato el desafío a crecer libre y rápidamente. De hecho los Tránsitos uranianos marcan épocas en las que nos damos cuenta de que hemos superado nuestras viejas pautas de vida. Por supuesto, a menudo tendemos a demorarnos en nuestras viejas rutinas por miedo, inercia, deseos de seguridad o ansiedad respecto de cambios imaginados, aunque hayamos superado estos viejos modos de vida. Sin embargo, cuando Urano transita los planetas o ángulos natales, de pronto enfrentamos todos los cambios necesarios para el crecimiento futuro. Aunque tal vez no lo reconozcamos, lo que entonces ocurre fue programado, en la mayoría de los casos, por nuestros cada vez más descontentos pensamientos, sentimientos y conducta. Aunque, a la sazón, experimentamos algo traumático que evidentemente no queríamos (por ejemplo, la muerte o mudanza de un amigo intimo), tal vez veamos unos meses o años después que eso fue bueno para nosotros, que nos liberó para que fuéramos más independientes y que aprendiéramos cómo ganarnos la vida. El significado esencial de un Tránsito uraniano es que nos despierta a nuestro verdadero estado de libertad respecto de lo que hemos superado. Nos libera de todo aquello a lo que no estamos ya atados por deber, miedo, karma o necesidad; y nos despierta a un independiente estado del ser y a nuestra singular finalidad vital. 

Urano en la mitología

No es mucho lo que se dice sobre Urano en la mitología, pero el mito principal referente a esta deidad nos ayuda a aclarar el funcionamiento de los Tránsitos del planeta. En la mitología griega, a Urano le tocó un papel clave en la saga de la creación. En el comienzo era el caos, del cual nació Gaia (o Gea), la Tierra Madre. Después, Gaia dio a luz a Urano, que aunque fuera su hijo, se convirtió también en su pareja y amante. Gaia tenia el control de la Tierra, en tanto que Urano, el primer dios del cielo, regia los cielos estrellados y el vasto espacio ilimitado. Ya podemos ver que Urano no era un principio terrestre: estaba casado con uno, para él, personalmente, estaba asociado con el aéreo ámbito de las visiones y los ideales, no con los aspectos prácticos y mundanales de la existencia cotidiana. Noche tras noche, los cielos estrellados (Urano) descendían a yacer sobre la tierra (Gaia), y como resultado, ambos produjeron un surtido de hijos bastante estrafalario. Primero fueron los Titanes, una raza de gigantes de los que se cree que fueron los progenitores de la raza humana. Después vinieron los Cíclopes y otros monstruos diversos, algunos con un centenar de brazos y cincuenta cabezas. A Urano no le complacían mucho los hijos que engendraba; los encontraba feos, toscos y deformes, en nada semejante a lo que él había soñado para su progenie. En vez de admitirlos en la existencia, volvía a meterlos uno por uno en el vientre de Gaia, una manera poética de expresar que los desterraba al submundo del inconsciente y les vedaba toda expresión vital (lo mismo que hacemos todos con las partes de nosotros mismos que no nos gusta). En su mente, Urano tenia una imagen o visión ideal de cómo debían ser sus hijos, pero una vez que nacían, no estaban a la altura de sus expectativas. De modo similar, cuando las personas que nacen con un elemento uraniano fuerte en su mapa natal intentan convertir una visión en un realidad concreta, es frecuente que el resultado los decepcione. Quizá tengan, por ejemplo, una imagen de lo que seria su relación ideal, pero cuando consiguen establecer una unión, la realidad está lejos de sus esperanzas. No se sabe por qué, la relación no concuerda con el concepto que tenían en la mente, de modo que la destruyen y vuelven a emprender la búsqueda continua de una que satisfaga su ideal. O bien la persona uraniana puede idear un sistema político perfecto, que sin embargo cuando lo lleva a la práctica no le funciona, de modo que lo abandona para orientarse hacia otro. Los tipos fuertemente uranianos dejan tras de si una estela de proyectos a medio terminar, y a veces se da una situación paralela cuando Urano transita por nuestro mapa: nos sentimos descontentos o inquietos con los asuntos de la Casa o de la esfera de la vida que en ese momento está afectada por Urano. Queremos alterar o reorganizar ese dominio de nuestra existencia, y nos dejamos tentar por cualquier cosa que nos prometa algo mejor que lo que ya tenemos. No es de asombrarse que la Tierra Madre no le regocijara mucho que Urano le volviera a meter toda su progenie en el vientre, de modo que se vengó: construyó una hoz de acero e imploró a sus hijos que alguno de ellos castrara a su padre. El hijo menor, Cronos (Saturno), exhibiendo ya su característico sentido de responsabilidad, se ofreció para la tarea. Aquella noche Urano descendió, como siempre, y en el preciso instante en que estaba por tenderse sobre Gaia, Cronos seccionó los órganos genitales de su padre y los arrojó al mar. Tal como Cronos castró a Urano, astrológicamente Saturno amputa el impulso creativo y la potencia de Urano. Esta imagen sintetiza una guerra básica que existe en toda psique humana: una necesidad saturnina de mantenimiento y preservación que entra en conflicto con nuestro anhelo uraniano de alteración, variedad y cambio. Una parte de nosotros prefiere mantener las cosas como están (el principio de homeostasis), en tanto que otra quiere seguir creciendo y desarrollándose. Saturno construye, conserva y rinde honores a lo conocido y probado; Urano, en nombre del progreso, quiere demoler para dejar lugar a algo nuevo, por eso es necesaria la gran ayuda de proporciona la integración de Quirón, el mediador que hace posible un acuerdo entre ellos.

El dilema Saturno-Urano

Un mito es algo que jamás sucedió, pero que siempre está sucediendo. Psicológicamente, Saturno castra a Urano cada vez que hay fuerzas de resistencia (a veces externas, a veces internas, a veces de ambas clases) que nos impiden emprender una acción nueva o tomar una nueva dirección. Podemos bloquear a Urano por muy diversas razones: el sentido del deber, un compromiso o una responsabilidad, o también una necesidad básica de seguridad, unida al miedo de lo desconocido. Si rendimos homenaje a Saturno, nos detenemos y nos quedamos inmóviles, pero la necesidad uraniana de cambio sigue estando ahí, escondida y soterrada. El mito nos presenta claramente las consecuencias de que Cronos castrase a Urano. Unas gotas de la sangre del miembro amputado cayeron al suelo (el útero de Gaia) y dieron nacimiento a las Furias, cuyos nombres (Alecto, Tisifone y Mégera) se traducen como envidia, venganza y odio. Si bloqueamos o reprimimos los cambios que nos pide Urano, entonces nacen las Furias dentro de nosotros. Exteriormente podemos mantener bien firme la tapadera, pero por dentro bullimos de resentimiento hacia aquellos por quienes nos sentimos restringidos, y de envidia hacia los que están en libertad de progresar mientras que nosotros permanecemos estancados. Y, lo sepamos o no, es posible que estemos también enojados con nosotros mismos. Urano exige que emprendamos la acción, pero cuando no permitimos que esto suceda, la energía que se habría dedicado a hacer cambios en nuestra vida ahora no tiene adonde ir, de modo que se vuelve sobre si misma y, en forma de enfermedad, ataca el cuerpo. O bien se encuba peligrosamente en la psique hasta que termina por hacer erupción, a veces en forma de trastornos nerviosos. O en todo caso, es tanta la energía que necesitamos para mantener soterrado a Urano que nos queda muy poca para vivir. No es extraño, pues, que terminemos cansados, apáticos y deprimidos. Los Tránsitos de Urano no se asocian generalmente con estados de depresión, enfermedad o fatiga, pero en el caso de que se presenten reacciones así durante un Tránsito importante de este planeta, eso quiere decir que estamos bloqueando algo dentro de nosotros que necesita salir y expresarse. Supongamos, sin embargo, que decidimos obedecer a nuestros impulsos uranianos y desbaratar las estructuras de nuestra vida en aras de algo nuevo. O dicho de otra manera, ¿qué sucede si Saturno no consigue un éxito total en su empresa? Se lanza contra Urano, pero falla el golpe, y Urano, ileso aunque pierda una gotas de sangre, sigue alegremente su camino, pero... ahora es Saturno quien está encolerizado. Si, fieles al espíritu uraniano, nos enfrentamos con el status quo o con el orden establecido, quizá nos encontramos con que las Furias se abaten vociferando sobre nosotros, por obra de quienes se sienten amenazados por nuestros actos de "rebelión". Como hemos liberado nuestros impulsos uranianos, su energía ya no bulle dentro de nosotros, sino que en cambio nos atacan desde el exterior. Esa clase de inversión no es rara en caso como la ruptura de una relación.

El nacimiento de Venus
  
Afortunadamente, no son las Furias lo único que nace del conflicto entre Urano (el cambio) y Saturno (el deseo de mantener y preservar). De acuerdo con el mito, Cronos arroja el órgano viril de Urano al mar, donde se confunde con la espuma y da nacimiento a Afrodita (Venus). ¿Qué quiere decir esto? Esta parte del mito sugiere que Venus -el principio del amor, la belleza, la armonía, la diplomacia y el equilibrio- puede nacer de la tensión entre las fuerzas saturninas de la homeostasis y las fuerzas uranianas de la ruptura y el cambio. El nacimiento de Venus indica la posibilidad de presentar ideas y alternativas nuevas de una manera delicada y diplomática, que no parezca tan amenazadora para el orden existente de las cosas. Urano tiende a deshacerse por completo de Saturno, a hacerle pedazos. La respuesta de Saturno ante este ataque es asentarse firmemente en el suelo y hacer todo lo posible por suprimir cualquier cambio. Sin embargo, si Urano evoluciona hacia un estilo más venusino, quizá sea posible engutazar a Saturno y conseguir de él una actitud más flexible. Suavizado por Venus, Urano podría defender su posición, sugiriendo: "De lo viejo conservemos lo mejor, pero haciendo lugar para algo nuevo". O bien: "hace un tiempo que ando por aquí, Saturno, y he estado observando tu manera de hacer las cosas; gran parte de lo que haces es sensato, pero creo que tal vez tendríamos que tratar de alterar ligeramente algunas cosas para ver si no funcionarían mejor de otra manera". Con ayuda de Venus y de manera más suave y considerada, Urano podría preparar a Saturno para algo nuevo. Si la diplomacia y el tacto nos fallan, y el sistema vigente se niega a ceder, puede ser que no nos quede otra alternativa que enfrentarnos directamente con el status quo... y con las consecuencias. A veces puede suceder que no tengamos otra opción que desbaratar algún aspecto o aspectos de nuestra vida para volver a un camino más correcto y más auténtico para nosotros. Además de su papel de diosa del amor y de la belleza, Venus era también la que restablecía el equilibrio o reparaba la injusticia. Si, por ejemplo, nos sentimos aprisionados por una relación que nos impide crecer hasta concretar nuestras potencialidades, quizá tengamos que romper o abandonar ese vinculo con miras a organizar nuestra vida más de acuerdo con lo que nuestro Ser nuclear tiene en vista para nosotros. De esta manera, entre conflictos y conmociones, apartamos de nuestra existencia los aspectos que no concuerdan con la verdad más profunda de nuestra naturaleza.


Urano en Tránsito en la Casa 1: El Ascendente es el punto del mapa que se asocia con el nacimiento y los comienzos, y cuando Urano cruza el Ascendente y entra en la Casa 1 es casi como si volviéramos a nacer. En esta época puede cambiar toda nuestra manera de ver la vida, e incluso nuestra apariencia física o nuestro estilo de vestir. Si no hemos estado en contacto con las cualidades de nuestro Signo Ascendente, ahora Urano nos pide que exploremos otras manifestaciones posibles de este Signo. En esta época, aquellas partes de nosotros mismos que hemos suprimido o no hemos cultivado suficientemente insisten en ser incluidas en la conciencia. Los tímidos descubren una confianza en si mismos que jamás se reconocieron, en tanto que los individuos hasta entonces mundanos y de mentalidad práctica abren los ojos a valores e inspiraciones de naturaleza muy diferente: se disponen (o se ven forzados por acontecimientos externos) a olvidar su necesidad de seguridad y estabilidad para crecer en direcciones inéditas. Los que han sido predominantemente "tipos pensantes" descubren de pronto un vasto ámbito nuevo, el del sentimiento, mientras que los que han vivido dominados por las emociones y el sentimiento se ven ahora más capaces de tomar distancia y de ser más objetivos. Sea cual fuere el Signo que esté en el Ascendente, este Tránsito invierte con frecuencia nuestro sentimientos de nosotros mismos y nos da la ocasión de explorar maneras nuevas de abrirnos a la vida. Cuando aquellos aspectos de nosotros mismos que hemos mantenido a raya -y de los que no hemos hecho caso alguno- durante mucho tiempo irrumpen finalmente en la conciencia, es posible que al principio se desaten de manera bastante torpe, desequilibrada o incontrolable. Por ejemplo, si en el pasado usted ha tenido siempre a postergar sus necesidades en aras de las de los demás, puede irse demasiado hacia el otro lado cuando Urano cruce su Ascendente. Al no estar ya dispuesto a quedarse en último plano en la vida, temporalmente se descontrola con su recién descubierta capacidad de hacerse valer: ahora le toca a usted llevar la voz cantante y no hay quien pueda detenerlo. Se desembaraza de todo aquello que siente como restricciones o limites y exige que los demás se adapten a usted. Sin embargo, gradualmente, a medida que Urano se aparta del Ascendente y va adentrándose en la Casa 1, usted se va calmando y empieza a aprender formas más prudentes y más hábiles de usar su energía asertiva. De la misma manera, si ha sido una persona precavida y pragmática, puede ser que durante este Tránsito eche por la borda toda su cautela y su espíritu práctico, al descubrir que en la vida hay una dimensión intima y espiritual, y que abandone su trabajo para pasarse veinte horas diarias meditando. Quizá necesite algún tiempo para empezar a integrar las cualidades que Urano destaca en primer plano con otros aspectos de su ser. Este Tránsito, sea cual fuere el Signo que está en el Ascendente, trae inquietud e impaciencia. Nos despertamos en mitad de la noche bulliendo de ideas y revelaciones; inesperadamente nos acometen ataques de energía; nos sentimos "conectados", entusiasmados, cambiantes y frenéticos. Actuamos de manera que nos sorprende a nosotros mismos tanto como a los demás. Es evidente que esta misma intensidad no se da durante todo el Tránsito, sino más bien "a chorros", primero cuando Urano cruza el Ascendente, y luego cada vez que, en su movimiento por la Casa 1, forma algún aspecto con otro planeta en el mapa. También observaremos un súbito resurgimiento de la energía uraniana cuando el planeta esté a punto de abandonar la Casa 1 para entrar en la Casa 2, como si Urano estuviera decidido a aprovechar su última oportunidad de cambiar nuestra personalidad y nuestra manera de afrontar la vida antes de pasar a ejercer su influencia en otro ámbito del mapa. Sea cual fuere el momento o la fase de la vida en que experimentamos este Tránsito, una cosa es segura, y es que después de pasar por él vemos el mundo y nos relacionamos con él de manera radicalmente diferente. 

Urano en Tránsito en la Casa 2: El efecto más obvio de este Tránsito es cambiar nuestra situación financiera y la forma en que nos relacionamos con el mundo del dinero y con lo material en general. Dicho de otra manera, nuestros valores cambian. Puede haber un aumento de ingresos, una ganancia repentina o un dinero proveniente de fuentes inesperadas. A veces este cambio de suerte funciona en el sentido inverso, y nuestros ingresos descienden. Muchas personas se sienten disconformes de trabajar para otros e inician una actividad independiente. O se hartan de la rutina de un trabajo a horario fijo y empiezan a trabajar por libre, o se buscan un empleo con un horario menos común. Si estamos dependiendo financieramente de alguien, es frecuente que este Tránsito nos active el deseo de ganar dinero y de mantenernos por nuestra cuenta. Sea cual fuere la Casa por donde transita, podemos tener la vivencia de Urano por elección o por coerción. En la Casa 2, aunque conscientemente podemos desear el mantenimiento del "status quo" puede suceder algo externo que socave nuestra seguridad financiera o nos obligue a cambiar de trabajo. Claro que esto no es siempre fácil de aceptar, especialmente si nuestro sentimiento del propio valor y nuestra seguridad se derivan de nuestro trabajo y de nuestra situación financiera; entonces, las perturbaciones en esta esfera serán fuente de mucho miedo y angustia. Y sin embargo, de estas conmociones puede nacer algo nuevo. Quizá nuestro ser interior nos esté reclamando nuevas maneras de crecer y de evolucionar en este dominio de la vida: puede ser que empecemos a ver que hay otras formas de sentir autoestima que no se relacionan con nuestra capacidad de ganar dinero, o que nos vemos forzados a cultivar habilidades y capacidades nuevas que, de no haberse producido una crisis, no nos habríamos molestado en explorar. Si nunca nos hemos preocupado mucho por el dinero, la seguridad o las posesiones, puede ser que ahora nos encontramos deseando estas cosas. A la inversa, si nos hemos pasado la vida corriendo en pos del bienestar y de la seguridad financiera, es probable que este Tránsito coincida con la emergencia de un sistema de valores diferente, en el cual el foco no esté puesto principalmente en la seguridad y el dinero. Basamos nuestra vida en aquello que valoramos. Si valoramos la seguridad, optamos por la seguridad. Si valoramos la libertad, optamos por la libertad. Como corresponde a sus tretas de siempre, cuando Urano atraviesa la Casa 2 nos cambia un sistema de valores por otro, alterándonos totalmente la base sobre la cual fundamentamos nuestras opciones.

Urano en Tránsito en la Casa 3: Urano aporta experiencias nuevas en cualquier Casa por donde transite y en la Casa 3 ello significa un nuevo aprendizaje y conocimientos nuevos. Lo que aprendamos o estudiemos durante este periodo tendrá un profundo efecto sobre nosotros. Una conferencia a la que asistimos, un libro que leemos, una conversación con un amigo o un conocido, no sólo puede modificar súbita y radicalmente nuestros puntos de vista sobre determinados problemas, sino terminar, finalmente, cambiando nuestra vida. Estaremos receptivos ante las ideas, tendencias o corrientes nuevas que circulan en el ambiente. En mitad de la noche, nos despertamos sintiendo que la cabeza nos da vueltas, ebria de visiones y revelaciones nuevas, o en un momento cualquier del día nos acometerán súbitas intuiciones y destellos de comprensión. De ellos, algunos pueden ser válidos y útiles, en tanto que otros requerirán más reflexión y más análisis. Cuando Urano se mueve por la Casa 3, hay que estar alerta a ciertas trampas. Nuestro pensamiento puede ser demasiado radical, muy avanzado para la época o también puede (especialmente) estar fuera de contacto con la realidad práctica. Urano nos capacita para tener atisbos de cosas que otras personas no pueden ver o no están preparadas para ver; puede ser que si intentamos explicar nuestras intuiciones o ideas nuevas a nuestros amigos, maestros, padres o conocidos no recibamos más respuesta que una vacía mirada de asombro, en tanto que quizás otros se escandalicen o se sienten amenazados por lo que les hemos dicho. Es probable que si nos tomamos el tiempo de depurar nuestras ideas, o de escribirlas y clarificarlas, tengamos más éxito en nuestro propósito de comunicarlas. Como Urano puede volvernos bastante tercos, es probable que durante este Tránsito pensemos que hemos descubierto la verdad sobre alguien o sobre algo. Absolutamente seguros de que la forma en que vemos las cosas es la única correcta, no dejamos gran margen para el compromiso, y defendemos inflexiblemente nuestros puntos de vista, por muchos que sean los que discrepen de ellos. Sin embargo, Urano no sólo nos vuelve tercos, sino también impredecibles y excéntricos: unas semanas más tarde nos despertaremos en mitad de la noche con un punto de vista nuevo que altera o invierte drásticamente nuestra intuición anterior, y ahora, hasta que Urano nos vuelva a revolucionar las ideas, defenderemos apasionadamente esta nueva posición. Este Tránsito altera nuestra percepción de lo que nos rodea; podemos llegar a aburrirnos o a estar disconformes con el lugar donde vivimos, y creer que si nos mudáramos a otra parte de la cuidad, o del país, o incluso a un país diferente, nuestra inquietud desaparecería. Pero lo sensato es que antes de desarraigarnos intentemos sacar mejor partido de nuestro entorno actual, indagando en los aspectos que aún no hemos explorado o que todavía no hemos aprovechados, haciendo un esfuerzo por conocer gente nueva o ensanchar nuestro circulo de amigos, o nuestros intereses sin variar de domicilio. Si esto nos resulta posible y satisfactorio, puede ser que un cambio como éste no se hace por decisión propia, sino por coerción: nuestra familia se muda y tenemos que ir con ella, o la mudanza es una exigencia de nuestro trabajo o del de nuestro cónyuge. Si se da una situación como ésta bajo la influencia de este Tránsito puede significar que esta perturbación es necesaria para nuestra próxima etapa de crecimiento o de evolución, o que en el nuevo ambiente nos proporcione ciertas experiencias que no podrían tener lugar donde actualmente residimos. Otra posibilidad es que Urano esté pidiéndonos que nos pongamos firmes y nos neguemos a que nos impongan una mudanza.

Urano en Tránsito en la Casa 4: Puede ser que la vivencia de Urano cuando atraviesa el Nadir para adentrarse en la Casa 4 nos impresione como una descarga de energía que emana de las profundidades de nuestro ser, o como una explosión explosión de energía interior que libera aspectos ocultos o reprimidos de la personalidad. Se están produciendo cambios muy profundos. No es éste el momento de inhibir o sacrificar nuestras necesidades y deseos más íntimos en aras del mantenimiento de la paz o de hacer felices a otras personas. Necesitamos escuchar y respetar lo que está sucediendo en nuestro interior, hacernos espacio a nosotros mismos y despertar a la realidad de lo que somos. Es probable que a otras personas no les gusta nada de esto, especialmente si se han acostumbrado a que nos comportemos de maneras fijas o predecibles, pero el hecho de que durante este Tránsito necesitamos lugar para crecer y para cambiar es insoslayable. La Casa 4 se asocia con el hogar como base. Cuando Urano transita por ella, no quiere dejar intacto este aspecto de la vida. En su expresión más simplista, aquí Urano puede indicar el momento de redecorar la casa, o incluso podemos llevar esto en paso más adelante y pensar directamente en una mudanza. Con Urano en la Casa 4, pueden darse formas de perturbación doméstica: alguien que nace o viene a vivir a casa, un hijo que crece y abandona el hogar, alguien que comparte con nosotros el piso y que pasa por un cambio o un trastorno importante, la familia que se desintegra... Urano nos ocasiona muchos trastornos, pero también estimula nuestra intuición y la zona del cerebro que es capaz de percibir el sentido de lo que tenemos que afrontar o soportar. El Tránsito de Urano por la Casa 4 señala, por lo menos, el momento de empezar a trabajar de manera más constructiva con los problemas que nos quedan de cuando éramos niños. La capacidad intuitiva que acompaña este Tránsito nos permite ver de manera más objetiva nuestras pautas y guiones, y entender mejor cómo es que se han formado y de qué manera nos hayan afectado. Urano puede liberarnos de la servidumbre de la repetición. Sacar estas pautas a la luz e indagar en sus orígenes son los primeros pasos que nos conducirán a distinguirlas y, en última instancia, a liberarnos un poco más de sus ramificaciones menos agradables. El Tránsito de Urano por esta Casa es una oportunidad de encontrar dentro de nosotros mismos el poder necesario para dirigir nuestra vida. Descubrimos una fuerza interior, un intimo sentido de la independencia que hasta ese momento tal vez nos haya faltado, y a partir del cual logramos un sentimiento nuevo de dirección o finalidad. Este Tránsito tiene, más que ningún otro, la capacidad potencial de sacudirnos hasta los cimientos de nuestro ser.
                                                                                                                                                                                                                                                                             Urano en Tránsito en la Casa 5: Cuando Urano pasa por la Casa 4, el lugar "de donde venimos" cambia. Ahora, cuando el planeta entra en la Casa 5 y transita por ella, nuestro espíritu  recién liberado tiene ocasión de manifestarse con mayor plenitud. El impulso subyacente en la Casa 5 tiende a expresar todo aquello único e individual que hay en nosotros. El Tránsito de Urano acelera el "ritmo" de esta Casa, y por ello es éste el momento de explorar nuestro nuevo sentimiento de nosotros mismos. Si durante este periodo somos demasiados cautelosos o estamos demasiado frenados, nos perderemos oportunidades de descubrir mejor quiénes somos y qué podemos hacer. A Urano le enferma el aburrimiento, y en su Tránsito por nuestra Casa 5 nos enciende de entusiasmo y nos compromete con la vida. Durante este periodo descubrimos aficiones e intereses nuevos y nos orientamos hacia ellos; en general se recomienda seguir este impulso a través de actividades recreativas o que se pueda llenar su tiempo libre porque nos ofrecen oportunidades de expresar nuestra naturaleza esencial. Sin embargo, si nos obsesionamos demasiado con una afición o un interés, puede llegar a ser necesario que nos impongamos alguna restricción: pasarnos la noche en vela jugando con un ordenador nuevo o sumergirnos ávidamente en la astrología puede ser tan estimulante como satisfactorio, pero, ¿qué pasa con el hecho de que mañana tenemos que trabajar? ¿Estamos tan inmersos en un "hobby" o un pasatiempo que las personas que nos rodean pueden empezar a sentirse descuidadas? Y sobre todo, ¿el nuevo entretenimiento es seguro? Como siempre con Urano, es cuestión de discreción y cautela. Las personas que ya estén interesadas por actividades artísticas, es posible que hagan importantes progresos en este campo, o que tomen conciencia de potencialidades creativas aún no cultivadas. También el romance se incluye en los limites de la Casa 5, y si nos sentimos incómodos o insatisfechos con una relación existente, Urano hará aflorar estos sentimientos. A menos que encontremos alguna manera de insuflar nueva vida a nuestras relaciones antiguas, estaremos en la disposición justa para abrirnos ante la aproximación de algo diferente. Tal vez conozcamos a alguien que sirva como catalizador para reanimar nuestra vida emocional o sexual, o que nos ponga en contacto con cosas que jamás antes intentamos e inicie así un nuevo capitulo en nuestra vida. Sin embargo, bajo la influencia de un Tránsito de Urano, el hecho de que una relación nueva dure o no ni siquiera viene al caso; puede servir para sacarnos de un atasco, pero es probable que una vez conseguido este propósito termine por desaparecer del escenario. La Casa 5 también nos habla de los hijos y de la relación que tenemos con ellos. Cuando Urano transite por esta Casa, es posible que el cambio que introduce en la vida sea una primera experiencia de maternidad o paternidad. (Como esto sucede a veces inesperadamente, será necesario tomar precauciones si no es éste el momento en que deseamos ser padres). 

Urano en Tránsito en la Casa 6: Al pasar por esta Casa, Urano puede traer cambios o perturbaciones en los dominios del trabajo y de la salud. Si nuestro empleo actual nos aburre o no nos estimula lo suficiente, Urano querrá alterar estas circunstancias, sin que esto signifique necesariamente cambiar de trabajo. Podemos empezar buscando maneras de dar nueva vida a nuestro trabajo actual, introduciendo en él proyectos, ideas o incentivos nuevos, o pasando a otro departamento dentro de la misma empresa. Si nada de esto es posible, tal vez a llegado el momento de buscar trabajo en otra parte. Hay casos en el que el paso de Urano por la Casa 6 señala la aparición de una vocación totalmente nueva, que nos interesa o nos fascina. Es un buen momento para comenzar a entrenarnos en cualquier actividad que nos aporte habilidades nuevas. Allí donde Urano está en Tránsito corresponde a que seamos osados y estemos dispuestos a experimentar. Aunque quizá sea prudente conservar el trabajo antiguo hasta que encontremos con qué reemplazarlo o hasta que estemos lo suficientemente formados para iniciar algo nuevo. Sea cual fuere el trabajo, es necesario que nos deje libertad de expresar nuestro propio estilo y nuestra originalidad. El Tránsito de Urano por la Casa 6 puede afectar nuestra salud y a la relación que tenemos con nuestro cuerpo. Estamos motivados para cambiar de dieta, empezar a hacer ejercicio o intentar alguna forma de tratamiento o de terapia que favorezca nuestro bienestar físico y psicológico o también durante este Tránsito puede haber problemas emocionales y trastornos psicológicos que se manifiesten como dolencias y malestares físicos; como es obvio, el estado de nuestra salud también afectará a nuestra mente y a nuestros sentimientos. Si durante esta temporada caemos enfermos, puede ser una señal de que el cuerpo está intentando llamarnos la atención sobre ciertos ajustes que necesitamos introducir en la forma en que llevamos nuestra vida.

Urano en Tránsito en la Casa 7: El Tránsito de Urano por la Casa 7 señala cambios en el dominio de las relaciones, y su forma más obvia es el deseo de romper la relación de pareja. Un anhelo de este tipo no aparece de un día para otro, sino que probablemente ha venido cobrando impulso desde hace tiempo. Cuando Urano cruza el Descendente y entra en la Casa 7, ya no podemos contener fácilmente las quejas y las frustraciones producidas por una relación insatisfactoria, y es más que probable que tales sentimientos hagan erupción y nos obliguen a actuar. Puede ser que queramos poner fin completamente a la relación, en la esperanza -o en la seguridad- de que "ahí afuera" hay algo mejor para nosotros. O quizá sintamos que la soledad seria preferible a seguir manteniendo las cosas como están. De una manera o de otra, creemos que nuestra relación ha dejado de ser lo que necesitamos. Aquella parte de nosotros que está dispuesta a buscar el cambio toma la iniciativa y adquiere supremacía sobre nuestro deseo de mantener y preservar lo que ya tenemos y conocemos. Sin embargo, si hemos tenido siempre las riendas en la mano en la relación, quizás Urano nos esté pidiendo que concedamos más poder a nuestra pareja y que aprendamos a tener una actitud más cooperadora y flexible. Con Urano en la Casa 7 es probable que necesitamos más espacio y más libertad para explorar quiénes somos, independientemente de la relación existente. Este Tránsito puede traernos una nueva relación que despierta interés y apasionamiento; el encuentro puede ser especialmente intenso por tener la impresión de haber "conocido" antes a esa persona. Si nuestra relación de pareja es relativamente feliz, tendremos un dilema. ¿Conservamos lo que tenemos o nos arriesgamos a renunciar a ello para consolidar la nueva relación? Si nuestra relación de pareja es inestable o insatisfactoria, la persona nueva nos parecerá la respuesta a nuestros sueños, y nos servirá de catalizador para producir los cambios necesarios. Hay veces que durante este Tránsito otra persona nos deja o se aleja de nosotros; es decir, por mediación de este ámbito de la vida se impone un cambio. Lo prudente sería examinar qué papel nos ha cabido en la producción de este suceso. ¿Nos hemos sentido muchas veces inquietos y desdichados, pero no hemos hecho nada al respecto? ¿Hemos provocado inconscientemente a la otra persona para que nos deje y así ganar libertad o el espacio con que queremos contar? Si una parte de nosotros se sentía aprisionada o atrapada por la relación, y no prestábamos atención a estos sentimientos, es posible que nuestro Si mismo nuclear haya provocado a la otra persona para que ella pusiera en práctica lo que no nos animábamos a hacer. Quizá sea necesario que experimentemos un trastorno como éste para que se desarrollen partes de nosotros que de otra manera habríamos descuidado. Es necesario que hagamos el duelo por la pérdida de la relación, y que aceptemos las reacciones de enojo y el sentimiento de traición que nos causa el alejamiento de nuestra pareja, pero lo más probable es que con el tiempo descubramos el significado o la importancia de lo que tuvimos que experimentar. La Casa 7 describe también la forma en que nos relacionamos con la sociedad en general. Cuando Urano está transitando este lugar del mapa, podemos actuar como agentes del cambio de otras personas, poniéndolas en contacto con ideas nuevas o con nuevas maneras de enfocar la vida. En algunos casos, puede suceder que los elementos más convencionales de la sociedad consideren escandalosas nuestras actividades o las condenen como demasiado radicales.

Urano en Tránsito en la Casa 8: La necesidad de cercanía e intimidad con otras personas es uno de los impulsos primarios. De niños, nuestra vida depende de que nuestra madre nos ame, nos alimente y nos cuide. Después, ya adultos, podemos probablemente sobrevivir solos, pero aún buscamos nuestra realización por mediación del amor y de las relaciones. La casa 7 describe bastante bien lo que encontramos en nuestras relaciones con otras personas, pero la Casa 8 va un paso más allá y expresa cómo somos en situaciones de intimidad, qué es lo que ocurre tras las puertas cerradas. La casa 8 indica qué tipo de intercambio se produce entre nosotros y otra persona, qué es lo que damos y recibimos de una relación. Esto puede significar dinero, finanzas y recursos compartidos, pero también puede referirse a la clase de emociones y de sentimientos que van y viene entre nosotros y aquellos con quienes mantenemos una relación de intimidad. Cuando Urano transita por la Casa 8, experimentamos cambios y perturbaciones en esta esfera de la vida. Sin embargo, el dinero y los recursos materiales no son lo único que las personas compartimos. Durante este Tránsito nuestra vida puede resultar fuertemente afectada por los cambios emocionales o psicológicos que experimentemos nosotros y nuestra pareja. Es el lugar del mapa donde aprendemos a fundirnos más íntimamente con otra persona; donde morimos como "yo" para renacer como "nosotros". El acto sexual es la expresión física y la máxima aproximación a lo que sucede cuando dos personas se reunen para unirse. En esta época tenemos la ocasión de abrirnos a los otros de maneras que antes jamás hemos utilizado. La Casa 8 no sólo hace referencia a los valores de las otras personas, sino que también tiene que ver con la muerte, y cuando Urano se mueve a través de ella es probable que nuestra condición mortal se convierte en problema para nosotros. En algunos casos, puede darse la experiencia de la muerte (tal vez repentina o inesperada) de alguien próximo a nosotros, y esto suele despertarnos a la conciencia de nuestra propio finitud o de la brevedad de la vida. Puede ser que empiece a interesarnos el estudio de la muerte o de la filosofía del karma y de la reencarnación. O bien, motivado por el deseo de entender las leyes y las fuerzas ocultas que operan en la vida, nuestro interés quizá se oriente hacia direcciones menos convencionales, hacia el ocultismo o la magia; como sucede siempre con Urano, es necesario que nos guardemos de cualquier excentricidad o extremismo. También es posible que durante este Tránsito recibamos repentinamente algún dinero por herencia.

Urano en Tránsito en la Casa 9: Es aquí donde buscamos las directrices y los objetivos que nos ayudarán a mantener el rumbo en nuestra vida. La Casa 9 describe nuestra búsqueda de significado, y de los ideales y preceptos sobre los cuales podamos basar las opciones que tenemos que hacer en la existencia cotidiana. Cuando Urano transite en esta Casa, nuestra visión del mundo y nuestra manera de enfocar la vida dejan de ser las mismas; nuestra filosofía de la vida y nuestras actitudes y creencias religiosas pueden alterarse radicalmente bajo la influencia de este Tránsito. Cuando nuestro sistema de creencias se altera, también cambian nuestros valores. Y cuando nuestros valores cambian, el tipo de opciones que hagamos en relación con la forma de manejar nuestra vida tampoco seguirá siendo el mismo. Por esta razón, cuando Urano está transitando por nuestra Casa 9, la dirección que hemos ido siguiendo en la la vida puede alterarse radicalmente. La educación superior es otra inquietud de la Casa 9 y es probable que decidamos proseguir nuestra educación de forma no convencional o matricularnos en un curso que en algún sentido se salga de lo común. Quizá nos convirtamos en el rebelde del campus y emprendamos la lucha en pro de cambios en el sistema educativo o político de nuestra universidad. Tal vez tengamos visiones, ideas y conceptos nuevos que aportar a la rama del conocimiento que hemos escogido o el campo de la educación, sin más. También los viajes tienen cabida en la Casa 9 y un Tránsito de Urano puede aportar experiencias inesperadas o excepcionales en los viajes largos. Visitamos un país pensando en pasar allí una semana y terminamos quedándonos a vivir en él; o bien, mientras viajamos, conocemos personas y tropezamos con situaciones que introducen un cambio espectacular en nuestra vida. También los planes pueden desbaratarse; nos dirigimos a un destino y terminamos en otro, o los lugares que visitamos pueden resultar insólitos o fuera de lo común. En todo caso, al volver ya no somos la misma persona que había partido. Dado que la influencia de Urano es impredicible y genera comportamientos erráticos, cuando este planeta transita por esta Casa nuestros planes para el futuro se disparan en cualquier dirección: empezamos con ciertos objetivos, pero terminamos con otros totalmente distintos. En cualquier momento puede dársenos un relámpago de intuición, una imagen o visión interior que nos diga qué es lo que "tenemos" que hacer con nuestra vida y cuál es la dirección que debemos seguir para legar a ese objetivo. Algunas de estas visiones o inspiraciones pueden ser útiles y profundas, pero en otras son obra del despiste y no dan en el blanco. Sin embargo, durante este Tránsito nuestras convicciones y creencias se nos imponen con tal fuerza que nadie será capaz de convencernos de que vale más tomarlas con pinzas. Conviene recordar que hay muchas maneras diferentes de encontrar la verdad y de dar significado a la vida, y que cada una de ellas contribuye al bien de la colectividad. Si se nos ocurre dar carácter absoluto a nuestra particular visión de la verdad, estamos en un ángulo muy reducido. Afortunadamente, si está Urano en danza, es improbable que nos dé mucho margen para seguir largo tiempo inmovilizados en un sistema de creencias sin que suceda algo que ponga en tela de juicio la rigidez de nuestra posición. No hay que olvidar que Urano puede ser obstinado, pero también es inconstante.

Urano en Tránsito en la Casa 10: Mientras Urano se mueve a través de la Casa 9, nuestra visión global del mundo y la forma en que hallamos significado en la vida sufren importantes cambios. Cuando el planeta entra en la Casa 10, las consecuencias de tales cambios se manifiestan exteriormente, y en especial en lo que respecta a nuestro rol social. Como nuestra forma de dar significado o valor a la vida ha cambiado, es probable que no queramos seguir haciendo el mismo trabajo. Sentimos una "llamada", la necesidad de una "vocación", y nos sentimos motivados para buscar un trabajo que esté de acuerdo con nuestros intereses actuales. Hay personas que montan su propio negocio, en tanto que quizás otras se dediquen a carreras y a un trabajo nuevo, y, además, demasiado interesante o atractivo para desdeñarlo. Urano es un planeta que sabe lo que quiere, y probablemente el momento es el adecuado para hacer un cambio. Sin embargo, también hay la posibilidad de permanecer en su trabajo, y dentro de él ir haciendo lugar para que suceda algo nuevo. ¿No podría introducir proyectos o incentivos nuevos que hagan más gratas sus obligaciones? ¿Y si convenciera al jefe de que le dé más libertad de seguir haciendo su trabajo de una manera más satisfactoria? Quizá responsabilidades nuevas, unidas a una nueva libertad y más autonomía (consignas típicas de Urano) para desempeñarlas, puedan atenuar la inquietud profesional. Si llegado este momento no hemos reconocido nuestra necesidad de efectuar algún cambio en nuestra situación laboral, es probable que el cambio se nos imponga desde fuera. Hay casos en el que el Tránsito coincide con un despido o con un cierre de un negocio, pero por mediación de estas contingencias nos vemos obligados a buscar otra orientación o a entrar en un campo nuevo. O tal vez, aun estando insatisfechos y aburridos de nuestro trabajo, vacilemos en hacer algo concreto con estos sentimientos: resultado, que cada vez estamos más intolerantes con los que mandan, y cada vez nos fastidia más que nos digan lo que tenemos que hacer. La presión aumenta hasta que una confrontación se hace inevitable y entonces, o entregamos nuestra renuncia y nos vamos del despacho echando pestes, o nos echan. En cualquier Casa por donde esté transitando Urano, queremos liberarnos de restricciones y de modelos viejos y gastados. En la Casa 10, la de las normas y las convenciones sociales, esto puede expresarse en un deseo de actuar de maneras que cuestionen los valores y las expectativas vigentes en la sociedad. Durante este periodo no nos importa escandalizar a la gente. Podemos terminar luchando contra todo lo establecido o atacando leyes y costumbres injustas o retrógradas, o quizás siendo los agentes o catalizadores que ayuden a incorporar en el ánimo colectivo ideas o tendencias nuevas. 

Urano en Tránsito en la Casa 11: Es probable que durante este Tránsito, los fines y objetivos que tenemos en la vida (y especialmente los que se relacionan con nuestro sentimiento de pertenecer a la sociedad y a algo mayor que nosotros, o de aportarles algo) sufren cambios significativos. Y no nos parece que nuestras metas anteriores vengan al caso, o quizá las sentimos demasiado limitadas y restrictivas, y encontramos en nosotros mismos otras ambiciones que jamás habíamos considerado importantes. La gente que no ha pensado mucho en el dinero ni en la seguridad va en busca de maneras de incrementar su bienestar material, y quienes siempre fueron predominantemente prácticos y estuvieran apegados a lo concreto quizá descubran de pronto un interés inédito en otras dimensiones menos tangibles de la vida. Lo mismo que cuando Urano transita por la Casa 9, descubrimos ideologías y sistemas de creencias nuevos, que ponen a prueba o expanden nuestra manera habitual de ver la vida. Esto puede coincidir (en el más puro estilo de la Casa 11) con el descubrimiento de grupos u organizaciones que antes no nos interesaban o de cuya existencia nada sabíamos. En general, es una buena época para conectarse con grupos, podemos unirnos a agrupaciones "uranianas" es decir, organizaciones humanitarias o políticas que promuevan cambios en la sociedad. En el pasado quizá no nos hayamos preocupado mucho por las cuestiones sociales, pero ahora sentimos una ardiente necesidad de interesarnos por estas cosas. Sin embargo, los grupos de orientación demasiado radical o extremistas en sus puntos de vista o en sus fines pueden ponernos en dificultades bajo la influencia de este Tránsito, especialmente si al pasar por la Casa 11 Urano forma aspectos difíciles por Tránsito con otros planetas en el mapa. Cuando Urano se mueve por la Casa 11, el entusiasmo y la excitación iniciales que nos acometen cuando descubrimos una nueva organización o una orientación nueva en la vida empiezan a diluirse. Quizá creamos haber descubierto un grupo, una causa o una fórmula que serán la respuesta para todo, pero si nuestras expectativas son demasiado elevadas, "infladas" o faltas de realismo, terminamos por desilusionarnos. Por otra parte, si cuando este Tránsito se inicia estamos ya relacionados con un grupo, puede suceder que nos desencantemos de la forma en que éste funciona o que estemos cada vez más en desacuerdo con los objetivos que preconiza. Quizás otros miembros del grupo les parezcamos demasiado refractarios o demasiado exigentes y terminemos peleándonos con ellos por ciertos principios, y posiblemente sintamos la necesidad de romper por completo con el grupo. Urano produce perturbaciones allí donde transita, y en la Casa 11 esto no sucede solamente en el ámbito de los objetivos y de los grupos, sino también en la esfera de la amistad. Durante este periodo reemplazamos algunos viejos amigos por otros nuevos, cuya manera de pensar y de vivir está más en consonancia con nuestro modo actual de ver las cosas. Quizás un amigo sea el vehículo o catalizador que nos aporte ideas o nuevas formas de ver las cosas que nos cambien la vida. Siempre que nuestro comportamiento, nuestras actitudes y nuestra elección de grupos y amigos no sean en este momento poco realistas o extremistas en exceso, en general podemos confiar en los cambios, las visiones y las revelaciones que puede aportarnos Urano.

Urano en Tránsito en la Casa 12: Tradicionalmente, la Casa 12 describe pautas, impulsos, necesidades u compulsiones que operan inconscientemente y, sin embargo, influyen de manera significativa en las opciones, actitudes y direcciones que buscamos en la vida. Aquello con que la mente consciente no está en contacto, o que se prefiere no reconocer, queda "almacenado" -e incluso "aprisionado"- en la Casa 12. Al transitar por ella, Urano obliga a algunos de estos complejos y compulsiones inconscientes a ingresar en la conciencia. Por ejemplo, si el lector tiene un miedo inconsciente a que lo rechacen, cuando Urano transite por su Casa 12 atraerá sobre si, sin darse cuenta, situaciones que le obliguen a enfrentarse con ese miedo. En pocas palabras, durante este periodo Urano nos transforma dejando al descubierto una parte de lo que está escondido y al acecho en los rincones más recónditos de la psique. Es posible que descubramos en nosotros mismos, cuando Urano transita por la Casa 12, algo aterrador y desconcertante, pero este Tránsito puede servir también para conectarnos con partes nuestras muy positivas y benéficas. El inconsciente, tal como nos lo muestra la Casa 12, no es solamente un almacén de pautas o sentimientos negativos, remanentes del pasado: es también el receptáculo de potencialidades positivas aún no exploradas y que todavía están por cultivar. Éste es un buen periodo para emprender una exploración psicológica interior, un "buceo en profundidad" en este dominio acuático, ya sea mediante una psicoterapia o valiéndose de otras técnicas. Así cooperamos con Urano en su esfuerzo por revelar e iluminar lo que hasta este momento ha sido, en nosotros, algo indiferente o inaccesible. Bajo la influencia de este Tránsito, y con frecuencia de forma inesperada y poco habitual, reaparecen personas y circunstancias de nuestro pasado (y esto puede significar de vidas pasadas) dándonos la oportunidad de resolver cuestiones que quedaron pendientes. Puede ser que aparezcan literalmente a la puerta de casa, o que retornen de manera más indirecta en nuestros sueños o fantasías. Sea como fuere, es el pasado que vuelve, para saludarnos o para perseguirnos. Quizás haya problemas pendientes que queramos resolver, o tal vez deseemos sentir el gozo de redescubrir a alguien a quien una vez conocimos y amamos. El encuentro con el pasado y el arreglo de antiguas cuentas puede ser depurador y curativo, algo que prepare el camino para el renacimiento que se producirá cuando Urano cruce nuestro Ascendente para adentrarse en la Casa 1. Cuando Urano recorre la Casa 12, las fronteras entre nosotros y los demás se desmoronan. Esto puede señalar un periodo de intuiciones y revelaciones psíquicas, una época en la cual estamos excepcionalmente sintonizados con los sentimientos de los demás. Quizá, sin saber bien cómo, percibimos con toda precisión lo que está pasando a un amigo que vive a dos mil kilómetros de distancia. O bien soñamos con alguien, y el día siguiente esta misma persona llama a nuestra puerta. Algunas de estas visiones y conexiones psíquicas pueden ser inquietantes, otras de naturaleza más positiva, e incluso reveladora. Hasta qué punto se ha de confiar en ellas es difícil de decir, aunque (una vez más) se puede tener algún atisbo de su validez si se analizan los aspectos que irá formando Urano en su Tránsito por la Casa 12, con los demás planetas de nuestro mapa. También estaremos más sensibles a las tendencias o corrientes colectivas que floten en el aire. Quizá tengamos precogniciones súbitas referentes a los lugares del mundo que pueden ser sitios de conflicto-, o una anticipación impresionante de los nuevos estilos, modas o movimientos que están a punto de aparecer en escena. Algunas de las personas que pasan por este Tránsito pueden servir como canales a través de los cuales lleguen a la colectividad el cambio y las nuevas ideas. Quizás intentemos promover cambios o reformas en el seno de una institución, hospital, prisión, museo, bibliotecas u organizaciones caritativas, y es posible que con este motivo nos veamos en conflicto con figuras de autoridad. Si las instituciones no han desempeñado un papel importante en nuestra vida, esto puede cambiar mientras tengamos a Urano en esta Casa, y quizás empecemos a dedicar algún tiempo a ayudar o atender a personas menos afortunados que nosotros. Son muchas las personas que hablan del Tránsito de Urano por la Casa 12 como una época en que se sienten más inquietas y más tensas que habitualmente: quieren introducir cambios en su vida, y sin embargo no consiguen llevarlos a la práctica, o que no lleguen a saber por dónde empezar. Los cambios se están preparando, sin duda, pero es probable que no lleguen a tomar verdadera forma hasta que Urano cruce el Ascendente y entre en la Casa 1. Entretanto, podemos ir preparando el trabajo si atamos los cabos sueltos de la fase de nuestra vida que está a punto de terminar.
                   

Om Tat Sat